La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

sábado, 19 de octubre de 2013

El Magistrado Daniel Paul Schreber

Me interesa rebuscar un poco sobre algunos detalles de las películas, detalles que muchas veces asumen una preeminencia inmensa al momento de cualquier exploración y/o lectura posible. En la película Dark City (1998), el actor Kiefer Sutherland es el Dr. Daniel Paul Schreber, personaje que se nos manifiesta con cierto aire macabro, enfermizo y patético. Schreber como único humano que conoce del andamiaje invisible de la ciudad, ya que colabora en su construcción. Re-crea, llena y vacía los espacios de la ciudad una y otra vez, para hacer la potestad de los Strangers, especie de extraterrestres que se encuentran al borde de la extinción. Hacen sus experimentos en los humanos, a los que constantemente confecciona los roles de espacios e identidades sociales/sociables. Cada memoria fue sintéticamente implantada, colocándolo al cada sujeto en diferentes posiciones y situaciones en la sociedad. Con este estudio objetivo de “lo humano”, los Strangers ansiaban secamente recobrar su fertilidad. En una travesía por el omnisciente Internet encontré pues, que si hubo un tal Daniel Paul Schreber, un juez en Alemania para finales del siglo 19, que en plena brillantes de su carrera sufrió de una muy curiosa psicosis. Entre 1900 y 1902, hallándose ingresado en el asilo de Sonnenstein, Daniel Paul Schreber escribió sus experiencias de la locura, en su libro Memorias de un Enfermo de Nervios. Schreber intenta proveer unas rigurosas observaciones acerca de su psicosis, unos fenómenos que a él mismo le resultan dificultosos de comprender, mientras va aceptando y racionalizando. El texto de Schreber parece ser un portal, de algún visionario lunático, narrando su interpretación de los síntomas de su época además de aquello que el sospecha es la razón de sus permutaciones y modificaciones. Según Freud, en su Neurosis y Psicosis, “La psicosis, el desenlace análogo de tal perturbación de las relaciones entre el “yo” y el mundo exterior… la demencia aguda alucinatoria forma quizá la más extrema e impresionante de las psicosis; la percepción del mundo exterior cesa por completo o permanece totalmente ineficaz.” De manera que los síntomas de este juez, este llamado Daniel Paul Schreber, más que simplemente dar un testimonio de su distintiva enajenación, el provee pistas sobre los efectos de las presiones que nuestro contexto social embiste en nosotros como seres sociables y programables. Daniel Paul Schreber, prominente juez en Alemania para finales del siglo 19. 

“La penalidad es, en última instancia, un instrumento político de represión, a pesar de que regularmente se ve limitada por intereses ideológicos y procedimientos legales” - David Garland, Castigo y sociedad moderna. 

Un estudio de teoría social 

Me lance al estudio de la figura de Daniel Paul Schreber y sus antecedentes, este nace en el 1842, hijo de Daniel Gottlob Moritz Schreber (1808-1861) que fue un medico célebre por sus teorías educativas y de rehabilitación, que conocían una extrema rigidez, basadas en el higienismo, la gimnasia y la ortopedia. Es substancial señalar que estos saberes técnicos, metodológicos, epistemológicos eran creados por los discursos más progresistas políticamente y científicamente. Estas corrientes nacen en la primera mitad del siglo 19 con el liberalismo, cuando los gobernantes abordan a sistematizar el control de la salud física y mental de la ciudad y sus habitantes a una totalidad. En este sentido, el Estado y el mollero Industrial Privado necesitaban tecnologías, métodos, procedimientos, formulas de educación, cuantificación de lo posible en la anatomía humana, para así producir, elaborar, distribuir y brindar castigo y disciplina a poblaciones para asimilarlas y socializarlas en estructuras de producción dignas de un capitalismo moderno. En sus manuales, muy difundidos en Alemania, papá Moritz Schreber proponía corregir los defectos de la naturaleza o/y cultura con el fin de remediar la decadencia de las sociedades modernas creando un nuevo hombre racional-moderno, una disciplina optimizada en los cuerpos. Ingeniando aparatos para mantener la postura al caminar y al estar sentado, férulas de presión para dormir y procedimientos para evitar la masturbación, ejercicios basados en optimizar la eficiencia en talleres de trabajo u oficinas, asimismo Moritz afirmaba que a partir de los 3 meses del nacimiento de la criatura, su piel se beneficiaba al ser lavado con agua helada para endurecerlo físicamente desde pequeño. Y adivinen quien fue su conejillo de indias, Schreber Jr. Gimnasia Natural de Fabrica. Daniel Paul Schreber fue descrito por individuos que lo conocían antes de sus episodios de psicosis como una persona de una inteligencia elevada y disciplina elevada, muy culto y amable, y nada religioso. Era un hombre de empiria, positivista en sus tentativas ideológicas del mundo, pues claro, si fue un eminente juez alemán en Sajonia. Luego en noviembre del 1893 Daniel Paul Schereber, recientemente nombrado a presidir como Juez de la Corte Suprema de Dresde, sufrió, lo que en sus tiempos se le diagnosticó como, demencia precoz. Su Psicosis es una joya de intriga política, persecución apocalíptica que termina en un fascinante y perturbador génesis. Abordando transformaciones/desapariciones de órganos y/o funciones en todo el aparato del cuerpo de Schreber. En este juez psicótico hay un sujeto que habla que le transitan, acontecen cosas por ese cuerpo y nosotros pues fallamos en notar esas ocurrencias. Según Schreber, Dios se comunicaba con el através de unas terminaciones especiales en un lenguaje distinto al humano, un “lenguaje de los nervios”, y mediante estos Dios modificaba, o transformaba su cuerpo, numerosas veces feminizándolo, creándole senos, disminuyendo su pene hasta la inexistencia, y remplazándolo con una vulva que a veces se quedaba a medias. Todo esto alterando sus terminaciones nerviosas, ya que fue escogió para llevar a la humanidad a un nuevo camino, a un nuevo ser humano. Quizá en su psicosis trasformativa, Schreber al identificarse con la mujer, hace una figuración con la mujer como construcción social, lo que no tiene poder propio como una categoría. A la mujer se le adscribe, desde nuestra sacra tradición occidental, la noción de que es pasiva, obediente, que siempre debe recibir la semilla racional masculina y divina para que sus carnes produzcan actividad. Ya Simone de Beauvoir en su texto elSegundo Sexo nos decía “No se nace mujer: se llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”. Desde su psicosis reconoce unas estructuras de poder desiguales entre lo masculino y lo femenino; en su propia herencia, época, e instituciones Modernas. De igual forma la transformación de Juez Activo a ser la Mujer de Dios, lo califica como aquel/la que debe entregarse a esa voluntad activa y poderosa. Modern Times. Diseño de aparato para la postura, diseñado por el Padre, Moritz Schreber. 

“Ahora, sin embargo, fui plenamente conciente de que el orden de las cosas exigía mi castración, independientemente de que me gustara o no, y que no existía ninguna otra dirección razonable para mí que reconciliarme con la idea de transformarme en una mujer. Las consecuencias de mi castración podían ser mi impregnación […] por rayos divinos hasta el fin que se crearía una nueva raza de hombres… Que los rayos divinos reciban de mí con la máxima continuidad […] la impresión de una mujer que se regala en medio de voluptuosas sensaciones” “…Dios pide un goce continuo […] es mi misión ofrecérselo” - Daniel Paul Schreber, Memorias de un Enfermo de Nervios 

Su uso propone que frente al Dios-iluminado-moderno, (simbólicamente hablando, serían como las meta narrativas que anclan nuestros afectos) no tenemos oportunidad, ni deseos de rebelarnos contra tal estructura espectacularmente eficiente y heurística. Pero muy pronto veremos los rostros de tal redentor Moderno. Además de su feminización, otras a-pariciones y des-aparciones se revelan en ese cuerpo del último Juez. En susMemorias de un Enfermo de Nervios, Schreber narra como se le implanta una lombriz en los pulmones, se le destrozaron sus costillas, se le desgarra el esófago junto con sus intestinos, se le deja sin estómago por varios días y el alimento se vierte en toda la cavidad ventral, y en los muslos. Se traga a veces partes de la laringe al comer, se le paralizan los dedos y conyunturas, se le adelgaza la tapa del cráneo; todo esto le ocurre a su cuerpo automáticamente o es perpetrado por ciertos agentes, hombrecitos diminutos que trabajan en los transplantes o en respuestas motoras automáticas como el pestañear, se pasean por su cabeza observando las averías y comen de su comida como parásitos. Esta elaboración del tejido, esta construcción de respuestas emocionales por inspiración divina, por elaboración de nano artesanos de bien común, también puede ser una forma poética y lunática de expresar la necesaria cosificación de la naturaleza, incluyendo al mismo cuerpo humano en la modernidad consumista. 

“En los tempranos 50, él desarrolló la idea de reforzar o sustituir la reacción de la audiencia en vivo en la televisión. Cuando yo llego a casa por la tarde demasiado agotado para comprometerme en una actividad importante, sólo sintonizo un programa de TV; aún cuando yo no me río, sino simplemente miro fijamente la pantalla, cansado después de un duro día de trabajo, no obstante, me siento relajado después del show. Es como si la TV literalmente se estuviera riendo en mi lugar, en lugar de mí… Sin embargo, con el tiempo, uno crece acostumbrándose a esta risa incorpórea, y el fenómeno es experimentado como “natural.” Esto es lo que desquicia de la risa enlatada: Mis más íntimos sentimientos pueden ser radicalmente externalizados. Yo puedo literalmente reír y llorar a través de otro.” - Slavoj Žižek, 

¿Quieres reír por mí, por favor? Así que ya la respuesta a ciertos estimulo de nuestra parte como televidente esta normalizada y traspasada por una automatización a la ultima potencia. La maquina se revela como una forma de producción totalizante y necesaria, por consiguiente nuestras formas de entender, definir y construir lo humano será bajo una relación de funciones y consumo de energía, transferencia de estímulos, una interrelación entre la maquina orgánica que produce y consume como se le adiestre por su contexto y la maquina no orgánica igualmente diseñada para que asista en la producción, elaboración y consumo de productos. Donde el humano, es un mero órgano en el ciclo, siendo ya parte de la maquinaria de fabricación y satisfacción de deseos. Estos significados de apatía/empatía, de lo malo/bueno, son programables como la risa trillada en los destellos del espectáculo. De manera que ya somos como una máquina delineada para cumplir distintas funciones en la producción, elaboración y consumo de productos y servicios que creamos con otras maquinas. Según Marx, en la explotación al proletariado, el concepto de lo humano no se percibe como un fin en sí mismo, sino meramente como medio, como una especie de instrumento para entonces obtener un fin, comparable a una autómata o a una herramienta de trabajo. Esto afecta todos lo estratos de la sociedad. Así para la lógica capitalista Moderna el obrero no es nada más que una cosa o instrumento para lograr ganancias, producción, elaboración y consumo, repeat. 

“Ya no es posible concebir la supervivencia de la especie humana sin una integración del trabajo humano y del trabajo maquínico cada vez más apremiante, acarreando ensamblajes de individuos y maquinas que produzcan masivamente los bienes, los servicios, nuevas necesidades etc. Estamos atrapados en una fuga perdida de antemano: ya no es posible retornar, volver a un estado de naturaleza, a buenos sentimientos, a buenas y pequeñas producciones artesanales. Los procesos de producción cada vez más integrados mundialmente autorizan una expansión de la libertad y Deseo… Para constituir y mantener en su lugar los agregados humanos, para disciplinar su división del trabajo, los sistemas sociales han recurrido hasta ahora a los medios de organización con incidencias generalmente catastróficas para el desarrollo de individuos.” - Félix Guattari, La ciudad subjetiva y post-mediática. 

La polis reinventada 

Domesticando cada una de esas etapas psíquicas, normalizándola en unos concretísimos cajones empíricos que se legalizan y premian por su costó-efectividad, así se continúa y asegura el nivel de consumo. Ignorando que hemos cimentado y reproducido en nuestras instituciones y discursos económicos, científicos, legales y religiosos una fórmula racionalizante del espacio y el tiempo, que reduce lo humano a estímulos controlables para entender e interactuar con lo vivo. ¿Pero qué nos tiene que decir este Juez loco de sus menesteres en la legalidad de nuestras Pólises? Aquí es donde el estimado psicótico Daniel Paul Schreber nos sirve de prototipo de profeta, producido sin querer queriendo, por una versión honesta de la Modernidad que percibió en los cimiento de la manufacturación de su identidad. Él es testigo de su propia elevación y estructuración, desde su rol como el que posibilita, colabora y bendice una nueva época de humanidad Moderna brindando su pasividad (identificado como lo femenino) a la Racionalidad del capital siempre es voraz y vanguardista. Y la sentencia que condena o absuelve no es simplemente un juicio de culpabilidad, una decisión legal que sanciona; lleva en sí una apreciación de normalidad y una prescripción técnica para una normalización posible. El juez de nuestros días —magistrado o jurado— hace algo muy distinto que “juzgar”. Y no es el único que juzga. A lo largo del procedimiento penal, y de la ejecución de la pena, bullen toda una serie de instancias anejas. En torno del juicio principal se han multiplicado justicias menores y jueces paralelos: expertos psiquiatras o psicólogos, magistrados de la aplicación de las penas, educadores, funcionarios de la administración penitenciaria se dividen el poder legal de castigar; se dirá que ninguno de ellos comparte realmente el derecho de juzgar; que los unos, después de las sentencias, no tienen otro derecho que el de aplicar una pena fijada por el tribunal, y sobre todo que los otros —los expertos— no intervienen antes de la sentencia para emitir un juicio, sino para ilustrar la decisión de los jueces. - Michelle Foucault, Vigilar y Castigar, El Cuerpo de los Condenados 

El juez, en este sentido es parte esencial en la estructuración de la sociedad, por un lado otorga a lo que toque con el aura simbólico hipnotizante de legalidad o ilegalidad. Como suele suponerse que el juez ha de referirse a un Derecho preexistente, ya naturalizado, que este toma en cuenta cuando racionaliza la solución y las “verdades” del caso. Los jueces pues son a su vez ultra-activos en su sumisión, pero sometidos a nuevas exigencias desde el advenimiento de la modernidad. Su óptica de este modo queda centralizada, donde lo tiene que ver, y aprobar todo, recreando un orden especifico en unas coordenadas especificas de la legalidad, su colaboración es justa y necesaria para legitimizar simbólicamente a estructuras, leyes, mandatos, enciclopedias, éticas, modus operandi del sistema de producción que exige y la Justicia que nos amarra en confianza y disciplina. “Todo lo que ocurre es referido a mí. Yo me he convertido para Dios en el hombre absoluto o en el único hombre, en torno al que todo gira, al que todo lo que ocurre debe ser referido y el que por consiguiente también desde su punto de vista ha de referir todas las cosas a sí mismo”. - Daniel Paul Schreber, Memorias de un Enfermo de Nervios


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Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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