La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

martes, 28 de abril de 2009

La huella física que dejan las enfermedades mentales en el cerebro

Los pacientes que sufren estrés postraumático parecen tener una parte de su cerebro (el hipocampo) algo atrofiada. En el caso de la esquizofrenia, la enfermedad produce un cierto 'adelgazamiento' del lóbulo frontal; mientras que en las fases iniciales del Alzheimer se puede observar otro tipo de alteraciones en zonas relacionadas con la memoria.

Éstas son sólo algunas de las pistas que comienza arrojar el campo de la neuroimagen sobre la huella que dejan las patologías mentales en la estructura y las funciones de nuestro cerebro.

El último avance en este campo se ha dado a conocer durante el congreso de la Asociación Mundial de Psiquiatría que se acaba de celebrar en Florencia (Italia). Un grupo de investigadores canadienses ha logrado identificar algunas diferencias en zonas del cerebro relacionadas con la atención y la concentración en varios soldados afectados por trastorno de estrés postraumático tras servir en Iraq y Afganistán.

Y aunque esta primera pista podría servir en el futuro para 'identificar' a los pacientes afectados por esta patología, los avances en el campo de la neuroimagen (un área que dio sus primeros pasos en la década de los setenta) están todavía mucho más cerca de las aplicaciones básicas, de investigación, que de diagnóstico o tratamiento propiamente dichas.

"Cada vez contamos con técnicas más sofisticadas; y aunque no vamos a poder diagnosticar ninguna patología psiquiátrica con estas pruebas de momento, avanzar en el conocimiento del órgano cerebral nos permitirá saber mejor qué está alterado en cada caso", explica a elmundo.es Benedicto Crespo-Facorro, psiquiatra especializado en esquizofrenia del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander.

FUNCIONES Y ESTRUCTURAS

Para poder 'ver' lo que ocurre en el cerebro prácticamente en tiempo real, los investigadores cuentan con dos tipos de técnicas, estructurales (que ven la parte más física, la anatomía del órgano) y funcionales, que lo analizan mientras realiza ciertas tareas: como el PET o la resonancia magnética funcional.

Esta última, según explica Santiago Reig, del Laboratorio de Imagen del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, "permite comparar qué neuronas están más activas en función del consumo de glucosa que realizan; es decir, dónde hay más flujo sanguíneo". De esta manera, se puede comparar al mismo sujeto en una situación de reposo o ante un estímulo, como una imagen, un recuerdo, o una tarea ("un pianista ejecutando una melodía, por ejemplo"); y ver qué áreas de su cerebro se 'encienden'.

El PET, por su parte, menos extendido para estas pruebas por tratarse de una prueba de medicina nuclear, utiliza la glucosa marcada con un fin muy similar. "Después de media hora en reposo, dejando que el cerebro capte la glucosa [que es al fin y al cabo, energía para las células], se puede ver qué áreas están más activas y comparar a distintos sujetos", explica Reig. De esta manera, por ejemplo, puede verse que un cerebro con esquizofrenia "tiene menos actividad en ciertas áreas de la corteza prefrontal que el de una persona sana; pero mayor dinamismo en la corteza visual".

El segundo tipo de pruebas capaces de 'leer' cambios en el cerebro se denominan estructurales, tal y como aclara Benedicto Crespo-Facorro, miembro de uno de los grupos de investigación del CIBERSAM. "Éstas miden parámetros como el grosor de la corteza cerebral, la integridad de los tractos de sustancia blanca [el cableado cerebral] o el patrón de girificación cortical, es decir, los surcos que dan forma al cerebro", aclara.

CAUTELAS Y FUTURO

"La resonancia magnética anatómica es una especie de radiografía del cerebro para ver, por ejemplo, pérdidas de materia gris", añade en esta línea Reig. Por ejemplo, esta prueba ha permitido observar cierto 'adelgazamiento' en el lóbulo frontal de pacientes con esquizofrenia; "algo que el cerebro parece ser capaz de compensar con un aumento del líquido cefalorraquídeo cortical".

Una idea en la que coincide Crespo-Facorro, que estudia una de las muestras más grandes de pacientes con primeros episodios de esquizofrenia y cuyas conclusiones indican que existen cuatro grandes alteraciones en estos sujetos: "Ya desde el comienzo de la enfermedad existe un aumento de los ventrículos laterales cerebrales, una reducción del tamaño del tálamo y del volumen global del cerebro y un aumento del líquido cefalorraquídeo cortical".

Precisamente su grupo está siguiendo desde hace ocho años a jóvenes que han sufrido un primer brote psicótico; y trata de investigar si hay alguna correlación entre su evolución clínica y las anomalías anatómicas en su cerebro. O si, por el contrario, el tratamiento que mejora sus síntomas tiene algún reflejo en sus imágenes cerebrales.

Como señalaba el autor del trabajo canadiense sobre estrés postraumático, Florin Dolcos, de la Universidad de Alberta, "este campo está aún en su infancia; pero estos avances abren la posibilidad a que un día podamos ver este tipo de trastornos en el organismo de una manera tan clara como ya hacemos hoy en día con patologías como el cáncer o los problemas de corazón".

Autor: María Valerio Fuente: www.madrimasd.org

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Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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