La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

lunes, 2 de febrero de 2009

Construccionismo, constructivismo y terapias sistémicas

En 1956 Gregory Bateson en colaboración con John Weakland, Jay Haley y Don Jackson publicó un trabajo llamado "Hacia una teoría de la esquizofrenia"; en este texto el equipo de Bateson presentaba una aproximación teórica al problema de la esquizofrenia en la que desplazaba el foco de atención de las explicaciones en términos de etiología (centradas en la psique o mente del enfermo) al ámbito de la comunicación interpersonal.

Bateson adopta esta postura para entender la manera en que el llamado "esquizofrénico" creaba y mantenía su muy particular relación con él mismo y con los demás. Este modo de conceptualizar lo que hasta entonces se consideraba "la patología mental" supuso una vía de gran importancia para el trabajo clínico y en especial para el campo de la terapia familiar. Al intentar dar explicación del trastorno esquizofrénico Bateson da un giro epistemológico y pasa del modelo filosófico de la conciencia al modelo de la información o cibernética para generar de este modo una serie de implicaciones que marcaban una línea de diferencias respecto del modelo tradicional con una mente psique dentro del trabajo clínico.

LA CRITICA DE LA CONTEMPORANEIDAD

Ahora bien, si partimos de establecer la ruptura desde una visión más amplia, hemos de decir que estamos siendo participes de este giro que se da en campo del saber formal a partir de los años 30's (llámese a este saber el discurso de verdad científico). Habrá que señalar en este corte algunas líneas de cambio o transformación que ocurren desde diversas disciplinas o dominios de saber.

Desde la filosofía europea de este siglo tenemos el trabajo de la primera generación de la escuela de Frankfurt. Guiada por Horkheimer y Adorno la llamada Teoría Crítica artículo un discurso que inquiría por la noción de racionalidad contemporánea que occidente sinonimia con la "verdad", limitando la noción sólo a la racionalidad instrumental. La escuela de Frankfurt duda de la posibilidad de un discurso de razón único e incluso se orilla a pensar que este discurso es más un mito, un relato que hemos de creer.

Otra línea la encontramos desde la crítica que se da dentro del campo de la filosofía de la ciencia anglosajona. Recordemos la noción de paradigma de Kuhn y su libro sobre La Estructura de las Revoluciones Científicas que en sí critica la postura que sostenía que el saber científico poseía un fundamento o base sólida; desde Kuhn los avances que supuestamente se daban en la ciencia no se producían por una acumulación de conocimiento sino a partir de lo que podríamos llamar un cambio en el punto de vista, una intuición que modificaba los márgenes del saber y los hacia extenderse en otra dirección; pensar en que el saber, la verdad sobre el mundo se incrementaba no era sino un cambio en la perspectiva de lo que hasta en ese momento era visto. Muy cerca también está la crítica de Paul K. Feyerabend y su Contra el Método que descalificaba por completo la creencia de que el conocimiento se habría de obtener a partir de un juego determinado de procedimientos de investigación e incluso diría: Galileo hizo trampa. No hay un método científico, no hay eso que pudiera asegurarnos un saber "real" u "objetivo" bien fundamentado que se habría de revelar ante nosotros tras el seguimiento de esos pasos. El saber científico se transformaría en el producto de la labor de un grupo de personas llamadas científicos y que como único fundamento para que se le llame científico nos referiríamos a que es el producto de esas personas que son científicos y por tanto dicho producto es saber científico. El apoyo que necesita esta forma de aceptar el saber científico, llamémosle "fundamentalismo empirista", se ve seriamente cuestionado y eso que aceptábamos como "verdad" (noción implicada en el saber científico) exige ahora que le consideremos más en términos de un resultado de intercambios sociales y no como alguna sustancia trascendental que habría que destilar de quien sabe cuantas impurezas que le soterran u ocultan de la vista de los demás. El desplazamiento hacia esta visión que acepta al saber como el producto de alguna imbricación y/o conjunción de perspectivas en dominios discursivos específicos (ya sea el discurso de la física relativista o de la física de la complejidad o la añeja teoría termodinámica) existentes en también momentos o épocas acaecidas, ha sido de algún modo punto de contacto con otras reflexiones críticas sobre las formas de verdad con las que convivimos. Michel Foucault en su proyecto sobre historia de las formas de racionalidad asume la noción Nietzschesiana del conocimiento como una invención humana; la verdad entendida como un dominio de reglas y normas que en momentos específicos de la historia le permite a la gente decidir sobre lo que es y lo que no es, de lo visible y de lo que no es visible, enmarca lo pensable y lo que no es pensable. La verdad no es una noción trascendental que se pueda fundamentar a través de un esquema empírico específico; de hecho esta prueba de verdad es en realidad reciente como evidencia o enunciación incontrovertible y el acto de contrición que hacemos ante ella sólo tiene sentido dentro del marco del mundo que piensa, ve y circula discursos de un saber científico. Eso que aceptamos como "verdad" dentro de las ciencias habría de ser visto como aquello que resulta de una serie de procesos colectivos en el espacio de circulación de los discursos científicos.

DEL SABER INDIVIDUAL AL SABER CONSTRUIDO SOCIALMENTE

Existe una antigua tradición que piensa al evento "conocimiento" como algo relacionado a la acción entre un sujeto de saber o sujeto cognoscente y un objeto de saber o de conocimiento; sean estas relaciones unidirecionales o bidireccionales en todo caso se supone un sujeto y un objeto que preexisten al evento "conocimiento". El conocimiento con frecuencia es visto así como la relación entre un sujeto de conocimiento y el mundo, de hecho de una mente y el mundo.

La visión que entiende al conocimiento como el resultado de una serie de procesos sociales, implica que esta construcción de saber no va a estar dependiendo o siquiera podría ser explicada desde la noción de sujeto cognoscente que preexiste al conocimiento, no se puede pensar el problema del conocimiento a partir de enmarcar un campo de problematización constituido por deseos, impulsos, necesidades, esquemas, memoria, "reflejo" y demás eventos que se supone ocurren "dentro de la cabeza del individuo" y por el contrario se necesita de asumir un campo en el que lo que está en relación ya no es la mente (como noción tradicional del sujeto de conocimiento) y el mundo. Por el contrario, se ha de partir del como se relacionan las "las palabras", "discursos" y el mundo; Con esta reflexión se transforman los puntos de incidencia y se pasa a plantear las interrogantes en términos de cómo nuestro lenguaje, las palabras, se ven inmersas en nuestras vidas cotidianas. Las nociones Wittgenstenianas Juego de lenguaje y Formas de vida pueden ser herramientas para entender este interrelacionarse del mundo y el lenguaje y del cómo se forman ahí los sujetos posibles de conocimiento (pues estos no preexisten al conocimiento). Se asume desde esta posición a las interrelaciones sociales como vehicúladas por estos juegos de lenguaje o palabras que en dichos campos de práctica factual obtienen una serie de significados en consonancia con ,los aconteceres, actos o fronteras que se dan por ese ámbito espacial y de lo que es visible en él. Este ámbito espacial connotante por sus aconteceres, actos y fronteras de lo que es visible conformaría de igual modo lo pensable y de lo que se podría hablar al referirse a lo "social", al sujeto cognoscente formado por ese ámbito y al evento "conocimiento" que es uno de los productos de esas interrelaciones. Recordemos en esta posición que el lenguaje mismo es un producto de ese intercambio "social", "pensar una forma de vida es crear un lenguaje". El evento pensar, hablar, ver, en un ámbito espacial enuncia lo social (sea este ámbito la calle, la plaza, el parlamento o el cuerpo mismo) connotando un lenguaje específico, un modo de plantear reglas, normas o códigos para (en) esos eventos (pensar, hablar, ver)y hacerlos que signifiquen cosas o para significarse a ellos mismos.

UNA EPISTEMOLOGÍA SOCIAL, UN DOMINIO DE SABER, UNA realidad (EN MINÚSCULAS)

Creo aquí que necesito hacerme un espacio para rectificar implicaciones, denotar vacíos abismales y llamar por algún nombre a algunas cosas. El considerar las intenciones del presente texto como: El tratar de exponer una herramienta que sirva para clarificar cosas y ubicar de algún modo varias discusiones paralelas y con puntos de contacto apenas capilares. Las más de las veces, esto resulta ya casi más una buena intención que un resultado acaecido. Quisiera volver a intentarlo y tratar de explicitar algunos puntos que están circulando en el texto.

Es evidente que cuando hemos hablado de un desplazamiento de los campos de problematización para las aproximaciones que buscan entender al "conocer" o "el conocimiento" hemos abandonado una visión epistemológica que supone una sustancia conocimiento que hay que encontrar, limpiar, librar, purificar, objetivar, que se encuentra afuera de un sujeto de conocimiento que ha de intentar aproximarse a ella. Este sujeto se encuentra en la búsqueda y con tenacidad y audacia busca descubrir el MÉTODO que le permita semejante labor; exponer al mundo como es, presentar la realidad que existe y alcanzar así la VERDAD de las cosas. Empresa mítica sin duda y que necesita de un héroe de igual condición para llevarla a cabo, sin embargo Jason y sus argonautas a estas alturas de la historia deben estar bastante lejos de preocuparse por esta travesía.

La posibilidad que se presupone está más a la altura de los cuerpos que son constituidos como sujetos a través de estas prácticas en ámbitos espaciales específicos, en donde el lenguaje que en algún momento se pensó debía servir como la herramienta que operaría como el espejo del mundo, vehículo de esta farragosa noción verdad, pasa ahora a ser el resultado de esas convenciones dadas por el evento mismo, el lenguaje, a través de una historia; ya es más una herramienta para constituir, crear o articular dominios de saber regidos por las normas, reglas y códigos establecidos consensualmente por los lenguajes en sí mismo.

Estas prácticas se posibilitarían en una red simbólica que se construiría de manera colectiva para crear un contexto en el que se puedan enunciar discursos de lo que es el mundo. Estos discursos y sus consecuentes significados no son algo que exista dentro de lo que llamamos o pensamos como mente individual y sí serían parte de una circulación constante, general, de intercambios intersubjetivos que continuamente estarían reestructurando a esa red simbólica o bien dominios de saber.

Aquí esta posibilidad de pensar la construcción de la realidad de manera social nos permitiría conceptualizar cómo se dan históricamente los supuestos de realidad de los colectivos y como se asume lo cierto o lo falso dentro de cada dominio específico de saber. Nos acerca a las llamadas narrativas o relatos que explican todo aquello que asumimos que es, que se puede pensar, lo que se dice y es cierto y aquello que no se puede decir, pues no es posible.

PRACTICA TERAPÉUTICA: De la metáfora de la circularidad cibernética a los relatos y las narrativas

Cuando G. Bateson y lo que sería el equipo del Instituto de Investigaciones Mentales plantearon su separación de lo que el modelo médico vigente demarcaba como patología mental retomaron una metáfora que habría de guiar la práctica terapéutica en los siguientes 25 años, la metáfora cibernética. Recordemos a la cibernética como la ciencia de la comunicación y el control, caracterizado este último como un proceso de autorregulación mediante ciclos de retroalimentación. El recoger esta metáfora en el campo de la práctica clínica hizo que se reconceptualizará un tema central de un modo diametralmente diferente al anterior: el síntoma como algo que formaba parte de un ciclo homéostatico que permitía que se estabilizara la familia. Esta adopción siguió recurriendo a figuras o metáforas espaciales que nos permitieron explicar al SISTEMA como una entidad que permanecía igual mientras cambiaba. Así tenemos figuras como homeostasis, circularidad, calibración; la familia se constituía como un análogo orgánico en busca de homeostasis bajo el costo que fuese necesario. El terapeuta entonces se veía como la persona designada como aquella con las habilidades para trastornar ese ciclo y arreglar aquello que era disfuncional.

Esta conceptualización de la práctica terapéutica se podría calificar, según H. Von Foerster como de cibernética de 1er. orden donde el observador permanece afuera de lo observado o bien Maturana lo propone como lógica de sistemas alopoieticos o de control, un modelo análogo al modelo de la ingeniería de sistemas de entrada-salida. En esta visión no obstante se lleva a matizar la aproximación terapéutica con un vocabulario donde se permea toda la relación terapeuta-familia con las metáforas de guerra: estrategia, táctica de poder, maniobra e incluso se tiende una barrera entre el terapeuta y la familia a modo de bandos contrarios en conflicto (recordemos el análogo de "juego" para designar las formas de interacción familiar, el meta- se torna posición estratégica) donde uno debe contrarrestar y atacar para manejar las maniobras de la familia. La práctica terapéutica se llega a pensar con esta construcción y se ve guiada en el trabajo con las familias por este mito del poder.

Esta posición implica una postura estratégica que hace pensar no sólo que se tiene la posibilidad de manipulación de la familia sino incluso supone una visión desde afuera de la familia, un permanecer observando "la realidad" de esa familia. Pronto en este impulso uno comienza a pensar en cuales serían los cambios a realizar con la familia, uno sabría qué cambios y qué orientación habrían de tener estos cambios de antemano, por supuesto esto lleva implícito que si se sabe qué se ha de cambiar es porque se tiene un criterio que permita identificar lo que no se va a cambiar. El terapeuta puede estar pensando en una estructura específica (del cómo deben ser las familias o algunas de ellas) y comienza a evaluar si esta estructura puede ser disfuncional, si lo es, entonces debe ser patológica y por tanto tendría en que trabajar y curarla. Aquí tendríamos un regreso a aquello que el enfoque sistémico pretendió en un principio dejar atrás y además enmarca deplorablemente la postura de uno que cura y otro que es curado.

El mantener esta postura en la práctica terapéutica ha traído como consecuencia una aproximación a la familia enfrascada en un pragmatismo más bien estrecho donde se busca la receta, el ritual, la prescripción que más inmediatamente nos resuelva el qué hacer con la familia y nos dé el control . Se recurre a la creación de una lista de técnicas, recetas de intervención donde ajustar la demanda de cada caso presente. El terapeuta se autopresenta como Amo del Universo (conoce la realidad e incluso la construye) y presta sus servicios a los mortales en desgracia (las familias disfuncionales) a quienes instruye gracias a su sapiencia estratégica (prescripciones, ritos, paradojas) para que terminen ya con su "juego".

Al considerar la visión de una construcción social de la realidad la postura del terapeuta-Amo del Universo se encuentra sin apoyo en el cual sustentarse como él de la visión desde afuera, que conoce la realidad como es. El no puede estar afuera y ver a la "realidad". El está inmerso dentro de esa misma realidad: él no está bajo el control de nada pues él mismo es parte de toda esa red simbólica que se crea con la familia donde los cambios de él y los de la familia suelen ser en conjunto. La utilización de la metáfora de la circularidad cibernética ha propiciado una práctica pragmática que muchas veces lleva de regreso a todas aquellas posturas del psiquiatra que clasifica (diagnóstico de por medio) y designa la normalidad o anormalidad del sujeto en cuestión; reaprendemos a caminar como dioses entre los mortales y pretendemos que podemos saber lo que se tiene que hacer aún antes de que las cosas ocurran. La crítica a este modo de práctica terapéutica se ha propuesto también desde el mismo campo de la cibernética. Biólogos como Maturana, Varela o incluso H. Von Foerster en una recursión a Bateson, ha tratado de dar salida a estas observaciones mediante lo que han llamado cibernética de segundo orden o de los sistemas observantes. Se caracteriza a estos sistemas como autónomos y con la condición de que no pueden ser programados desde afuera y en los que no existe un determinismo histórico, esto es, no siguen ningún sendero predecible. El sistema autónomo o autopoietico (como lo llama Maturana) se podría ver así como un conglomerado aislado, sujeto a un cierre informacional donde los intercambios con el exterior no son en realidad entradas de información sino una especie de desencadenante que funciona para que el sistema se reorganice siempre en busca de ese estado que lo hace ser lo que es. La organización del sistema es en sí misma la variable que se ha de buscar permanezca constante, la identidad de dicha unidad que a su vez es su organización permanece igual: Varela propone en la búsqueda para hacer que dichos sistemas aparentemente aislados expliquen la lógica de organización circular que Bateson sostiene (la explicación de la mente [espíritu, mind] en las secuencias de DNA-Célula, célula-organismo, organismo-medio ambiente), el constructo: Dominio de conversación.

El problema de los sistemas autopoieticos se encontraba en cómo explicar su interacción con los demás y la resultante constitución de ideas sobre el mundo que se aceptaría como realidad a partir de consentir en un marco de referencia consistente. La pregunta se planteaba en el cómo explicar que se compartan ciertas ideas a las que se llega de manera consensual. Von Foerster apuntaba que dicho consenso se daba a partir de lo que era dado a través de una mediación del lenguaje y la cultura. Pero cómo explicar esta relación de los sistemas autopoieticos con su cierre informacional y eso que Bateson entendía como mind o proceso mental que se "genera donde quiera que una adecuada estructura de circuitos de recursiones causales apareciese". Varela propone hablar de sistemas autónomos donde los elementos que lo conformen puedan ser ellos mismos autopoieticos o no y la forma de interacción entre ellos tendría esta organización circular, entendida esta como ese momento donde cada unidad se vea comprometida en acciones que se asemejen a la conversación, implicando que por encima de nuestras mentes individuales (recordemos aquí que Bateson habla de Mind/mente, como la forma de organización circular o proceso mental que se da en todas las secuencias de interacción de lo vivo) existe una actividad que tiene una organización similar y en unidades de un orden más alto en este nivel son instancias de sistemas autónomos.

Esta explicación se acerca a la propuesta por Von Foerster que a mí parecer articula mucho mejor la posición del construccionismo social donde nuestras ideas sobre el mundo, nuestros acuerdos de lo que es lo real, están mediados por las redes simbólicas que hemos compuesto a la vez por el lenguaje y la cultura misma sería parte de esa red.

Pero en el campo de la práctica terapéutica ¿que implicación hay al dejar la metáfora de la circularidad cibernética? Por un lado pasamos a entender a la familia no como un sistema y sí como una red simbólica donde eso que se llamaba síntoma puede ser un problema constituido como una historia que la gente ha acordado contarse a sí misma. Los conceptos antes usados de homeostasis, circularidad, calibración, son abandonados para hablar de narrativas, relatos, circulación, que asume a las familias como entidades en un proceso de cambio constante donde no buscamos explicar como es que cambian para permanecer iguales, sino que recurrimos a metáforas temporales para explicar su cambio en términos de una corriente a través del tiempo y no más como circularidades eternas.

LA PRIVACIDAD, LA COTIDIANIDAD, LO PSICOLÓGICO

Este desplazamiento que en la disciplina, en particular en el campo de la práctica terapéutica, es un desprendimiento de las visiones convencionales de la realidad misma; de lo normal-anormal; de la lógica de poder del terapeuta. Es un cambio que no está aislado de una transformación de manera general en el campo de las ciencias humanas. Al inicio del presente texto se habló de algunos de los puntos que señalan esta fractura con lo que se ha llamado Modernidad o Proyecto Moderno para adoptar una visión donde se privilegian una serie de actividades que replantean temas por mucho tiempo presentes en la reflexión de occidente. La verdad, la historia, la idea de sujeto trascendental, las nociones de esencia y apariencia, de profundidad y superficie. La crítica contemporánea ha adoptado diversas posturas donde se cuestiona la Historia y la Verdad -Lyotard, Veyne, de Certeau; las formas de racionalidad en occidente, la verdad de sí mismo, la constitución del sujeto contemporáneo y la sociedad disciplinaria- Foucault, Finkielkraut, Lipovetsky, Vattimo, Baudrillard. El corte de la discusión suele ser epistemológico ¿Cómo es qué eso que aceptamos como es se ha constituido como tal?, ¿la verdad misma tiene una historia y deja de ser sustancia trascendental?, ¿y el ser y el sujeto? qué son sino un cuerpo, punto de emplazamiento de discursos sobre lo que es el individuo, ser, sujeto. Esta posibilidad igual se ha dado en el pensar de lo psicológico en nuestra contemporaneidad a la par que se ha dado en el pensamiento sobre las ciencias humanas en general. Bateson y Laing; Maturana, Varela y von Foerster; Keeney, Watzlawick y Gergen. En la psicología en sus diversas prácticas (clínica, social, cognoscitivista) se encuentran estas propuestas. Las intuiciones de lo que nuestra área de trabajo ha de constituir se dan a la par de las herramientas conceptuales a las que se recurren: juegos del lenguaje y formas de vida (Wittgestein), prácticas cotidianas (habitar, cocinar) y el cómo se constituyen como tal en la historia (de Certeau), la noción de privacidad y las relaciones de ese sujeto "privado" consigo mismo y su entorno en escenarios históricos específicos (Veyne, Duby, Le Goff, Aries), los Mundos de Vida (Schultz), la metáfora del texto según la antropología (Clifford, Geertz, Tyler, Tausig); las propuestas que se desarrollan de una epistemología social (Kenneth Gergen). La construcción de la práctica conceptual inventa el campo de trabajo que hemos de abordar. Lo psicológico no podrá ser ya más sólo aquello que acontece dentro de los cráneos de nuestros cuerpos.

Pedro Vargas Avalos
F.E.S. Zaragoza
Primavera, 1990
Fuente: mx.geocities.com

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Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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