La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

jueves, 6 de noviembre de 2014

¿Puede el sistema de salud mental causar paranoia?, de Tamasin Knight

Desde que me involucré activamente en la salud mental me he dado cuenta de que mucha gente etiquetada de paranoica ha tenido otro diagnóstico psiquiátrico previo. Esto hace que me plantee que tal vez la aparición de esta paranoia, en lugar de estar causada  por desequilibrios bioquímicos o incluso vulnerabilidades psicológicas, es probable que tenga sus raíces en la participación de la gente en el sistema de salud mental y como resultado del prejuicio y discriminación que reciben por parte de la sociedad.
Una vez que te diagnostican tienes que vivir sabiendo que posees menos derechos que un criminal, sabiendo que te pueden drogar forzosamente y sabiendo que el 46% de los psiquiatras son partidarios de quitarte aún más derechos con la introducción de órdenes de tratamiento obligatorio[1]. Dada esta situación, ¿de verdad es tan difícil comenzar a generalizar (especialmente cuando es probable que todo esto te lleve a estar sumido en un estado de desconfianza)? La persona diagnosticada puede comenzar hablando metafóricamente –el miedo de que el sistema de salud mental les persigue se transfiere a otra autoridad poderosa como el FBI o la Mafia–. La sensación de que la gente está conspirando contra ti o te están espiando también se puede explicar de esta manera. La mujer que se queja de que hay cámaras en su apartamento grabándola puede estar manifestando una reacción a experiencias de ser observada en la planta, o después de que hayan instruido a sus padres para monitorizar sus patrones de alimentación. Puede ser también que mucho de lo que los usuarios dicen que suena como paranoia sea en realidad un reflejo de la realidad que los profesionales de salud mental prefieren no reconocer. El hombre que dice que se hacen reuniones secretas sobre él puede estar describiendo perfectamente las reuniones en las que varios trabajadores de salud mental hablan sobre él. La persona que dice que le están robando sus pensamientos mientras le administran forzosamente neurolépticos se acerca bastante a la verdad.
Además, debido a la naturaleza del sistema de salud mental, parece que es perfectamente comprensible que la gente pueda verse afectada por un estado de desconfianza o “paranoia” más general como consecuencia del propio sistema, pero yo siento que se trata más bien de una respuesta natural al sistema –“¡Sólo por el hecho de estar paranoico no quiere decir que no vayan a por ti!” –. De hecho, siento que tal sospecha en ocasiones es necesaria si las prácticas opresivas e inútiles quieren ser cambiadas. Las numerosas excusas que te dan de porqué no puedes ver tus notas, y si llegas a ver que varias partes de ellas han sido tachadas, pueden hacer que la gente se pregunte: ¿qué están intentando esconder? Cuando los trabajadores de salud mental insisten en transformar todo lo positivo de ti en negativo – un alto logro se convierte en un síntoma de obsesión, tener ambición se convierte en grandiosidad – seguramente no sea difícil llegar a la conclusión de que están en tu contra. Y cuando sabes que, al menos algunas veces, te pueden internar sin ninguna duda es difícil no sentirse perseguido, no sentir que van a por ti. Se ha demostrado que la gente que vive bajo la opresión del racismo se vuelve más paranoica que la que no. Parece que es porque  la desconfianza auténtica y entendible como consecuencia del racismo se generaliza a otros ámbitos. Pero ¿no es posible que de igual manera la gente que está en un estado de desconfianza como consecuencia del sistema de salud mental pueda empezar a hacer inferencias “paranoides” sobre otras situaciones – y así los comentarios neutrales se conviertan en críticas y burlas, el sonido que se escucha en la planta de abajo en un ladrón –?
La discriminación que sufren por parte de la sociedad aquellas personas con diagnóstico psiquiátrico también juega un papel importante en el desarrollo de la paranoia. ¿Es realmente tan difícil para alguien que es rechazado en repetidas ocasiones para trabajos por utilizar los servicios de salud mental, alguien que vive entre vecinos prejuiciosos, alguien que tiene que soportar la dosis casi diaria de cobertura mediática negativa, llegar a sentir desconfianza en otras situaciones o de sus amigos? Cuando se unen a un nuevo grupo se suelen convencer de que otros miembros están hablando y riéndose de ellos. Si ves que toda la sociedad está tu contra, cuando entra gente nueva en tu vida… ¿qué evidencia tienes que te pueda convencer de que van a ser diferentes? De forma similar, si la gente está acostumbrada a que le traten de una manera injusta, cuando reciben una llamada sin respuesta en mitad de la noche, ¿qué prueba tienen de que no son los compañeros de trabajo intentando que no descanse para que lo haga mal en una evaluación al día siguiente?
De nuevo, la gente que ha sido discriminada por su diagnóstico puede hablar metafóricamente, o sus preocupaciones sobre los prejuicios pueden considerarse exageradas. Puede que me estén escuchando a través de las paredes. Puede que me estén mirando cada vez que salgo de casa. Puede que me estén leyendo la mente para aumentar mi sufrimiento. Sin embargo, después de escuchar a otras personas que han sido acosadas y realmente perseguidas por su diagnóstico, estas exageraciones parecen ser no sólo entendibles, sino objetivamente correctas. De hecho, considerando las condiciones bajo las cuales muchos usuarios tienen que vivir, parece ser que la persona que dice que otros “están contra mí” puede estar mostrando percepciones excepcionales acerca del prejuicio y la discriminación que a menudo se dirigen hacia las personas con diagnóstico psiquiátrico. En los casos en los que el prejuicio/discriminación parece jugar un papel mayor al causar el sufrimiento de alguien, quizá podría ser mejor ayudarle a enfrentarse al prejuicio más que intentar convencerles por medio de fármacos o terapia cognitivo-conductual de que viven entre vecinos encantadores, y que por tanto el problema está en ellos.
Estas dos causas propuestas, el sistema de salud mental y el prejuicio/discriminación, no son necesariamente dos factores separados. La combinación más obvia de ambas podría darse en el caso de trabajadores prejuiciosos de salud mental; pero también me parece que el asunto del diagnóstico está unido. A menudo he encontrado que el prejuicio parece estar causado por el diagnóstico en sí mismo, más que por las experiencias reales. Si le dices a alguien que tienes una “enfermedad mental” o le cuentas cuál es tu diagnóstico, el resultado pueden ser prejuicio e incomprensión. Sin embargo, si describes exactamente las mismas experiencias, diciendo por ejemplo cómo te sientes en lugar de utilizar el diagnóstico, la persona a la que le estás hablando será más comprensiva y presentará un comportamiento menos prejuicioso muchas veces. Por lo que puede ser que el prejuicio provocado por el proceso de etiquetado pueda ayudar a causar paranoia.
Podría parecer que hay muchas maneras de prevenir o reducir esta paranoia “secundaria”, pero creo que la principal y quizá más importante es simplemente el reconocimiento de que algunas de las prácticas utilizadas en los servicios de salud mental pueden inducir paranoia.
[1] Nota de PV: la autora del texto reside en Inglaterra, y por tanto estaríamos frente a una denuncia de lo que en nuestro país podría pretender llegar a ser el TAI: tratamiento ambulatorio involuntario, o dicho de otra manera: medicación forzosa.

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Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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