La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

martes, 15 de julio de 2014

La madre de Freud, Ferenczi y la teoría de la seducción

Por Samuel Slipp, M.D. 

El artículo de Ferenczi, “La confusión de lenguas entre el adulto y el niño”, presentado en el Congreso Psicoanalítico Internacional de 1932 en Wiesbaden, resumía los planteamientos finales de Ferenczi antes de su muerte, ocurrida poco menos de un año después del congreso. En este trabajo, el autor reafirma su “fuerte y creciente énfasis en el efecto de los factores traumáticos, los cuales han sido sistemáticamente desconsiderados en las tardías revisiones de la patojeaseis de la neurosis”. A lo largo de toda su vida, Ferenczi se había concentrado en la interacción entre la fantasía y la realidad externa. El se adhirió a esta convicción tan intensamente, que incluso se arriesgó a poner en juego su amistad con Freud a pesar de ser éste un vínculo profundamente valorado por él. Freud se había opuesto a la exposición de este artículo, pues él había previamente abandonado su Teoría de la Seducción en 1897, fecha a partir de la cual se focalizó fundamentalmente en los impulsos intrapsíquicos y en las fantasías.
En primer lugar, me gustaría considerar en este artículo, las razones por las cuales Freud habría abandonado su Teoría de la Seducción. Esta materia ha sido de gran interés para mi a lo largo de muchos años. En mi artículo “Factores Interpersonales en la Histeria: La Teoría de la Seducción de Freud y el caso de Dora” (Slipp, 1977), y en un reciente libro publicado por mi (Slipp 1984, me he permitido cuestionar su abandono de la Teoría de la Seducción y plantear algunos conflictos básicos de Freud en relación con su madre, como elementos implícitos a dicha decisión. En este sentido, he trabajado con la hipótesis de que Freud habría abandonado la Teoría de la Seducción, como una manera de negar el verdadero impacto traumático sufrido debido a la influencia de terceros, a partir de sus dificultades para manejar sus propios conflictos pre-edípicos con su madre.
Como un modo de aportar evidencia, que sustente esta hipótesis, usaré otro artículo de Sándor Ferenczi (1919), así como también un sueño de Freud y una carta de éste a Fliess. En el sueño de Freud (1900), que ocurrió en el periodo de la muerte y el funeral de su padre, en octubre de 1896, nos relata que en este sueño él veía un signo, parecido a los carteles impresos de “No fumar” que se encuentran en las salas de estación de trenes, y que decía: “Se ruega cerrar un ojo”. Me gustaría proponer al respecto que la significación del “ojo que él cierra”, simboliza su ceguera sobre las influencias traumáticas que terceros, especialmente su madre, habrían tenido en él, en tanto que el “ojo abierto” simboliza su capacidad de mirar sus propios pensamientos y sentimientos infantiles. Esta interpretación del anuncio impreso en este sueño, puede ser inferida también a partir de la carta escrita por él a Fliess el 3 de octubre de 1897 (Bonaparte et al., 1954),donde Freud le relata, que cuando tenía la edad de 4 años, y durante un viaje en ferrocarril en dirección a Viena, habría visto a su madre desnuda. No obstante, Freud condensó este recuerdo con otro que aludía a un anterior viaje en tren, donde él había observado unas columnas de fuego, posiblemente de gas, y las habría asociado con almas quemándose en el infierno. En esta misma carta, Freud le cuenta a Fliess que, siendo aun un niño, su nodriza habría tenido para con él conductas seductoras y habría sido quien le enseñó sobre la existencia del infierno. Posteriormente esta nodriza fue arrestada y súbitamente desapareció de la vida de Freud. Una hipótesis tentativa sería plantear que cuando Freud vio a su madre desnuda en el tren, pudo haber sentido sensaciones sexuales hacia ella, habiendo temido perderla, y ser eventualmente castigado.
Freud comienza su autoanálisis en julio de 1897, época en la que ya había abandonado la Teoría de la Seducción, tal como se refleja en la carta a Fliess del 21 de septiembre. Esto viene a reflejar con meridiana claridad, que Freud continuaría recordando un conjunto de experiencias de seducción por parte de su nodriza - en tanto madre sustituta- y también con su propia madre, a pesar de que él no incorporó en su posterior teoría de los impulsos, la consideración del real impacto de terceros. Los conflictos de Freud con su madre nunca serían analizados del todo, sin embargo ellos se habrían expresado en la fobia a los trenes que él sufrió a lo largo de su vida (Jones, 1953).
Una revisión de las distintas hipótesis, que otros autores han planteado en relación al motivo por el cual Freud abandonó la Teoría de la Seducción, es posible de ser realizada antes de continuar con el desarrollo de mi propia línea de pensamiento. Masson (1984), plantea que Freud estaba protegiendo a su amigo Wilhelm Fliess, quien había practicado una cirugía nasal a Emma Eckstein en febrero de 1895. Sin embargo, Freud no abandonó la Teoría hasta 1897, e incluso en fecha posterior (Jones, 1953). En el sueño de la inyección de Irma, Freud (1900) describe esta cirugía nasal y acusa abiertamente a Fliess (Otto en el sueño) por su incompetencia e irresponsabilidad. Es interesante notar que, en el tiempo de la publicación de este sueño en 1900, Freud y Fliess tuvieron una discusión en Achensee, y uno podría pensar si es que no habría una conexión directa entre estos dos eventos. Su amistad se deterioró gradualmente a partir de ese momento y terminó definitivamente 4 años después.
Otro autor, Krull (1986) postula que Freud habría abandonado la Teoría de la Seducción para proteger a su padre. Este autor considera el sueño antes citado, sobre el cierre de uno o ambos ojos, como un elemento determinante en la decisión adoptada por Freud. A pesar de reconocer que la interpretación preferida de Freud era la versión del cierre de un ojo, Krull hipotetiza que el mensaje onírico refería la admonición de no mirar en el pasado de su padre. Krull deduce que Freud se habría defendido de sus emociones frente a un padre que buscaba cubrir su vergüenza por ser un judío asimilado y por el hecho de haber tenido un encuentro sexual o un divorcio con una misteriosa mujer llamada Rebecca. En este planteamiento se considera que la mayoría de los seductores en la Teoría de Freud eran hombres, lo que podría haber implicado a su padre también. Sin embargo, Freud no era el hijo obediente, encubridor de las debilidades de su padre, como propone Krull. Por ejemplo, Freud fue muy crítico respecto de la sumisión de su padre, cuando a éste un no judío le botó el sombrero, como él lo describe en la Interpretación de los Sueños (Freud, 1900). Por otro lado, en la misma carta a Fliess de 1897 (Bonaparte, et al., 1954), Freud niega claramente que su padre tuviera algo que ver con sus síntomas neuróticos, y más bien plantea que su nodriza habría sido la única persona que habría sido seductora con él. Como se puede ver, la evidencia existente para sustentar las hipótesis de Masson y Krull son escasas.
Retomando el desarrollo de mi hipótesis de que Freud habría abandonado la Teoría de la Seducción debido a conflictos irresueltos con su madre, quisiera en primer lugar revisar los inicios de la relación matrimonial de los padres de Freud: Jakob y Amalie, y posteriormente las experiencias infantiles de Freud mismo.

Retrospectiva sobre Amalie Freud
El matrimonio de la madre de Freud, Amalie, con su padre Jakob en 1855, estuvo cargado de dificultades desde sus inicios. Amalie era una atractiva y joven mujer de veinte años, con una buena dote, quien provenía de una familia Vienesa de clase media. Ella no necesitaba casarse con Jacob, quien era 20 años mayor que ella, viudo con dos hijos, y que vivía en Freiberg, una pequeña ciudad en Moravia, que fue parte de Checoslovaquia después de la Primera Guerra Mundial. Por otro lado, la parte positiva, era que Jacob tenía un negocio establecido como comerciante de lanas, Emanuel, el hijo primogénito, ya estaba casado y vivía fuera de la casa y Philipp de 19 años, estaba probablemente pronto a partir. De este modo, cuando Amalie se casó y se fue a Freiberg, parecía existir la esperanza de una vida futura juntos a solas, es decir, económicamente segura.
Sigmund nació un año después del matrimonio, y su segundo hermano Julius, al año siguiente. En el segundo año de matrimonio los negocios de Jacob fracasaron, debido a la construcción de la nueva vía férrea septentrional que no se detenía en Freiberg, a la depresión económica y la inflación, y al boicot de las firmas judías a raíz del antisemitismo que siguió a la revolución Checa de 1848 (Jones, 1953). Así, la esperanza de Amalie de seguridad económica, como compensación por haberse casado con un viudo mayor, se esfumó. Pero esta no fue la única pérdida que ella tuvo que sufrir. En marzo de 1858, su hermano Julius murió de tuberculosis en Viena (Krull, 1986). En abril de ese año, su hijo Julius de seis meses de edad, también murió. Luego Amalie se embarazó de nuevo de su tercer hijo, Ana. Es posible suponer que Amalie no sólo podría haberse sentido desilusionada y atrapada en su matrimonio, sino que probablemente estaba de duelo por la muerte de su hermano y de su hijo.

Retrospectiva de Sigmund Freud
La temprana infancia de Sigmund Freud comprendió situaciones de gran confusión, como consecuencias de las repetidas mudanzas de la familia y también debido a la interrupción de muchos de sus vínculos significativos. Sigmund fue criado los dos primeros años de su vida por su nodriza, Resi Wittek, una mujer católica mayor de origen checo. A ella le estaba permitido llevar a Sigmund a la iglesia, y fue quien inculcó en él las ideas del cielo y del infierno. Amalie estaba enterada de esto, y le decía a Sigmund que debía venir de la iglesia y predicar a la familia. ¿Por que una madre judía permitiría que su hijo fuera llevado a la iglesia? ¿Estaba ella preocupada de sus embarazos y pérdidas?, ¿estaba alentando la asimilación de Sigmund para apalear los efectos del antisemitismo? o ¿estaba irritada con su marido? En 1897, en una carta a Fliess (Bonaparte et al., 1954), Freud reconoce sus sentimientos de culpa por sus celos infantiles y los deseos de muerte hacia su hermano Julius. El poco después de la muerte de Julius, se cayó de un taburete haciéndose un corte en la mandíbula, quedándole a consecuencia de esto, una cicatriz de por vida. Es posible interpretar que la caída de Sigmund de un lugar elevado y el hecho de haberse provocado una cicatriz, podrían simbolizar la pérdida de la disponibilidad emocional de su madre y una penitencia por su culpa.
Por otro lado, Freud, estaba confundido por la presencia de tres madres en su vida. El, en su infancia, las dividió de la siguiente manera. Pensó que su padre Jakob estaba casado con Resi, su nodriza. Ellos eran sus abuelos, ya que ambos eran ancianos y representaban figuras de autoridad. Esto fue confirmado por su sobrino John y su sobrina Pauline, quienes viviendo muy cerca, llamaban a Jakob, “abuelo”. Estos eran los hijos de María y del hijo mayor de Jakob, Emanuel. Sigmund llegó a la conclusión de que su otro hermanastro, Phillip, estaba casado con su madre Amalie, ya que ambos eran de la misma edad. De acuerdo con Jones (1953), esto parecía “ordenado y lógico, pero todavía estaba el delicado hecho de que Jakob, su padre, y no Philipp, durmiera en la misma cama que Amalie. Todo muy complicado”. Jones además, señala que en enero de 1859, un mes antes del nacimiento de Ana, Philipp sorprendió a la nodriza Resi robando y la hizo arrestar. Debido a que Sigmund sospechaba que Philipp estaba implicado en la desaparición, le preguntó por ella. Philipp le contestó a modo de juego, “Sie ist eingekastelt”, lo que literalmente significaba que ella había sido puesta en un cofre, sin embargo, como expresión coloquial quiere decir presa. Cuarenta años más tarde, Freud recuerda su llanto y su súplica para que Philipp abriera el cofre, por temor a que su madre también se hubiera perdido. En ese momento su madre entra. El había pensado que su desobediente hermano, había puesto también a su madre en el cofre. En análisis posteriores, Sigmund asoció el cofre con el útero, y debido a que había asociado a Philipp con alguien que “pone personas en cofres”, tuvo la fantasía de que su medio hermano y su madre habían estado juntos y que otro indeseado hermano nacería. Sigmund, como niño pequeño, temía que su madre real pudiera desaparecer, como lo había hecho su madre sustituta. De algún modo, esto estaría ligado a lo sexual, y su madre podría abandonarlo física y emocionalmente debido al nacimiento de otro hermano.
Pero, ¿porqué tendría Freud que asociar la desaparición de su madre o de su madre sustituta con el sexo? Yo sugeriría que fue a causa de su nodriza Resi. En 1897, en una carta a Fliess (Bonaparte et al., 1954) concerniente a la seducción, Freud señala “En mi caso mi padre no jugó un rol activo.....mi fundamental originador (de neurosis) fue una fea, vieja pero hábil mujer que me enseñó acerca de Dios y del infierno”. Freud pudo haber asociado la pérdida de Resi con un castigo por la actividad sexual, ya que ella era descrita como seductora y como la persona que le enseñó acerca de los castigos del infierno.
Es interesante notar, que en el último artículo de Ferenczi (1932), “Confusión de lenguas”, señala que después de que un adulto es seductor con un niño, el adulto puede poner su propia culpa en el niño, quien es entonces castigado. ¿Era el temor de Freud al castigo por la sexualidad, no sólo producto de su propia imaginación, sino también un efecto de las primeras experiencias seductoras de Resi, asociado a la amenaza con el infierno? Además, Ferenczi señaló que luego que un niño ha sido seducido puede desarrollar una sexualidad precoz. Freud (1899) recuerda en sus “Memorias Ocultas”, que él y su sobrino John tenían comportamientos seductores con su sobrina Pauline. El sueño tenía que ver con la desfloración de una niña y había también una mujer campesina que le ofrecía un delicioso pan negro. ¿Sería Resi la mujer campesina, quien lo había introducido en las delicias de la sexualidad temprana?.

La desnudez como medio de intimidación
El evento más significativo, que ensombreció el futuro de Sigmund Freud, ocurrió, en mi opinión, en marzo de 1860, cuando la familia, después de vivir un año en Leipzig, se trasladó en tren a Viena. En la misma carta a Fliess (1897), a la que se hace referencia anteriormente, Freud señala que “entre los dos y los dos años y medio de edad, la libido hacia su matrem había despertado, la ocasión debe haber sido el viaje con ella de Leipzig a Viena, durante el cual pasamos una noche juntos y debo haber tenido la oportunidad de verla nudam ... y el hecho de que recibí a mi hermano menor de un año (quien murió en pocos meses), con deseos agresivos y celos infantiles reales, dejando su muerte el germen de la culpa en mí. He sabido por mucho tiempo que mi cómplice en el crimen, entre el año y los dos años, fue un sobrino un año mayor que yo... Pareciera ser que ocasionalmente tratábamos a mi sobrina, un año menor, en forma ofensiva. Mi sobrino y mi hermano menor (Philipp) determinaron no sólo el lado neurótico de todas mis amistades, sino también su profundidad. Mi ansiedad de viajar, que usted ha podido ver en toda su magnitud”.
Existen algunas revelaciones en esta carta a Fliess, en las que Freud claramente señala la fuente de su neurosis. Cabe señalar, que hay un error en el tiempo, ya que el viaje en tren desde Leipzig a Viena ocurrió cuando Freud tenía casi cuatro años de edad, y no dos años y medio. El viaje en tren de Freiberg a Leipzig, ocurrió a los dos años y medio, y fue en este viaje, en el que vio las llamaradas de gas y pensó en las almas quemándose en el infierno. Según Jones (1953) Freud comprimió los recuerdos de estas dos experiencias en uno. En su recuerdo más temprano, su nodriza - la madre sustituta - fue seductora, mientras que en el recuerdo posterior, lo fue su madre ¿Tenía Freud temor de perder también a su madre, tal como había perdido a Resi, y de ser castigado en el infierno por su sexualidad? Una evidencia más del gran impacto producido en Freud al ver a su madre desnuda, es el hecho de que usara términos latinos para referirse al evento. En un fascinante artículo sobre la vida de Heinrich Schlieman, Niederland (1965) señala que los recuerdos de experiencias terroríficas pueden a menudo ser expresadas sólo intelectualmente, cuando son traducidas a una lengua extranjera. En este sentido, un individuo obtiene una distancia yoica que le permite manejar la experiencia abrumadora. Esto explicaría el uso de Freud de los términos latinos para madre y desnudo, para representar un evento descrito por su biógrafo Jones como “asombroso”.
Desearía ofrecer otro pedazo de evidencia especulativa, concerniente a la relación de Freud con su madre. Después del quiebre de su amistad con Fliess, Freud desarrolló una relación similar con Ferenczi. Ambos compartieron sus secretos y a menudo en sus trabajos se presenta material biográfico disfrazado. Me parece que el artículo de Ferenczi(1919) titulado “la desnudez como medio de intimidación” puede haber contenido material revelado por Freud.
En este artículo, Ferenczi describe a dos madres, que se exponen a su hijo con motivos sádicos. En el primer caso, la madre ha perdido inesperadamente a su hijo menor y está constantemente preocupada por el tema del suicidio. Esta sexualmente frustrada en la relación con su marido y ha transferido su atención al hijo mayor. Ella sabe que si se desviste y se baña desnuda enfrente del hijo sobreviviente, “el niño tendrá un recuerdo imperecedero que podría dañarlo e incluso arruinarlo por completo”. Ella entonces se adelanta a este hecho e inspira terror mediante su desnudez, consciente de sus sentimientos hostiles hacia su hijo. Incluso “tenía una fantasía en la que el trágico destino de su hijo mayor era transferido al menor”. ¿Pudo haber estado Ferenczi describiendo las experiencias de Freud con su madre desnuda, disfrazándolo al invertir el orden del hermano?. En el tiempo en que la familia de Freud se mudaba de Leipzig, ¿Podría haber tenido Amalie ideas suicidas, debido a que volvía a su hogar en Viena avergonzada de sus circunstancias?. Estaba casada con un hombre mayor, quien había fracasado de nuevo en sus negocios en Leipzig. Probablemente Jakob también estaba deprimido, pudiendo esto, afectar su relación matrimonial afectiva y sexualmente. Amalie había perdido a su hermano y a su hijo, y estaba embarazada de nuevo de su cuarto hijo. Este embarazo sólo la atrapaba a un matrimonio con un marido fracasado.
En el segundo caso expuesto por Ferenczi (1919) en su artículo sobre la desnudez, describe a una madre que se muestra desnuda frente a su hijo, a fin de asustarlo. Esto “curó” al niño de correr tras de la madre, y de la negación de dormir sin ella. ¿Era acaso Sigmund, ese pequeño e inseguro niño, cuya vida había sido perturbada por dos mudanzas y por la pérdida de significativas figuras de vinculación? ¿Tendría él miedo de perder a su madre, y por esto, le habría pedido dormir con ella?.
En la carta de Freud a Fliess relacionada con el haber visto a su madre desnuda, el siguiente pensamiento se refiere a la muerte de su hermano, frente a quien se sentía culpable. ¿Estaría la madre de Sigmund castigándolo por seguir vivo, mientras su hermano Julius estaba muerto?, ¿Le habrá traspasado ella su propia culpa a través de un mecanismo de identificación proyectiva?. ¿Sería en esta forma, en la que ambos casos mencionados en el artículo de la desnudez, se relacionarían con Freud? Ferenczi menciona la inundación de libido que provoca en la inmadura estructura yoica del niño, este tipo de experiencias, las que son reprimidas y expresadas en fobias. En el caso de Freud, su experiencia con la desnudez de la madre resultaría en el desarrollo de la fobia a los trenes por el resto de su vida.
Como comentario adicional, Freud (1900) elabora en La interpretación de los sueños, algo en relación con lo mencionado en su carta a Fliess, sobre su sobrino John y su hermano Philipp como determinantes de los aspectos neuróticos de todas sus relaciones de amistad. “En mi vida emocional siempre insistí en que debería tener un amigo íntimo y un odiado enemigo. Tuve siempre la habilidad para proveerme a mi mismo de ambos, y no ha pasado infrecuentemente, que la situación de mi infancia se reprodujera completamente, de que el amigo y el enemigo se dieran en una misma persona - aunque, por supuesto, no al mismo tiempo o con constantes oscilaciones, como pudo haber ocurrido en mi temprana infancia -”. Esto entrega algunas luces acerca de la relación de amistad de Freud con Ferenczi y también con Fliess, quienes inicialmente fueron sus amigos más cercanos y posteriormente fueron considerados como enemigos. Una podría preguntarse si habría ocurrido la escisión al interior del movimiento psicoanalítico si Freud no hubiera tenido estos aspectos neuróticos en su personalidad.
Aunque Freud señala que el era el hijo favorito de su madre, existe considerable evidencia de que su relación con Amalie tuvo un lado ambivalente. La descripción de Amalie hecha por Judith Berenays Heller (1956) y Martin Freud (1983) la retratan como una gran belleza, algo narcisista, impetuosa, melancólica y con un control tiránico sobre su familia. Ella prefirió siempre a sus hijos antes que a sus hijas, y vivía vicariamente a través de los logros de Sigmund. Jakob era descrito como un hombre de naturaleza bondadosa, cálido, simpático y soñador. Se veía a sí mismo como un fracasado, y de hecho no logró nunca restablecer su situación económica en Viena. La familia vivía en la pobreza y necesitó ayuda económica de sus hijos en Inglaterra y de la familia de Amalie. Esta es la constelación familiar que yo describiría (Slipp 1976,1984), como alentadora del desarrollo de una depresión. En esta familia, el padre dominante (aquí Amalie), presiona al niño a desempeñarse socialmente y vive vicariamente a través de él. El niño no se gratifica por el logro directamente, aunque el padre pudiera jactarse frente a otros, de los logros del niño, para alimentar su propio narcisismo. Llamo a esto la doble vinculación del éxito, en tanto el niño teme ser rechazado por el fracaso, pero no es recompensado por el éxito. Aunque el niño puede resentir esta presión y explotación, la agresión es reprimida por miedo al abandono. Resulta interesante que Freud mencionara haber sufrido neurastenia y depresión (Schur, 1972). Hay también evidencia, de que Freud tenía conciencia de su rabia reprimida. Jones (1953) cita a Freud dirigiéndose a su esposa Martha después de sus ocasionales arranques: “Ya que soy violento y apasionado, con toda clase de demonios que no pueden emerger, ellos retumban en mi interior o son liberados contra ti, mi querida”. En una carta de Freud a Breuer, (Jones, 1953) él plantea “incluso si llegara a ser Docente, la cátedra no sería mi interés fundamental, y mi Martha, una profesora nacida en Alemania, se quedaría sin su fina posición”. Pareciera existir una transferencia de la ambivalencia hacia su madre y su necesidad de vivir vicariamente a través de él, sobre su esposa Martha. Posiblemente la agresión de Freud hacia su madre, pudo también expresarse inconscientemente hacia su esposa, particularmente a través de la falta de interés sexual que él mostrara hacia ella a partir de los 41 años (Bonaparte et. al. 1954, carta a Fliess, 31 de octubre de 1897). A pesar de que su abstinencia pudo también estar relacionada con su ataque al corazón sufrido en 1894 (Schur, 1972) y con una medida de control de la natalidad.
Jones (1955) y Roazen (1984) reportan que Freud tenía ataques de indigestión antes de ser visitado por su madre los sábados. ¿Tenía Freud dificultades con “digerir” la presión de su madre, y de manejar su propia ambivalencia hacia ella? Cuando su madre murió a la edad de 95 años en 1930, Jones (1957) reporta que Freud le escribió comentándole acerca del aumento de sus sensaciones de libertad personal y de que no sufría ninguna aflicción. En cambio, su hermano Alexander lamentó profundamente su pérdida. Freud no asistió al funeral, siendo representado por su hija Anna. Freud plantea en esta carta que su falta de aflicción y pena, podría explicarse por la avanzada edad de su madre y por que su muerte constituía para ella una liberación del sufrimiento que padecía a raíz de la gangrena de su pierna, por la que requería morfina. El dice, “yo no tenía permitido morir mientras ella estuviera viva, (Freud ya tenía cáncer) y ahora puedo. De algún modo el valor de la vida ha cambiado notablemente en un estrato más profundo”. Así el planteamiento de Freud de no tener “permiso para morir” fue experimentado como una complacencia a las demandas de su madre. Su muerte sirvió aparentemente para liberarlo de estas demandas.
He presentado el abandono de la Teoría de la seducción por parte de Freud, por la imposibilidad de analizar sus reprimidos sentimientos ambivalentes hacia su madre. A través de su vida, sintió la presión de actuar para su madre, lo cual es característico en las familias de los depresivos (Slipp, 1976). El tenía un especial temor al abandono de su madre, debido a las experiencias que tuvo en la infancia. Estas incluyen el haber sido seducido por su nodriza y el mostrarse seductor hacia su sobrina, ambas desaparecidas. Así, Freud parece haber asociado la pérdida de los objetos con el castigo por el deseo sexual. En esencia, enfocándose sólo en los impulsos infantiles, Freud pudo evitar el tomar en cuenta las influencias de los otros. Haciendo que el objeto parezca pasivo, simplemente como objetivo de los impulsos infantiles, la actividad de los otros puede ser negada.
En su carta a Fliess en septiembre 1987, Freud, (Bonaparte et al., 1954), deja implícito que una vez rechazada la Teoría de la Seducción, podía sacarse el vestido de novia, ya que nunca sería una novia famosa. De hecho, Ferenczi probó ser el verdadero y leal amigo que fue, manteniendo la teoría de la seducción. Ferenczi continuó tomando en cuenta ambos lados: los eventos traumáticos externos y los impulsos del niño, y haciendo esto mantuvo la completitud de la teoría y el tratamiento psicoanalítico. Ferenczi rehusó dejar que Freud cerrara un ojo a la realidad externa, como en el sueño que había tenido en el tiempo del funeral de su padre. En su último escrito “La Confusión de Lenguas” (1932), Ferenczi reabre los dos ojos del psicoanálisis y combina las dos grandes contribuciones teóricas de Freud, la Teoría de la seducción y la Teoría del impulso, en una unidad.
Me gustaría reconocer la ayuda de William G. Niederland, quien ha hecho importantes contribuciones a la integración de los factores intrapsíquicos con la influencia de los otros; tal como en el caso Schreber y en el Síndrome de sobrevivencia. Fuente: indepsi

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Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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