La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

martes, 13 de noviembre de 2012

Los animales separados de sus congéneres modifican su cerebro

La sociabilidad de muchas especies animales (incluido el ser humano) es clave para su correcto desarrollo. Y cuando se aísla a los ejemplares los cambios adaptativos son veloces y empiezan por lo más básico: la estructura cerebral. Es lo que han descubierto investigadores de la universidad de Búfalo y de la facultad de Medicina del hospital Monte Sinaí de Nueva York según un artículo que se ha publicado en Nature Neuroscience. 

En el ensayo, realizado con ratones, se midieron dos sustancias de las neuronas. La más destacada es la mielina, una forma de cubierta grasa de las neuronas que protege las conexiones sinápticas con lo que se facilita el funcionamiento cerebral. En los animales que se habían separado del resto de la camada, la cantidad de esta sustancia en el córtex prefrontal se reduce. 

 Este proceso es una adaptación muy rápida del cerebro que aparece incluso durante cortos periodos de aislamiento. Que sea el córtex prefrontal el área estudiada es lógico, ya que es la zona cerebral que alberga los mecanismos de muchas de las relaciones sociales, emocionales y cognitivas. Otra de las sustancias que se pierden con el aislamiento, en una muestra de la plasticidad del cerebro, es la cromatina, que consiste en densos empaquetamientos de ADN del núcleo celular. 

El conjunto de ambos cambios se asocia a los cambios en el comportamiento de los animales, que incluso cuando se resocializaban después del ensayo dedicaban menos tiempo a interactuar con sus congéneres que los ratones que no habían pasado por ese proceso. La investigadora Karen Dietz matiza, sin embargo, que el efecto es reversible a largo plazo. 

No es casual que la universidad de Búfalo sea parte de este estudio. Este centro está especializado en investigaciones sobre esclerosis múltiple, y la mielina (su falta) es una de las dianas involucradas en la investigación de esta enfermedad discapacitante. También es una muestra de lo estrechamente relacionado que está el cerebro con todos los procesos externos, y confirma una de las tendencias de la neurología: que al contrario de lo que se pensaba hace 100 años (o menos, hasta Ramón y Cajal), los cambios en el comportamiento de las personas para adaptarse a factores externos no son un mero aprendizaje, sino que se deben a que el cerebro es un órgano que está continuamente adaptándose a lo que sucede en su exterior. Fuente:  www.madrimasd.org

miércoles, 7 de noviembre de 2012

jueves, 11 de octubre de 2012

El experimento Kellog: el niño y el chimpancé



A mediados del S.XX los experimentos científicos en pro del avance del conocimiento rayaban lo que sería moralmente inaceptable en esta época.
Así nos encontramos desde científicos que realizaban experimentos con bebés, no para curar fobias, sino para provocarlas y así demostrar que las mismas son fruto de experiencias traumáticas en los primeros meses de vida, hasta experimentos con LSD para investigar el comportamiento bajo el efecto de este alucinógeno en el ejército británico e incluso en pueblos enteros.

El caso que nos ocupa no es menos curioso. Se trata del experimento Kellogg ideado por Winthrop Kellogg, un psicólogo nacido en Nueva York en 1898, licenciado en psicología por la Universidad de Colombia, y autor del libro “The Ape and the Child” (el simio y el niño) en 1931.
El doctor Kellogg, después de interesarse por el caso de dos niñas que habían crecido en una manada de lobos y que habían adquirido el comportamiento de los mismos, pretendía estudiar y explicar cuándo y porqué se producen las diferencias entre el humano y el animal.
Él estaba plenamente convencido que las diferencias entre animales y humanos a pesar de existir claramente diferencias genéticas, se debían al condicionamiento del entorno. Así un animal que viviera en un entorno humano llegaría a vivir como tal.
Para ello, el doctor Kellogg y su esposa  Luella Dorothy no dudaron  en utilizar a su propio hijo Donald, de 10 meses de edad, y a una chimpancé recién nacida, Gua. El experimento consistía en tratar de igual manera a Donald y a Gua. Usarían la misma ropa, la misma comida, los mismos juguetes, los mismos estímulos, como si fueran hermanos y así observarían la evolución de ambos para descubrir el momento justo en el que el animal y el humano llegan a distanciarse en lo que concierne al aprendizaje y sobre todo en el lenguaje.

El experimento duró aproximadamente 9 meses, en los que un equipo de científicos, psicólogos y médicos estudiaron concienzudamente distintos factores del simio y el bebé. Así analizaban la presión sanguínea, la fuerza, la reacción ante idénticos estímulos, resolución de problemas, miedos, destreza manual, cosquillas, obediencia, comprensión del lenguaje, etc…

La sorpresa se dibujó en la cara de Kellogg y su equipo; lejos de que Gua adoptara un comportamiento humano, fue Donald el que empezó a comportarse como el simio. La capacidad de adquirir conocimientos era superior en Gua: consiguió mayor destreza motora, mayor equilibrio, mayor compresión del lenguaje por lo que Donald tomó como ejemplo y líder a la chimpancé.
Donald comenzó a gesticular como Gua, emitía los mismos sonidos y se llevaba todos los objetos a la boca. Kellogg comprendió que era el momento de abandonar el experimento e incluso reconoció que si continuaba con él, llegaría un momento en que Donald tendría serios problemas para el lenguaje y comportamiento propio del humano. De hecho Kellog afirmó que Donald sufriría en el futuro alguna que otra secuela del experimento.

sábado, 6 de octubre de 2012

Efecto nocebo o cómo funciona la contratransferencia

Con sus palabras, los médicos no sólo son capaces de curar y aliviar el malestar: también pueden lastimar y aumentar la intensidad del dolor de los pacientes. En una revisión, un grupo de científicos estudió las frases que provocan inseguridad y pueden causar daño a los pacientes.
 
La cara opuesta al efecto placebo (del latín placebo, “complaceré”) es el llamado efecto nocebo (del latín nocebo, “perjudicaré”). Las ciencias básicas y la medicina clínica sólo han empezado a estudiar a fondo este fenómeno en tiempos recientes. Una búsqueda en la base de datos PubMed realizada el 4 de septiembre de 2012 dio como resultado 178 entradas sobre el tema “nocebo”. En cambio, sobre “placebo” la misma búsqueda produjo 157.120 referencias. Para su artículo sobre los mecanismos neurobiológicos del fenómeno nocebo, los médicos Winfried Häuser, Emil Hansen (Clínica Universitaria de Ratisbona) y Paul Enck (Clínica Universitaria de Tubinga) investigaron en PubMed la literatura disponible sobre el tema publicada entre 1960 y diciembre de 2011, utilizando para su búsqueda términos como “nocebo” o “efecto nocebo”.

Definición e investigación experimental sobre el nocebo

El concepto de “nocebo” se utilizó originalmente para calificar la contrapartida negativa del efecto placebo y para definir los efectos deseados e indeseados de un placebo (medicamento o intervención simulados). Actualmente, los dos términos se utilizan en un contexto más amplio: los efectos no específicos de un tratamiento médico se denominan placebo cuando resultan útiles, mientras que si son perjudiciales reciben el nombre de nocebo. Bajo el término “efecto nocebo” se hace referencia a las molestias y al recrudecimiento de los síntomas que surgen en virtud de un tratamiento ficticio y/o a causa de una sugestión no deliberada y/o debido a expectativas negativas.

A menudo los médicos cargan con buena parte de la responsabilidad, según explica el Prof. Dr. Paul Enck, experto en medicina psicosomática, a la revista científica Bild der Wissenschaft. Su crítica se centra en las “sospechas que muchos médicos expresan de forma imprudente y en voz alta a la hora de diagnosticar”. En cambio, se denomina “respuesta nocebo” (nocebo response) a los síntomas que se producen a consecuencia de las expectativas negativas del paciente o de la sugestión (involuntariamente negativa) causada por el médico sin un (pseudo) tratamiento. A partir de los estudios examinados, se llega a la conclusión de que las reacciones nocebo se adquieren mediante todas las formas posibles de aprendizaje. Recíprocamente, hay que suponer que el paciente adquirió tales reacciones, cuando acontecen en un contexto clínico, durante su pasado.

Encontrando las palabras adecuadas

La comunicación médico-paciente y las expectativas del paciente acerca de la terapia pueden producir un efecto tanto positivo como negativo en el curso de un tratamiento médico. “En medicina se parte del supuesto de que el miedo y el dolor se reducen cuando se anuncia con antelación una manipulación dolorosa y (después de que el paciente haya enunciado su dolor) se expresa compasión”, afirma Winfried Häuser, del Clínico de Sarrebruck y de la Clínica para Medicina Psicosomática y Psicoterapia de la Universidad Técnica de Múnich. Un estudio sobre punciones radiológicas expuso que el miedo y el dolor de los pacientes aumentaron cuando la descripción de la medida terapéutica venía acompañada de palabras como “pinchar”, “ardor”, “dolor”, “punzante” o “malo”.

En otro estudio, se anunció la anestesia local a un grupo de mujeres embarazadas con las siguientes palabras: “Le daremos un anestésico local que insensibiliza la zona en la que administramos la anestesia raquídea y epidural, para que sea agradable para usted.” El segundo grupo escuchó lo siguiente: “Ahora sentirá un pinchazo y un ardor en la espalda, como si la hubiera picado una abeja, y esta es la peor parte de todo el procedimiento.” La sensación de dolor en las embarazadas del segundo grupo fue significativamente superior (una mediana de intensidad del dolor de 5 contra 3 en una escala de 11 puntos). “Las explicaciones sobre las posibles complicaciones de una terapia y las expectativas negativas del paciente aumentan la incidencia de efectos indeseados”, indica Häuser.
Los médicos se vieron confrontados con un dilema ético: por un lado están en la obligación de informar a sus pacientes sobre el tratamiento y sus posibles efectos secundarios, por otro lado le corresponde al médico la minimización de los riesgos para el paciente en el curso de un procedimiento médico, y eso incluye los riesgos que conllevan las indicaciones. Los estudios anteriormente mencionados señalan que se pueden inducir respuestas nocebo a través de la sugestión negativa resultante de la comunicación médico-paciente. Los pacientes son altamente sensibles a ello, en especial cuando se encuentran en una situación de amenaza existencial, como una operación, una enfermedad aguda grave o un accidente.

Estrategias para solucionar el dilema médico

Para reducir este dilema, el equipo médico de Winfried Häuser recomienda las siguientes estrategias:
  • Centrarse en la compatibilidad durante la comunicación: la información sobre la frecuencia de efectos secundarios puede expresarse de forma positiva (“La mayoría de los pacientes toleran muy bien el tratamiento”) o negativa (“5% de los pacientes reportan sobre […] efectos secundarios”). Un estudio sobre las estrategias informativas en la vacunación contra la gripe muestra que los vacunados sufrieron menos efectos adversos cuando se les informó del porcentaje de personas que toleran bien la vacuna que cuando se les reportó el número de personas que sufrieron efectos adversos.
  • Existe el enfoque denominado “silencio permitido”, que consiste en que se le pregunta al paciente si está de acuerdo en no recibir información sobre efectos secundarios leves o transitorios acerca del medicamento que se le va a prescribir. Sin embargo, resulta obligatorio informar a los pacientes sobre los efectos secundarios graves o irreversibles.
  • Educación del paciente: una revisión sistemática (4 estudios, 400 pacientes) reveló que la instrucción de un farmaceuta que recibió un grupo de pacientes con dolores crónicos (por ejemplo en forma de informaciones generales sobre enfoques farmacológicos y no farmacológicos sobre el manejo del dolor) redujo los efectos secundarios de los medicamentos de 4,6% a 1,6%.
  • Entrenar las habilidades de comunicación con pacientes-actores o los juegos de rol durante la carrera de medicina le permiten al médico utilizar el poder de la palabra de forma precisa y eficaz para el bien de sus pacientes. “La capacidad de proporcionar sugestión positiva y de evitar la negativa también debería incluirse en la formación del personal de enfermería”, es la recomendación de Häuser.

Efecto nocebo con medicamentos

Los científicos creen que el efecto nocebo podría estar muy extendido en especial en lo que se refiere al uso de medicamentos y sus efectos secundarios. Cuando a los pacientes se les informa de los posibles efectos secundarios de la medicina que están tomando, muchos de ellos desarrollan estos síntomas, incluso aunque hayan recibido un preparado de azúcar sin ningún principio activo. Según las estimaciones de los expertos, los costes de este efecto nocebo para los medicamentos ascienden a entre dos y tres mil millones de dólares al año, y eso sólo en Alemania.

Sugestión negativa no intencional en la práctica clínica

Para un congreso médico, Häusler recopiló algunos ejemplos sobre el tema “Lo que los médicos no deberían decir nunca”:
  • Producir inseguridad:
    “Tal vez este medicamento ayude.”
    “Vamos a intentarlo con este fármaco.”
    “Trate de tomar sus medicinas regularmente.”
  • Jerga:
    “Ahora lo vamos a enchufar.” (Conexión con el sistema de monitoreo)
    “Entonces lo cortaremos en finas rebanadas.” (Imagen por resonancia magnética)
    “Lo colgaremos de la nariz artificial.” (Soporte ventilatorio mediante una mascarilla)
    “Estábamos buscando metástasis – los resultados fueron negativos.”
  • Expresiones ambiguas:
    “Ahora lo pondremos a dormir, pronto todo habrá terminado.” (Antes de la anestesia)
  • Sugestiones negativas:
    “Usted es un paciente de riesgo.”
    “Esto siempre duele muchísimo.”
    “No cargue nada pesado, no sea que encima todavía se nos quede paralítico.”
    “Su canal espinal es demasiado estrecho. La medula está demasiado comprimida.”
  • Control del foco de atención:
    “¿Se siente mal?” (Unidad de cuidados post-anestésicos)
    “Muévase si siente dolor.” (Unidad de cuidados post-anestésicos)
  • Ineficacia de negaciones y expresiones redundantes:
    “Ahora no hace falta que sienta miedo.”
    “Esto sangra ahora un poco.”

lunes, 1 de octubre de 2012

Fraude de un psicólogo social holandés que inventó sus investigaciones y las publicó en 'Science'

A principios de año, Diederik Stapel, psicólogo social de renombre en Holanda, alcanzó una de las cimas de su profesión. Logró publicar en Science, la revista científica de referencia, un artículo llamativo. En esencia, aseguraba que la gente sometida a entornos y vidas desordenados tiende a despreciar a los extranjeros. Esta semana, las felicitaciones se han apagado. Una investigación encabezada por Pim Levelt, antiguo presidente de la Academia Holandesa de Ciencias, ha concluido que el psicólogo inventó los resultados de su trabajo. Todo, desde las encuestas a la recopilación de datos, era falso. Ante la evidencia del fraude, Stapel ha reconocido su culpa y pedido ayuda. "Necesito que me traten", ha dicho, antes de desaparecer dejando boquiabiertos a colegas y editores.
Para "Science, la situación no puede ser más incómoda. A pesar de los filtros y revisiones propias de una publicación de su categoría, dieron por bueno un estudio científico mentiroso. "La investigación sobre el trabajo de Diederik Stapel indica la amplitud de su engaño. Alertamos a nuestros lectores de nuestras dudas sobre la validez del estudio", reza el editorial donde Science admite lo sucedido. A la revista Nature, otro foro de prestigio mundial, Pim Levelt le diría luego algo menos tranquilizador, si cabe. "Al menos treinta de los trabajos del psicólogo investigado son falsos, pero puede haber incluso más". En su mesa se amontonan ahora 130 publicaciones y 24 capítulos de libros que deberá examinar en busca de falsedades.
¿Cómo ha podido tomar el pelo a tantos colegas un conocido especialista en psicología cognitiva? Stapel mismo da una explicación que desvela los peligros de la ciencia llevada al extremo de la actualidad. "Quería ser el mejor y publicar más que nadie. En un terreno con poco control y donde trabajas en solitario, tomé la ruta equivocada. He fallado como científico. Estoy avergonzado", escribió en una larga disculpa remitida al matutino De Volkskrant. Dispuesta a modo de testamento moral, ("excusa repugnante", según sus detractores) intenta también evitar daños mayores para su disciplina. "La psicología social es sólida y desvela aspectos del comportamiento humano. Merece por ello toda la atención". Sus alumnos de doctorado y demás colaboradores, están sin habla. Si bien sus títulos no peligran, temen ver destruidos años de análisis.
Mientras los investigadores rebuscan en los escritos de Stapel, las universidades holandesas de Tilburg (al sur del país), y Groningen (al norte), le han demandado ante los tribunales. Muy a punto, su esposa, Marcelle, ha declarado que "está enfermo". Cuando su marido reaparezca deberá responder a los cargos de falsedad documental y engaño. Dos figuras jurídicas poco asociadas a un científico aplaudido hasta hace bien poco, cuando apuntó que comer mucha carne produce egoísmo. Pero no todo está perdido. Simon Rozendaal, un divulgador científico holandés, asegura que el fraude podría resultar catártico. "El accidente de Fukushima ha mejorado la seguridad de las centrales nucleares. Stapel puede ser bueno para controlar la ciencia".  Fuente: El País

domingo, 16 de septiembre de 2012

Psicoanálisis y epistemología

Debo comenzar declarando mi ignorancia acerca de gran parte de la teoría y praxis del psicoanálisis contemporáneo. Como filósofo solamente me limitaré a resaltar algunas ideas ya conocidas y quizás a darles una mayor coherencia lógica. Como lego adoptaré el lema de Wittgenstein: "acerca de lo que no se puede hablar es mejor callar". Sin embargo, lo que sí se puede hacer es tratar de inventariar y enjuiciar las críticas que desde la filosofía de la ciencia se han realizado al psicoanálisis freudiano desde hace 30 años atrás y que hasta la fecha aún gozan de buena salud entre algunos profesores de metodología de la ciencia y algunos psicólogos que quieren ver al psicoanálisis muerto y bien enterrado. Con este fin escucharemos un resumen de las posiciones de Popper y Nagel en un simposio realizado en Washington en 1958. Los lógicos y epistemólogos allí reunidos coinciden al condenar al psicoanálisis como un realismo del inconsciente y lo que es peor el presentarse a sí mismo como ciencia o teoría científica. Lakatos se suma a los críticos excluyéndolo de sus programas de investigación. Frente a estas críticas voy a intentar mostrar cómo la filosofía ha intentado una defensa del psicoanálisis entendiéndolo como una disciplina con estatuto diverso de la ciencia por voz de Ricoeur, Habermas y Polanyi. Por último, mostraré como Lacan y Varela proponen un camino alternativo para el psicoanálisis si se concibe a sí mismo como una ética.
Las tesis del presente trabajo las puedo resumir como sigue: las críticas al psicoanálisis del neopositivismo y del falsacionismo son contundentes si el psicoanálisis se autoconcibe como ciencia del método experimental u observacional.
La teoría del inconsciente como cosa no puede ser falsada, por consiguiente, Ricoeur y Habermas aciertan al reinterpretarla como hermenéutica o teoría del lenguaje. Pero dicho intento va a contrapelo de la autoconcepción de Freud quien, alega Arnold Modell, se consideraba al mismo tiempo como un científico natural y un arqueólogo del psiquismo.
Pero, si el psicoanálisis quiere ser teoría debe satisfacer las reglas de la corroboración empírica y la predicción y postdicción de las ciencias nomotéticas. En este sentido será necesaria información adicional proveniente de la historia de la disciplina. Sería interesante mirar al psicoanálisis como un Programa de Investigación Científica en competencia con otros Paradigmas, por ejemplo, el conductismo y el cognitivismo. En este caso se aplican los requerimientos de Lakatos de un cinturón de hipótesis ad hoc para proteger el núcleo duro de la doctrina, mientras se resuelven internamente las contradicciones. Sin embargo, este intento sería desautorizado explícitamente por el filósofo checo. Otros filósofos de la ciencia como Polanyi flexibilizan los criterios epistemológicos para legitimar la admisión de lo ‘pasional’ y lo ‘subjetivo’ en la investigación científica.
Si, por último, renunciamos a considerar al psicoanálisis como teoría científica y lo concebimos como una ética (como quiere Lacan) entonces habrá encontrado un camino de conocimiento distinto, donde lo ético implicaría poner en duda el status del sujeto cognoscente y la cura como la suspensión de la locura del deseo y la conciencia de la desfragmentación del yo pasarían a ser los conceptos centrales de la praxis analítica.
La Crítica de los Epistemólogos al Psicoanálisis
Hace tres décadas la relación del psicoanálisis con la filosofía de la ciencia era tensa, los freudianos fueron blanco de diversos ataques y se les exigió demostrar con criterios lógicos y epistemológicos que el psicoanálisis era una ciencia, tal como Freud lo aseveró. Por esa época, Ernst Nagel (1958) –filósofo de la ciencia norteamericano– sostenía que para merecer el título de ciencia una teoría tiene que poder ser no sólo confirmada, sino refutada. A la epistemología verificacionista se impone el correctivo del método crítico popperiano de la refutación o falsación. Resumiré la crítica en cuatro argumentos o criterios: a) ausencia de validación empírica, b) refutabilidad, c) crítica a la invalidación del crítico y d) la reificación del inconsciente. Todas ellas apuntan a cumplir con el criterio de demarcación que pone los límites entre lo científico y lo no científico.
a) No Validación empírica: Si el psicoanálisis es una teoría, en el sentido de la teoría molecular de los gases, o la teoría de los genes en biología, esto es un conjunto de proposiciones que sistematizan, explican y prevén ciertos fenómenos observables, debe satisfacer los mismos criterios lógicos que las teorías de las ciencias naturales y sociales. Para su validación empírica el psicoanálisis tiene que poder deducir de sus proposiciones determinadas consecuencias que doten a la teoría de un contenido definido. Las nociones freudianas de energía libidinal, conflicto edípico, conversión histérica, etc. pueden ser nociones sugestivas y bellas metáforas pero no son susceptibles de validación empírica, puesto que podríamos atribuir los mismos efectos a otras causas y la explicación sería igualmente válida. El psicoanálisis no puede probar lo que afirma y, aún si su método principal es la interpretación, ¿en qué condiciones resulta válida su interpretación? ¿Cuándo posee coherencia lógica, cuando el paciente acepta la explicación del terapeuta o cuando aquél se mejora? La interpretación analítica bien puede ser subjetiva, puesto que, para ser objetiva se requiere de una serie de investigadores independientes que pudieran llegar a las mismas conclusiones a partir de mediciones controladas. En cambio, en la terapia analítica se confía en el 'know-how' o maestría del analista. Finalmente, el psicoanálisis carece de procedimientos objetivos que zanjen las disputas entre interpretaciones rivales y la interpretación debería procurar predicciones verificables. Sin embargo, nada de esto ocurre, el psicoanálisis –el que conoció Nagel entiéndase– no está en condiciones de cumplir con ninguno de estos requisitos. Su material depende de la singular relación entre el analista y el analizado; siempre queda la duda de que el intérprete imponga a los hechos la interpretación a falta de procedimiento comparativo e investigación estadística. El contrargumento de que el psicoanálisis sana es fácilmente destruido con el alegato de que otro método rival podría obtener los mismos resultados o bien la cura se puede atribuir a la remisión espontánea; la ausencia de estudios comparativos entre el psicoanálisis y sus métodos rivales con estudios del tipo "antes–después" y de coeficientes de mejoría hace inservible al criterio del éxito terapéutico.
b) Refutabilidad. Tampoco puede determinarse, ahora según Popper (1959), en qué condiciones podría ser refutada la teoría. En pocas palabras, el criterio de demarcación entre lo que debe ser considerado ciencia y lo que es otra cosa está dado por la refutabilidad de las teorías que conforman un aspirante a conocimiento científico como es el psicoanálisis. El criterio de falsación dice más o menos así: "una teoría tiene que ser capaz de decir bajo qué condiciones podría no ser verdadera para ser considerada una teoría científica", el teórico debe buscar y hallar casos o instancias refutadoras en los cuales su hipótesis central no sea aplicable; una hipótesis científica genuina no puede ser omnicomprensiva, deben existir siempre excepciones a la ley general y son justamente dichas anomalías las que hacen verosímil a una teoría. Para Popper, el psicoanálisis no cumple con el requisito, las potenciales instancias refutadoras de la hipótesis de la omnipresencia del deseo sexual latente son descartadas sistemáticamente por explicaciones reduccionistas que ven en los casos excepcionales, por ejemplo en la castidad, como opción en las decisiones no relacionadas explícitamente con el sexo y en las negativas a seguir con la terapia, síntomas de mecanismos de defensa inconscientes. En resumen, en ningún caso la hipótesis del pansexualismo es falsa, por lo tanto el psicoanálisis y el analista siempre tienen la razón, lo que convierte a la teoría en inexpugnable, cerrada, no susceptible de crítica y por consiguiente fuera del territorio demarcado por la ciencia.
c) La invalidación del crítico. Cualquier crítico del psicoanálisis puede ser invalidado mediante una argumentación ad hominem proveniente de su terapeuta o del defensor del psicoanálisis. La falacia del argumento ad hominem es muy antigua y difundida, para negar la fuerza lógica de un argumento se injuria o descalifica a quien lo expone, de este modo se crea la apariencia de que se prueba lo opuesto. Popper se solaza destruyendo las argumentaciones del psicoanálisis popular: se refuta cualquier argumento del paciente o del crítico (o del psicólogo rival) inventando alguna explicación psicogenética acerca de cómo o por qué el oponente llegó a sostener tal idea; en general esta explicación no favorece para nada al infortunado crítico. Por ejemplo, recientemente un periodista ha intentado demostrar que Freud elaboró toda su teoría de la histeria bajo los efectos sobrestimulantes de la cocaína y que bajo esa condición de adicto el autor de "Moisés y la Religión Monoteísta" distorsionó su visión de la realidad. Es cierto que Freud experimento con el clorhidrato de cocaína, pero desde un punto de vista lógico la condición o motivación personal de Freud (y de cualquier persona) es totalmente ajena a la determinación de la fuerza lógica de sus propuestas teóricas.
d) El Inconsciente reificado. La existencia de entidades desencarnadas dentro del psiquismo (id, ego y superego) es una hipótesis incontrastable. El pensar al inconsciente como cosa constituye una reificación flagrante que entra en contradicción con los datos de la neurobiología. Contamos con la esfera de lo consciente y, en el horizonte de la conciencia evocable en todo momento, con una esfera de lo preconsciente. Lo preconsciente es lo accesible y comunicable. El inconsciente, por el contrario, se sustrae a la comunicación pública. Esto llevó a muchos epistemólogos críticos a creer que Freud identificaba a estas instancias intrapsíquicas con homúnculos con existencia aparte (el fantasma en la máquina de Ryle).
El Psicoanálisis como Disciplina Hermenéutica
Hasta ahora el panorama para el Psicoanálisis ha sido desolador. La crítica del neopositivismo apunta no solamente a cuestiones de método, sino a la esencia del descubrimiento freudiano: la "existencia" misma de lo inconsciente. Desde ya yo renuncio expresamente a defender el psicoanálisis por voz de los continuadores y revisores de la obra de Freud, dejo a mis distinguidos amigos psicólogos exhibir la erudición que no poseo. Pero, para alivio de algunos y escándalo de muchos, el psicoanálisis vuelve a ponerse de moda en el mundo académico y no académico a finales de los ‘60 y principios de los ‘70. Las ideas de Marx, Freud y Nietzsche sirvieron como fundamento para una teoría crítica de la sociedad centrada en un diagnóstico lapidario de las patologías de la modernidad (Adorno, Horkheimer y en especial Herbert Marcuse). Simultáneamente, en Francia, Paul Ricoeur reivindica a la tríada antes mencionada como "maestros de la sospecha" y apuesta a una reinterpretación del psicoanálisis como una arqueología del sujeto y una semántica del deseo. El psicoanálisis deja de estar arrinconado por la exigencia de defenderse de la afirmación de que no es ciencia; estos autores lo consideran un método nuevo para obtener conocimientos que la filosofía puede llevar a su propio molino.
Ricoeur (1965) entiende al psicoanálisis como una disciplina interpretativa o hermenéutica. Lo enunció así: "El psicoanálisis no es una ciencia de observación, sino es una interpretación más comparable a la historia". Ricoeur reformula el problema de la teoría en el psicoanálisis en los siguientes términos:
"Cierto que una teoría debe atenerse a reglas de deductibilidad independientemente de su modo de verificación. Pero no es lo mismo prestarse a una verificación empírica que hacer posible una interpretación histórica. La teoría analítica debe compararse no a la teoría de los genes o los gases sino a una teoría de la motivación histórica; se trata de comprensión histórica y no de explicación causal–natural. No se trata de cumplir con la exigencia epistemológica de un material compuesto por ‘casos’ clínicos observados por investigadores independientes sino que el material psicoanalítico es una secuencia de hechos donde es posible distinguir ciertos tipos en las semejanzas entre caso y caso. El problema es saber si estos tipos no están, desde el punto de vista epistemológico, más cerca de los tipos de Max Weber, que permiten dar a la comprensión histórica ese carácter de inteligibilidad sin el cual la historia dejaría de ser ciencia (...) Precisamente, por cuanto lo típico es lo que hace comprender en historia, como la regularidad explica en ciencias naturales, es por lo que se considera la historia como ciencia (...) en este sentido la teoría psicoanalítica tiene como función el situar el trabajo de la interpretación dentro del campo de la palabra, en la región del deseo" (Ricoeur 1970:327).
Para Ricoeur, "el lugar filosófico del discurso analítico está definido por el concepto de arqueología del sujeto" y la vía regia de acceso al inconsciente es la interpretación de sueños. Al privilegiar el estudio del sueño el filósofo francés busca argumentos a favor de la analogía hermenéutica, y resta importancia a la asociación libre realzando los símbolos fijos en los elementos del sueño. En efecto, si el sueño manifiesto es análogo a un lenguaje olvidado o a un código secreto, es preciso prestar la misma atención a todos los elementos, en el supuesto de que existen equivalentes establecidos entre los que se manifiesta y lo que permanece oculto, es decir, entre el símbolo onírico y lo reprimido. Ricoeur sostuvo que Freud no prestó atención suficiente al proceso de simbolización, la diferencia está en que Freud habría entendido la interpretación de sueños como una fuente de observaciones nuevas e inesperadas y Ricoeur como un texto que requiere traducción. La analogía hermenéutica fue registrada por Freud mismo en "El interés por el psicoanálisis" en 1913 cuando sostuvo "la interpretación de un sueño es en todo análoga al desciframiento de una escritura antigua, como los jeroglíficos egipcios".
Habermas en 1968 se interesó por el "puesto" del psicoanálisis entre las ciencias de la cultura. El distingo entre ciencias culturales e históricas por un lado y ciencias naturales, se remonta al siglo XVIII con Juan Bautista Vico: las observaciones históricas son esencialmente irrepetibles, son acontecimientos singulares (idiográficas en la terminología del siglo siguiente) mientras que las observaciones de las ciencias naturales son impersonales y presentan configuraciones recurrentes. Este distingo epistemológico plantea la paradoja central del conocimiento psicoanalítico. Porque aun los que creen que el psicoanálisis es una rama de las humanidades, y condenan lo que llaman cientifismo de la metapsicología, aspiran a descubrir regularidades nomotéticas. Habermas criticó que Freud tomara prestada de las ciencias físicas la epistemología positivista y la aplicara al psicoanálisis: "El psicoanálisis, de hecho une la hermenéutica a realizaciones que parecían genuinamente reservadas a las ciencias de la naturaleza" (1968:215). Para Habermas se mantiene la analogía textual pero como una teoría del lenguaje específica enmarcada como terapéutica de las patologías de la acción comunicativa: "La interpretación psicoanalítica se ocupa precisamente de esos contextos simbólicos en los cuales un sujeto se engaña sobre sí mismo"; la conversación analítica sería un juego de lenguaje mediante el cual el paciente se conoce mediante autorreflexión. El análisis del francfortino culmina con la condenación de la metapsicología como pseudocomprensión cientifista y la explicación psicoanalítica se resume como una mixtura entre explicación causal que es formulada hipotéticamente como un conjunto significativo de proposiciones que sólo es comprensible hermenéuticamente. En el psicoanálisis "la comprensión hermenéutica de lo profundo asume la función de la ‘explicación’ en el sentido de Hegel, una 'begreifen', una ‘comprensión–explicativa’ distinta de la explicación científica estricta (que busca en leyes generales y condiciones antecedentes el por qué de un hecho). Si bien ambos tipos de explicación se basan en enunciados causales establecidos a partir de proposiciones universales o de hipótesis nomológicas, la explicación experimental siempre se apoya en leyes independientes del contexto; en cambio, en el caso de la aplicación hermenéutica las proposiciones teóricas son traducidas a la narración de una historia individual. El poder explicativo del psicoanálisis sería el de una ‘interpretación general’ que puede afirmar sus deducciones dependiendo del contexto de la narración." (1968:269)
Yo no sé cuantos psicoanalistas y freudianos se sentirán cómodos con lo anteriormente dicho. Habermas conoció el psicoanálisis por libros al igual que yo y la mayoría de los filósofos. Modell tampoco está satisfecho con Habermas. Cree tener al propio Freud de su parte al afirmar que éste mantuvo la disyunción entre los aspectos arqueológicos o históricos y las generalizaciones que se alcanzaban con los métodos de la ciencia natural. Pero Freud no convirtió el problema epistemológico en tema explícito, y en verdad negó que el psicoanálisis creara un método científico nuevo ("Nuevas Conferencias de Introducción al Psicoanálisis"). Habermas criticó a Freud, como muchos otros lo han hecho, por adherir a una concepción positivista del método. Pero, en justicia, él no hacía más que aceptar la filosofía dominante en su tiempo. El predominio de la perspectiva positivista u "objetiva" ha persistido hasta nuestros días y sólo recientemente ha sido cuestionada. Dejo a los especialistas decidir si el intento de Habermas fue o no logrado.
El Psicoanálisis como Programa de Investigación Científica (PIC)
Estos aportes de la filosofía acerca de la naturaleza del conocimiento psicoanalítico no han resuelto los enigmas de la epistemología del psicoanálisis, pero haremos un último intento por sobrepasar los malentendidos del filósofo (que no es profesional del psicoanálisis) que igual se aplican al profesional de la psicología (que no es filósofo de la ciencia). Hemos visto que Popper (1959) negó al psicoanálisis el estatuto de ciencia: los datos del psicoanálisis no son falsables, y por lo tanto no son científicos. Popper era uno de los mas claros voceros del "objetivismo" en filosofía de la ciencia, consideraba a la ciencia como un quehacer impersonal ajeno a lo que desdeñosamente llamaba "psicologismo". Si bien admitió que es personal e histórico el cómo se llega a una teoría científica (contexto de descubrimiento) distinguió de manera tajante la creación de una teoría de los métodos empleados para someterla a examen y la validez de los resultados (contexto de validación o justificación lógica). Sólo esto último es asunto de la ciencia: acercarse lo más posible a la verdad mediante el tanteo de conjeturas falsables. Por la aplicación de este procedimiento se llega a generalizaciones que aspiran a ser leyes universales: se trata de una "epistemología sin sujeto cognoscente" (Popper, "Conocimiento Objetivo").
Un discípulo suyo, Imre Lakatos (1974), objeta a Popper no atender a la historia de la ciencia al proponer su modelo falsacionista, pues nunca se han desechado teorías por predecir hechos no confirmados. La generación de una anomalía, usando la terminología de Kuhn, no es una condición suficiente para rechazar una teoría. Una teoría con anomalías es mejor que la ausencia total de anomalías. Lakatos utiliza el término "teoría" para designar un sistema particular de proposiciones, cualquier modificación de los cuales produce una teoría diferente. La ciencia sería una lucha entre teorías rivales en la que el mundo actúa como árbitro, pero no se debe rechazar una teoría hasta que los respectivos defensores de una y otra hayan tenido tiempo de explorar modificaciones a las mismas que las pudieran colocar en mejores condiciones para enfrentar las anomalías. El criterio de evaluación de lo científico sería entonces no una teoría aislada sino una secuencia de teorías, cada una de las cuales es una modificación de la precedente. Esta secuencia recibe el nombre de programa de investigación científica (en adelante PIC. Newton–Smith:1981) "Según mi metodología" afirma Lakatos en 1971 "los más grandes descubrimientos científicos son programas de investigación que pueden evaluarse en términos de problemáticas progresivas y estancadas; las revoluciones científicas consisten en que un PIC reemplaza a otro (superándolo de modo progresivo). Esta metodología proporciona una nueva reconstrucción racional de la ciencia. La unidad básica de estimación (debe ser) un PIC con un ‘centro firme’ convencionalmente aceptado ( y por una decisión provisional irrefutable) y con una ‘heurística positiva’ que defina problemas, esboce la construcción de un cinturón de hipótesis auxiliares, prevea anomalías y las transforme en ejemplos victoriosos; todo ello según un plan preconcebido. Es primordialmente la heurística positiva de su programa, no las anomalías, la que determina la elección de sus problemas (...) Lo que para Popper (y otros) es externo, a saber, influencias metafísicas, pasa a formar parte del ‘núcleo firme’ interno de un programa" (1971:25-6)
Lakatos utilizó su modelo con tres objetivos a la vista: distinguir lo científico de lo no científico, evaluar PIC competitivos y explicar el cambio científico. ¿Por qué es importante distinguir entre teorías científicas de las que no lo son? Tanto para Lakatos como para Popper, la importancia del punto radica en una polémica que tiene por finalidad simplemente condenar ciertas formas de actividad "pseudocientíficas". Lo mismo que en el caso de Popper, los pseudocientíficos condenados son Freud y Marx: "¿Acaso el marxismo, por ejemplo, ha predicho con éxito alguna vez un hecho nuevo significativo? ¡Jamás!" (1978). Y en una nueva referencia a Freud y Marx, nos dice Lakatos que "no llegan a constituir un auténtico PIC y, en conjunto, carecen de valor". Esto lleva a Newton–Smith a exclamar: "¡Si algo no es científico, fracasa!". Y añade: "No hace falta ser marxista ni freudiano para sentirse incómodo ante esta equiparación entre carencia de valor y PIC no progresivo, equiparación que, llevada a la práctica, tendría como consecuencia cerrar los ojos ante indudables descubrimientos de estos dos ‘pseudocientíficos’, de influencia nada despreciable" (1981:104-5)
¿Qué nos queda? Al parecer la filosofía de la ciencia se da la maña para dejar fuera al psicoanálisis en sus intentos más liberales y pluralistas por definir la ciencia. Pero, veremos a continuación que, un científico y filósofo de la ciencia llamado Michel Polanyi (1974) llevó a tribunal a los jueces del psicoanálisis. Su crítica va contra el "objetivismo" en ciencia, sostiene que la creencia según la cual la ciencia consistiría en el descubrimiento de leyes naturales impersonales y eternas, ajenas al compromiso y a la pasión del hombre es insostenible. Además reconoce la existencia y legitimidad de dualidades en la realidad y, por consiguiente, en el conocimiento: "El mismo dominio de experiencia cobra la forma de hechos que son diferentes y de una evidencia que tampoco es la misma". Polanyi consideró que la pretensión de objetividad era un engaño y un falso ideal. A diferencia de Popper (y Lakatos), Polanyi creía que la pasión y el compromiso intelectuales establecen y preservan la verdad científica:
"He dicho que las pasiones intelectuales tienen un contenido afirmativo; en la ciencia afirman el interés científico y el valor de ciertos hechos, en tanto que otros carecen de ese interés y ese valor. Esta función selectiva –en cuya ausencia la ciencia no podría ser definida– guarda estrecha relación con otra función de estas mismas pasiones, en que su contenido cognitivo se complementa con un componente conativo. Me refiero a su función heurística. El impulso heurístico eslabona nuestra apreciación del valor científico a una visión de la realidad que sirve de guía a la investigación. Así, la pasión heurística es el resorte de la originalidad: la fuerza que nos mueve a abandonar un marco aceptado de interpretación y nos fuerza a comprometernos, salvando un hiato lógico, en el empleo de un marco nuevo. Por fin la pasión heurística se convierte (y no puede menos que convertirse) en pasión persuasiva, que es el resorte de toda controversia fundamental". Según Modell, la obra de Polanyi avanzó en la misma dirección que el psicoanálisis en su refutación del conocimiento "objetivo puro", dice, "los psicoanalistas hace tiempo que están familiarizados con la ‘objetividad’ de sus percepciones empáticas ‘subjetivas’". Polanyi sostuvo que "la participación personal de aquél que conoce en el conocimiento que él cree poseer sobreviene con un impulso de pasión". Y añade: "Creo que podemos distinguir entre lo personal en nosotros, que activamente interviene en nuestros compromisos, y nuestros estados subjetivos, en que meramente soportamos nuestros sentimientos. Este distingo establece la concepción de lo personal, que no es subjetivo ni objetivo. En cuanto lo personal se somete a requisitos que admite, y que son independientes, no es subjetivo. Pero en tanto una acción es guiada por las pasiones individuales, tampoco es objetivo. Trasciende la distinción entre lo objetivo y lo subjetivo"(Polanyi, "Personal Knowledge. Towards a Postcritical Philosophy", 1958, citado por Modell:135 y ss.)
¿El Psicoanálisis como Etica?
En un coloquio realizado en Bonneval 1964, se dedicaron cuatro jornadas a la discusión del llamado problema del inconsciente, durante el encuentro Jacques Lacan se dirige a los asistentes conminándolos a poner mas atención a la verdad de los textos de Freud, los llama a "ir de la experiencia freudiana a los hechos". Según Lacan "el inconsciente es un concepto forjado sobre la huella de aquello que opera para constituir al sujeto. Por consiguiente, el inconsciente no es una especie que defina en la realidad psíquica el círculo de lo que no tiene el atributo (o la virtud) de la conciencia". Más adelante, agrega, "el inconsciente es lo que decimos, si queremos entender lo que Freud plantea en sus tesis. El inconsciente anterior a Freud no es, pura y simplemente. Y esto porque no denomina nada que valga como objeto ni que merezca que se le atribuya más o menos existencia que lo 'in-negro'"(in-negro: los diversos sentidos de la palabra negro o de lo que negaría el atributo de la negrura física o moral). ¿Qué hay de común entre los diversos tipos de inconsciente, el de la sensación, el del automatismo, el de la actividad latente de las ideaciones, el de lo pasional, el de lo hereditario, en fin, entre el inconsciente metafísico y el freudiano? Decimos que no hay nada en ello que equivalga a fundarse en una objetividad psicológica (...) y que este caos no es sino el reflector que lleva al error central de la psicología. Este error consiste en considerar que el fenómeno de la conciencia es unitario, en hablar de la misma conciencia –considerada como poder de síntesis– en la playa iluminada de un campo sensorial, en la atención que lo transforma, en la dialéctica del juicio y en el ensueño común".
La conciencia es entonces fragmentaria y la experiencia de la autoconciencia (o Cogito cartesiano) una hazaña más que un estado normal, se apoya en un momento privilegiado. Para Lacan, la única función homogénea de la conciencia es la captura imaginaria del yo por su reflejo en un espejo y la función de desconocimiento de que ese que se refleja soy yo. La psicología se revelaría bajo este supuesto como un ideal social: sólo los honores científicos y la vida académica la justifican y también "los deseos del mercado". La psicología subsiste por la ideología que la rodea, pero si el psicólogo acepta la ética científica de su formación debe rechazarla. Añade, "el psicoanálisis hubiera hecho mejor en profundizar su ética e instruirse con el estudio de la teología, siguiendo una vía que según señaló Freud no podía ser evitada. Cuando menos, que su deontología en la ciencia le haga sentir que él (el psicoanalista) es el responsable de la presencia del inconsciente en ese campo." Y más adelante, "los psicoanalistas forman parte del concepto del inconsciente, puesto que constituyen sus destinatarios de ahí que (...) la presencia del inconsciente, para situarse en el lugar del Otro, debe ser buscada en toda exposición, en su enunciación. El sujeto mismo del candidato a sostener esta presencia, el analista, debe ser, de acuerdo con esta hipótesis y, por un mismo movimiento, informado e ‘impugnado’, es decir, sentirse sujeto a la escisión del significante" (coloquio de Bonneval:169 y ss.)
Lamentamos no poder seguir adentrándonos por senderos que no conocemos, pero la premura del tiempo me obliga a resaltar solamente algunos elementos de la lectura del texto lacaniano: a) que la fragmentación del sujeto aparece en la terapia como enajenación del paciente, b) que la invención del inconsciente freudiano ocurre en el discurso del psicoanalista y c) que el imperativo ético del analista de desalojar el Ello del paciente. (El inconsciente:75 y ss.)
En su libro "Etica y Acción", el biólogo chileno Francisco Varela critica a las éticas racionalistas y normativas desde una teoría del conocimiento biológico, que hace hincapié en la espontaneidad e inmediatez de la acción humana como resultado de una ausencia de conciencia de nuestras percepciones sensori–motrices. Llama la atención a que en la tradición filosófica occidental la confianza en el Cogito no haya tomado en cuenta el fenómeno de la fragmentación del Yo, en cambio, en las llamadas tradiciones de sabiduría oriental, el conocimiento ético es anti–intelectualista y no normativo, una especie de maestría que no se puede aprender ni enseñar con palabras, a menos que ese discurso sea una aparente paradoja. Citando al Tao-Te-King introduce un intraducible vocablo ético, el wu-wei
"El hombre más virtuoso no se atiene a la virtud y es por eso que posee la virtud...
el hombre menos virtuoso nunca se aparta de la virtud y es por eso que no tiene virtud...
Es así como el hombre sabio se enfrenta a las cosas mediante el wu-wei y enseña sin palabras...
Menos y menos puede hacerse hasta conseguir el wu-wei...
cuando se ha alcanzado el wu-wei, nada queda sin hacer" (Lao-Tzé)
Varela afirma que la única tradición occidental que sostiene la desunión del Yo y la impracticabilidad de una ética guiada por reglas racionales es la psicoanalítica y, en particular, la visión de Lacan. Permítanme expresar mi desacuerdo, es verdad que Lacan es pionero en la pérdida de fe en el yo unitario en el psicoanálisis, pero en filosofía si hubo al menos tres filósofos que desafiaron el imperialismo del pensamiento racional en los temas éticos y estéticos. Primero, Nietzsche y más contemporáneamente Heidegger y Wittgenstein. Examinaré brevemente a éste último, puesto que los que lo conocen por sus tratados de lógica y lenguaje pueden a veces ignorar o soslayar este aspecto quizás desconcertante de su pensamiento. Dejemos que el autor del Tractatus Logicus-Philosophicus hable por sí mismo, en sus "Conversaciones sobre ética" de 1930 dice: " Si un hombre pudiera escribir un libro sobre ética, este libro destruiría, como una explosión, todos los demás libros del mundo. Nuestras palabras usadas tal como lo hacemos en ciencia, son recipientes capaces solamente de contener y transmitir significado y sentido (...) naturales. La ética, de ser algo, es sobrenatural y nuestras palabras sólo expresan hechos, del mismo modo que una taza de té sólo podrá contener el volumen de agua propio de una taza de té por más que se vierta un litro en ella. (...) Este arremeter contra los límites del lenguaje es la ética. Considero esto de la mayor importancia para poner fin a toda la charlatanería sobre la ética (si hay conocimiento en la ética, si existen los valores, si lo bueno puede definirse, etc.). En ética constantemente se trata de decir algo que no concierne (...) a la esencia del asunto (...) cualquiera que sea la definición que demos de lo bueno, es un malentendido y su formulación no corresponde a lo que queremos decir (...) ¿Es el valor un particular estado anímico? ¿O una forma inherente a nuestros estados de conciencia? Mi respuesta sería: rechazaré siempre cualquier explicación que se me ofrezca; no tanto porque sea falsa, sino por tratarse de una explicación. Si alguien me dice que es una teoría, yo diré: no, no, esto no me interesa. Incluso en el caso de que la teoría fuera verdadera no me interesaría, no sería lo que estoy buscando. Lo ético no se puede enseñar. Si para explicar a otro la esencia de lo ético necesitara una teoría, entonces lo ético no tendría valor (...) Para mí la teoría carece de valor. Una teoría no me da nada..." (Wittgenstein 1930:37-50)
Nada más queda por decir, de la epistemología hemos llegado a otra esfera. ¿Desea el psicoanálisis dejar de ser una ciencia? ¿Sería una correcta interpretación de la praxis psicoanalítica una ética de la curación? Una pragmática ética que no acepta principios morales porque ninguno es realizable en sí mismo, porque no pueden ser racionales, porque ningún orden moral es objetivamente deseable, ¿no cierra el candado más que lo abre? Una terapia analítica cuya ética no pueda basarse en la compasión o empatía, ya que está siempre contaminada por la "locura del deseo" (savoir faire) o lo imaginario en el vocabulario lacaniano ¿no nos lleva a dejar de lado la tentación de identificarnos con el otro para llegar a vernos a nosotros mismos y al otro como inevitablemente transitorios y des–unificados como quiere Varela? ¿Es la transferencia el único amor posible en el mundo psicoanalítico? La ignorancia del que habla y la profundidad del problema nos guía a dejar postergada la creación de un nuevo texto que ya no hablaría de epistemología y psicoanálisis, sino de ética y psicoterapia.
  1. Habermas, Jürgen. "Conocimiento e Interés", Taurus, Barcelona, 1982. (1968)
  2. Lacan, Jacques. "El lenguaje y el Inconsciente" en Henry Ey (director). "El Inconsciente (coloquio de Bonneval)", Siglo XXI, México, 1970.
  3. Lakatos, Imre. "Historia de la ciencia y sus reconstrucciones racionales", Tecnos, Madrid, 1974.
  4. Lakatos, Imre. "La metodología de los programas de investigación científica", Alianza, Madrid, 1983 (1978)
  5. Modell, Arnold. "El psicoanálisis en un contexto nuevo", Amorrortu, Buenos Aires, 1989.
  6. Newton-Smith, W.H., "La Racionalidad de la Ciencia", Paidos Studio, Barcelona, 1987 (1981).
  7. Pérez, Carlos. "Sobre un concepto histórico de ciencia. De la epistemología actual a la dialéctica", LOM, Santiago, 1998.
  8. Popper, Karl. "La lógica de la investigación científica" 1959
  9. Ricoeur, Paul. "Freud: una interpretación de la cultura", Siglo XXI, México, 1970 (originalmente 1965).
  10. Varela, Francisco. "Etica y Acción", Dolmen, Santiago, 1996.
Este trabajo fue originalmente una ponencia del autor al Seminario "El Psicoanálisis como Praxis" realizado el 13 de noviembre de 1998 en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Diego Portales.

Fuente: cintademoebius

sábado, 15 de septiembre de 2012

Sectas y enfermedad mental

La experiencia sectaria determina la aparición de distintos trastornos mentales descritos por distintos profesionales de la salud mental, desde los inicios de la identificación del fenómeno sectario. Las sectas destructivas son grupos generadores de trastornos de la personalidad.
Se producen alteraciones psicopatológicas como consecuencia del sometimiento a las 'Técnicas de Persuasión Coercitiva' por un término prolongado de tiempo. Existe evidencia empírica que demuestra el efecto que produce la aplicación de las técnicas de persuasión coercitiva en la conducta de los individuos. Las técnicas de persuasión coercitiva que utiliza el líder sectario cumplen la finalidad de sugestionarles y controlarles mentalmente. El líder utiliza técnicas persuasivas, de condicionamiento clásico, asociando ideas, creencias y analogías, unas ciertas con otras irreales para llevarles a concluir falsas creencias; reforzadas por la inducción intencional de miedos y 'delirios'. Por medio de creencias fantásticas el líder induce en sus adeptos su objetivo: ‘reacciones específicas según su conveniencia’; o sea, que produce en ellos una visión del mundo completamente alterada y fabricada. Los adeptos defenderán sus creencias e interpretación de la realidad como únicas y absolutas; descartando totalmente cualquier argumento o posibilidad contraria a la de elllos. No comprenderán argumentos e inclusive rechazan cualquier prueba existente en sentido contrario; puesto que hacerlo resulta ser para ellos doloroso; les hace sentir inseguros y culpables.
Las sectas más peligrosas, las destructivas de la personalidad, mantienen a sus adeptos sumergidos constantemente en una batalla mental interna en contra de la razón. Para modificar la conducta de los adeptos, el líder utiliza la 'desensibilización sistemática' hacia el dolor, el sacrificio, pudor y moral, asociando tales estímulos con actividades altamente emotivas, euforia ante la victoria y éxito de la secta en sus encomiendas y/o con ambientes místicos, música sacra, velas y penumbra, oraciones, representaciones de sabiduría y/o divinidad. Igualmente se vale también de la imaginación emotiva, valiéndose de historias, moralejas manipuladas y meditaciones para inducir creencias y sentimientos, anécdotas de conversiones, milagros y contactos con espíritus o divinidades. Otra técnica persuasiva de la cual se vale es la del aprendizaje por imitación.  Técnicas coercitivas son las que persiguen la modificación de conducta de los adeptos por medio de diversos métodos tales como el castigo, la enajenación, actividades y ejercicios obligatorios, terror, miedo y vivencias irreales de enfrentamientos ante el mundo enemigo que induzcan desconfianza y/o desprecio, hipnosis y meditaciones para inducir trances extáticos (percepción alterada y disminuye la sensibilidad y movilidad corporal; disociación mental con las sensaciones corporales; éxtasis) o alucinatorios e induciendo intencionales sentimientos de culpa.
Las personas que desarrollan estos trastornos no son por lo general personas con patologías previo a su incorporación al grupo sectario. La Asociación Americana de Psiquiatría reconoce los trastornos de personalidad que suelen desarrollar las personas que han estado expuestas a las técnicas de persuasión coercitiva por un período prolongado de tiempo. Los trastornos que se desarrollan como consecuencia de la estancia y pertenencia a estos grupos totalitarios o sectas se han clasificado según el Síndrome de Adoctrinamiento Sectario (el cual incluye como otro de sus síntomas, la reacción psíquica que se manifiesta en rehenes atrapados bajo el control de un secuestrador y recibe el nombre de Síndrome de Estocolmo, acuñado por el criminólogo y psicólogo Nils Bejerot, colaborador de la policía durante un secuestro; la misma reacción se manifiesta en adeptos sometidos bajo intimidación y atrapados mentalmente, bajo el control de un líder sectario) y el Síndrome Post-Sectario.
Estos síndromes incluyen una serie de Trastornos de Personalidad que están reconocidos y clasificados dentro del (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría). Trastornos a los que hacemos referencia dentro de esta página son los siguientes: Psicosis Reactiva Esquizoafectiva, Trastornos Disociativos, Trastorno Psicótico Compartido, Trastorno de la Personalidad por Dependencia, Ansiedad inducida por la relajación, Trastorno por Estrés Postraumático, Trastorno Post-Grupo, Trastornos del Estado de Animo (Depresivo Mayor Unico y Depresivo Mayor Recidivante) y  las Reacciones Misceláneas. Fuente: victimasectas.com

Polémica en torno a la mala praxis en psicoanálisis

En el país de los psicoanalistas, ¿quién se atreve a cuestionar su saber hacer? Sin embargo, hay buenos y malos especialistas; psicoterapeutas que salvan vidas y curanderos truchos; una mayoría que pone su saber al servicio del interés del paciente y quienes se aprovechan de su poder para abusar de personas en estado de extrema vulnerabilidad. La cuestión es ¿cómo saber a priori cuál es la idoneidad profesional del psicólogo, psiquiatra, psicoanalista o cualquiera de las otras categorías que parecen lo mismo pero no son igual? Es cierto que la llamada "transferencia" que se produce en la relación psicoterapéutica complica la evaluación de los tratamientos. En su transcurso, surgen sentimientos, percepciones e idealizaciones hacia el terapeuta que son reactualizaciones de las relaciones con el padre y la madre. Pero no son reales.
"El psicoanálisis es el encuentro particular de dos personas, donde una de ellas está adiestrada para sustraerse a los encantos de la otra. Pero ni la regla de abstinencia que impuso Freud ni las leyes pueden controlar que una persona se enamore", reflexiona el escritor y psicoanalista Germán García. "Aunque pasa muy poco, a mí no me escandaliza que un analista tenga una relación con un paciente. Me parece una debilidad del analista, una caída, alguien que se sale de su lugar. En cuanto a los jueces, que hagan su trabajo", dice García.
Pero no todos coincidecen con esta visión. Les guste a los psicoanalistas o no, la falta de regulación y control por parte del Estado más de una vez termina en verdaderos daños. La mala praxis psicológica no es tan fácil de probar como dejar un bisturí en la panza de un operado. Pero que la hay, la hay.
Descontrol. En los Estados Unidos hay varios casos de abuso sexual confirmados, y condenas que llegaron a casi los dos millones de dólares.
En la Argentina, recientemente una psicóloga fue condenada a pagar 28.000 pesos a su joven paciente por "el romance fogoso" que entabló con él, quien había recurrido a ella a través de la cartilla de una prepaga para tratar su adicción a las drogas. Los camaristas la acusaron de "mala praxis psicológica", en base a artículos del Código Civil que refieren a la responsabilidad profesional, la negligencia y la omisión de cuidados de quien tiene un deber sobre la salud de otro.
El Código de Ética que rige a los psicólogos argentinos establece que "no aceptarán como consultantes a personas con las cuales han mantenido vínculos sexuales, afectivos, comerciales, laborales o de otra índole que pudieran afectar de manera negativa el objetivo primordial de su práctica. Si no obstante los recaudos tomados surgiera una relación afectiva importante entre consultante y psicólogo, el psicólogo deberá realizar una derivación del consultante a otros profesionales".
Sin embargo, distintos especialistas confirmaron en "off the record" que existen más casos de "abuso de transferencia" por los terapeutas de lo que se dice y se litiga.
"Sobre 3.174 procesos judiciales en los que participamos, no hemos manejado más de una decena de casos vinculados a mala praxis de psicólogos y psiquiatras", informa el abogado Fernando Mariona (62), director de la compañía de seguros TPC de responsabilidad profesional médica. "La mayoría de los procesos tienen que ver con episodios de fugas, sobremedicaciones y suicidios. Lo importante es que los datos y órdenes del psiquiatra estén bien asentados en la historia clínica del paciente."
El terreno es tan resbaladizo, que las normativas son muy estrictas en algunos países. El experto norteamericano Bruce Gross recomienda a sus colegas no aceptar siquiera regalos, ya que pueden interferir en la relación terapéutica o ser motivo de litigios o investigaciones sobre la ética profesional del psicólogo.
Aquí, hay leyes que regulan la práctica de médicos y psicólogos. Éstos también se han dado un Código de Ética que prohibe todo contacto sexual con el paciente, protege sus derechos y exige que los pacientes (o sus familiares) firmen un consentimiento informado, es decir, una aceptación del tratamiento después de haber recibido completa información sobre sus características. Muy pocos psicólogos toman este recaudo. Y apenas el 25 % contrata, en EE.UU., un seguro anti mala praxis.
Ilusión. "Cualquier psicoanalista sabe que la transferencia es una ilusión, y entre sus principios éticos básicos está jamás aprovecharse de ella con otro fin que no sea el de tratar el padecimiento de su paciente", enfatiza el psicólogo Hugo Pisanelli (52), presidente de Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires. "Esto es un verdadero tabú: así como está prohibido acostarse con la madre, el psicoanalista no puede acostarse con su paciente. Al consultorio se va a hablar. Cualquier otra cosa es sospechosa, y delincuentes hay en todas partes", enfatiza el psicoanalista.
Allí está la inefable Giselle Rímolo, autotitulada psicóloga y presunta responsable de la muerte de por lo menos uno de sus "pacientes" por darle una supuesta droga para adelgazar. Más recientemente, los familiares de Juan Castro iniciaron una demanda contra el psiquiatra Rubén Lescano, quien atendía al famoso periodista por su adicción a las drogas. Pero aquí nuevamente se mezclan los tantos. ¿Es responsable el psiquiatra de que un par de amigos de Castro hayan firmado su salida de la internación recomendada en la Clínica Santa Rosa? ¿Es posible tratar a pacientes graves sin asumir algún riesgo?
Totem y tabú. El debate no es nuevo en el mundo, pero en la Argentina se mantiene sordo por los intereses en juego y por la especie de "fervor religioso" que despierta el mundo psi.

Para empezar a desbrozar este tabú que rodea a los tótems de la salud mental, habría que entender que la formación y las habilitaciones de psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas son diferentes. Con todo, ninguno de ellos está a salvo de cometer alguna de las variantes que van de la negligencia al abuso sexual (ver aparte). Pero mientras unos son conscientes del peligro que entraña el descontrol oficial de sus prácticas, otros creen que basta contar con un grupo de colegas que avalen su técnica y haber leído todas las obras de Freud y Lacan para otorgarles chapa de "yo, argentino".
De hecho, en estos momentos arrecia en Francia un debate parlamentario entre los que quieren regular el psicoanálisis como a otras prácticas involucradas en la salud mental y los psicoanalistas que luchan con uñas y dientes para que el Estado no se entrometa en la relación con sus pacientes.
Pero ¿cómo evaluar la destreza profesional de un psicoterapeuta? ¿Cómo saber, en el caso de los niños bajo tratamiento, que funciona?
" El problema es grave", dice el psiquiatra y psicoterapeuta cognitivo Juan Manuel Bulacio (40). Hay demasiados casos de sugestión, de personas que aplican saberes mágicos bajo el manto de la ciencia, de profesionales incompetentes, como para quedarse tranquilo.
" El terapeuta no es ni puede ser el dueño de la vida de los pacientes. Siempre debería explicarle con palabras claras al paciente cómo va a trabajar. En cuanto a éste, una forma de reasegurarse es preguntar a otros especialistas, averiguar si el terapeuta trabaja en una institución reconocida y, en el caso de los niños, participar activamente en el tratamiento del hijo."
" Muchas veces se confunde la ideología o la teoría –por ejemplo el psicoanálisis o la terapia gestáltica- con la calidad terapéutica, y no es así. El terapeuta no es mejor por la teoría a la que adscriba sino por su formación, su actualización y su experiencia", sostiene Bulacio. "En este campo hay muchas formas de mala praxis –evalúa-, desde el mal diagnóstico hasta el no planteamiento consensuado de objetivos terapéuticos. Si un paciente viene por problemas laborales –ejemplifica- yo no me metería con sus conflictos conyugales. O tendría que rehacer nuestro contrato terapéutico", explica el director del Instituto de Ciencias Cognitivas Aplicadas.
" Este tema está plagado de ambigüedades y peleas ideológicas. Los controles de calidad son muy malos y el paciente muchas veces queda a la deriva –reconoce Bulacio-. De esto, no se habla."


Fuente: ppba.org.ar

"El Tribunal Constitucional (TC) ha otorgado el amparo por vulneración de la libertad personal

La sentencia del Constitucional  de la que ha sido ponente el magistrado Ramón Rodriguez Arribas, entiende que la libertad personal fue quebrantada por el incumplimiento de plazos legales.
Es el primer recurso de amparo concedido por internamiento psiquiátrico urgente (Involuntario).
El TC ha concedido el amparo, por violación del quebrantamiento de la libertad personal, a un hombre que fue internado, en contra de su voluntad, en un centro hospitalario de Granada por trastorno psiquiátrico.
Este es el primer recurso de amparo en el que se enjuicia, desde la óptica del derecho fundamental a la libertad personal, un caso de internamiento psiquiátrico urgente.
Con su sentencia el tribunal atiende la demanda de amparo interpuesta por F.J.G.F. contra un auto del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 16 de Granada, que en su día ratificó la medida de internamiento involuntario urgente por trastorno psiquiátrico, decisión que luego fue confirmada por la Audiencia de Granada.
El Constitucional entiende que la lesión del derecho a la libertad personal del recurrente se produjo porque hubo un incumplimiento de los plazos legales.
El demandante ingresó en el Hospital San Cecilio de Granada el 2 de mayo de 2007 por un trastorno bipolar, de lo que el centro informó al día siguiente.
Pero según el TC, el Juzgado no cumplió con el límite de las 72 horas que le correspondía para pronunciarse al respecto e incurrió en un exceso de catorce días respecto de la fecha de vencimiento legal del plazo. Por tanto, señala, el recurrente estuvo "privado ilegalmente de su libertad entre el 7 de mayo de 2007 y el 16 de mayo de 2007", que fue cuando el hospital le dio el alta médica.
Otro motivo que alega el TC es que el demandante no obtuvo información sobre sus derechos dentro del procedimiento, ni en cuanto a la posibilidad de designar abogado para su defensa ni sobre la práctica de posibles pruebas -el demandante, en conflicto con su esposa solicitó sin éxito que se escuchara a sus hermanos-.
Por último, entiende el TC que la medida de internamiento carecía de la motivación que exige este tipo de casos, toda vez que el material del que dispuso el Juzgado para resolver "no permite llegar al diagnóstico" que el juez describió en su auto.
Tras interponer la demanda de amparo, el recurrente solicitó el archivo de la causa por pérdida de interés en el proceso, pero el Ministerio Fiscal y el Tribunal Constitucional han rechazado su desistimiento por tratarse de una materia de "una innegable importancia social" al afectar a un colectivo "especialmente vulnerable".
El TC hace un llamamiento al legislador para que regule "a la mayor brevedad posible la medida de internamiento no voluntario por razón de trastorno psiquiátrico mediante ley orgánica" y añade que ya efectuó este requerimiento en el pasado, sin que haya sido atendido."

viernes, 7 de septiembre de 2012

Diagnosis psiquiátrica: el experimento de Rosenhan

El experimento de Rosenhan fue un famoso experimento sobre la validez del diagnóstico psiquiátrico que llevó a cabo el psicólogo David Rosenhan entre los años 1968 y 1972. Fue publicado en 1973 en la revista Science bajo el título "On being sane in insane places" ("Estar sano en lugares insanos"). El estudio está considerado como una importante e influyente crítica a la diagnosis psiquiátrica. El estudio de Rosenhan constó de dos partes. En la primera parte, colaboradores sanos o "pseudopacientes" (tres mujeres y ocho hombres) simularon alucinaciones acústicas para ser internados en 12 hospitales psiquiátricos de cinco estados de los Estados Unidos. Todos fueron efectivamente admitidos y diagnósticados con enfermedades psiquiátricas. Después de ser internados, los pseudopacientes se comportaron con normalidad y comunicaron a los responsables de los establecimientos que se encontraban bien y que no habían sufrido más alucinaciones. Los responsables médicos no sólo no detectaron a ninguno de los pseudopacientes, sino que creyeron que manifestaban síntomas de enfermedad mental real. Varios permanecieron recluidos durante meses. Todos fueron obligados a reconocer que padecían alguna enfermedad mental y a aceptar medicarse con antipsicóticos como condición para ser dados de alta. La segunda parte se llevó a cabo cuando uno de los establecimientos psiquiátricos desafió a Rosenhan a enviar pseudopacientes a su hospital para que su personal los detectara. Rosenhan aceptó y en las siguientes semanas de los 193 pacientes que el hospital atendió, identificó a 41 como posibles pseudopacientes, 19 de los cuales habían levantado las sospechas de al menos un psiquiatra y otro miembro del personal. En realidad, Rosenhan no había enviado a nadie al hospital. El estudio concluyó: "Está claro que en los hospitales psiquiátricos no podemos distinguir a los cuerdos de los locos". Igualmente ilustró los peligros de la despersonalización y del etiquetaje en las instituciones psiquiátricas. El estudio sugirió que el uso de instalaciones comunitarias para la salud mental que se preocuparan de problemas específicos más que de establecer etiquetas psiquiátricas podía ser una solución y recomendó educar a los trabajadores para hacerlos más conscientes de la psicología social implícita en esas instalaciones. 

El objetivo de Rosenhan era conocer si los diagnósticos psiquiátricos responden a la existencia en los pacientes de síntomas que pueden ser categorizados; o, por el contrario, los diagnósticos psiquiátricos están en las mentes de los observadores y no son resúmenes válidos de las características manifestadas por el observado. 

Participantes El propio Rosenhan y siete colaboradores con buena salud mental, los llamados "pseudopacientes", solicitaron una cita en un hospital psiquiátrico a través de una llamada telefónica alegando sufrir alucinaciones acústicas. El personal del hospital no fue informado de tal experimento. Los pseudopacientes incluían un estudiante de psicología en la veintena, tres psicólogos, un pediatra, un psiquiatra, un pintor y una ama de casa. Ninguno tenía antecedentes de enfermedad mental. Los pseudopacientes utilizaron pseudónimos, y aquellos que trabajan en profesiones relacionadas con la salud mental alegaron otra ocupación con el fin de evitar ningún tipo de tratamiento especial. Además de dar falsos nombres y empleos, no se efectuó ninguna otra alteración de su biografía o circunstancias personales. 

Valoración psiquiátrica inicial Durantes su valoración psiquiátrica inicial, afirmaron oír voces, a menudo confusas, que parecían pronunciar las palabras “vacío”, “hueco” y “apagado”. Las voces no eran familiares y eran del mismo sexo que el paciente. La elección de estos síntomas provino de su semejanza con problemas existenciales y a la ausencia de literatura referida a psicosis existenciales. No alegaron ningún otros síntoma. Una vez admitido en la unidad el pseudopaciente debía comportarse “normalmente”, informar de que se encontraba bien y de que ya no oía voces. Informes obtenidos después del experimento indican que todos los pseudopacientes fueron calificados unánimemente como “amistosos” y “cooperativos” por el personal del hospital. 

Entorno de observación Todos fueron admitidos en 12 hospitales psiquiátricos situados en lugares diferentes de EE.UU. incluyendo algunos viejos e infradotados. Algunos en zonas rurales, otros hospitales universitarios con excelente reputación, y uno estrictamente privado. Aunque los pseudopacientes se presentaron con síntomas idénticos, 7 fueron diagnosticados en hospitales públicos con esquizofrenia, y uno con psicosis maniaco-depresiva, un diagnóstico más optimista y mejor pronóstico clínico, en el hospital privado. La duración de la hospitalización varió de 7 a 52 días, con una media de 19 días. Todos fueron dados de alta con un diagnóstico de esquizofrenia “en remisión”. Un diagnóstico que Rosenhan considera como evidencia de que la enfermedad mental se percibe como una condición irreversible que crea un estigma para toda la vida antes que como una enfermedad curable. 

Persistencia de las etiquetas psicodiagnósticas A pesar de tomar constantemente y públicamente notas sobre el comportamiento del personal y otros pacientes, ninguno de los pseudopacientes fueron identificados como impostores por el personal, aunque muchos de los otros pacientes parecieron ser capaces de identificarlos correctamente como impostores. En las tres primeras hospitalizaciones, 35 de los 118 pacientes expresaron una sospecha de que los pseudopacientes estaban cuerdos. Algunos sugirieron que eran investigadores o periodistas investigando el hospital. Registros de los hospitales indican que el personal interpretaba gran parte del comportamiento de los pseudopacientes como un aspecto de su conducta patológica. Por ejemplo, una enfermera etiquetó el hecho de que un paciente tomara notas como “El paciente se dedica a escribir” y lo consideró patológico. Los datos biográficos de los pseudopacientes fueron inadvertidamente distorsionados por la plantilla para lograr consistencia con las teorías dominantes en la época sobre la esquizofrenia. 

La experiencia de la hospitalización psiquiátrica A los pseudopacientes se les dijo que deberían salir por sus propios medios, fundamentalmente convenciendo a la plantilla de que estaban cuerdos, aunque se movilizó a un abogado para ser llamado en caso de emergencia cuando se fue consciente de que ninguno de los pseudopacientes sería dado de alta en un periodo corto de tiempo. Una vez admitidos y diagnosticados, los pseudopacientes no consiguieron ser dados de alta hasta que aceptaron el diagnósticos del psiquiatra de que estaban mentalmente enfermos y empezaron a tomar medicamentos antipsicóticos que arrojaron por el retrete. Ninguno de los miembros del personal se dio cuenta de que los pseudopacientes no estaban ingiriendo su medicación y no informó de pacientes haciéndolo. 

Conclusiones Rosenhan y los otros pseudopacientes denunciaron la deshumanización, invasión de la privacidad, y el aburrimiento que sufrieron mientras estaban hospitalizados. Sus pertenencias fueron revisadas aleatoriamente, y algunos observados mientras estaban en el baño. Informaron de que aunque el personal parecía bien intencionado, en general objetivaba y deshumanizaba a los pacientes, a menudo discutían sobre los pacientes en su presencia como si no estuvieran allí, y evitaban el contacto directo con los pacientes excepto cuando lo exigían su obligaciones. Algunos ayudantes manifestaban abusos verbales y físicos hacia los pacientes cuando otros miembros del personal no estaban presentes. El contacto medio con los psiquiatras, psicólogos, residentes, y médicos, todos ellos en conjunto, fue de una media de 6.8 minutos al día. “Les dije a mis amigos, a mi familia: ‘Saldré de allí cuando tenga que salir, eso es todo. Estaré allí un par de días y luego saldré’. ¡Nadie tenía ni idea de que pasaría dos meses allí! El único modo de salir era aceptar que tenían razón. ‘Dicen que estoy loco, pues lo estoy, pero estoy mejorando’. Era una afirmación de la imagen que ellos tenían de mí”. –David Rosenhan en el programa de la BBC “The Trap”. El experimento de los pacientes inexistentes Para este experimento, Rosenhan recurrió a un hospital universitario de enseñanza e investigación cuya plantilla había oído de su primer estudio pero dudaba de que tal error pudiera darse en su hospital. Rosenhan informó a la plantilla de que en algún momento durantes los 3 meses siguientes uno o más pseudopacientes intentarían ser admitidos en el hospital psiquiátrico. Se obtuvieron juicios de 193 pacientes que fueron admitidos al tratamiento psiquiátrico. Se pidió efectuar juicios a toda la plantilla que había tenido un contacto sostenido con el paciente o una responsabilidad primaria hacia él (ayudantes, enfermeras, psiquiatras, médicos, y psicólogos). Cuarenta y un pacientes fueron señalados, con una alta confianza, como pseudopacientes por al menos un miembro de la plantilla. Veintitrés fueron considerados sospechosos por al menos un psiquiatra. Diecinueve fueron objeto de sospecha por un psiquiatra y otro miembro de la plantilla. De hecho, Rosenhan no había enviado ningún genuino pseudopaciente durante este periodo. La conclusión de Rosenhan fue que: “Cualquier proceso diagnóstico que se preste por sí mismo tan fácilmente a errores masivos de este tipo no puede ser un proceso muy fiable”. 

Controversia Rosenhan publicó sus descubrimientos en Science criticando la fiabilidad del diagnóstico psiquiátrico, así como la despersonalización y la naturaleza degradante de la atención sufrida por los participantes en el estudio. Su artículo generó una gran controversia. Quienes defendieron la psiquiatría argumentaron que el diagnóstico psiquiátrico se basa en gran parte en los informes que los pacientes hacen de sus experiencias, y fingir para falsear el diagnóstico no es más revelador que mentir sobre otros síntomas médicos. En este sentido, el psiquiatra Robert Spitzer cita la crítica de Seymour Ketty al estudio de Rosenhan: "Si bebiera un litro de sangre, y después sin decir nada sobre esto, acudiera a las urgencias de cualquier gran hospital vomitando sangre, el diagnóstico del personal médico sería absolutamente previsible. En el caso de que me diagnosticaran y me trataran de úlcera gastroduodenal, dudo que pudiera sostener de manera convincente que la ciencia médica no sabe cómo diagnosticar mis síntomas". Por el contrario, que el personal de urgencias no sea capaz de poner en duda su diagnóstico con el paso del tiempo y en ausencia de otros síntomas, es otra cuestión. Y es precisamente la tendencia a extender un diagnóstico, para interpretar los datos siguientes con el fin de hacerlos consistentes con él, la raíz de la crítica de Rosenhan. Rosenhan no critica que los simuladores fueran admitidos, sino que afirma que la hipótesis de la enfermedad mental fue mantenida a pesar de la buena salud mental aparente del paciente, con lo cual el diagnóstico perdió básicamente su sentido. 

Impacto Se considera que el experimento impulsó el movimiento de la antipsiquiatría y aceleró el movimiento de reforma de los hospitales psiquiátricos y de desinstitucionalización del tratamiento de los enfermos mentales en la medida en que fuera posible. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Rosenhan

Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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