La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

sábado, 26 de abril de 2008

Francesco Tonucci, Los niños de la calle

Ya hace muchos años leí un artículo de Francesco Tobucci que me gustó. Me gustó particularmente por su crítica a la ausencia de los niños en la ciudad, a la ciudad prohibitiva para que los niños se desplacen por ella con libertad. Desafortunadamente las ciudades siguen siendo prohibitivas para que esto ocurra. No ya por los automóviles, también por el peligro que conlleva el aumento de la pederastia. Dadas las circunstancias, personalmente yo no permitiría a mi hija o a mi hijo de nueve años bajar solo o sola a comprar el pan o chucherías, ni ir solo o sola a la casa de su tía ni aunque viviera a la vuelta. No soy yo la culpable de que las calles no lo permitan.
Pero lo que quiero destacar es más que nada, el hecho de que ya está todo dicho y redicho en lo que a la educación de nuestros hijos respecta. Ya está todo escrito. Es bien cierto que en esto o en aquello, los distintos autores disienten. Winnicott por ejemplo da mucha importancia al objeto transicional. Es uno de sus temas más difundidos. Y sin embargo, el niño bien acogido por su madre no necesita de ningún objeto transicional. Casualmente el objeto transicional se hace necesario solo más tarde, cuando enfrentado a la sociedad, y a medida que va separándose de su madre, el niño se angustia. De hecho los adultos nos servimos también de objetos transicionales cuando experimentamos nostalgia por algo o por alguien, esto es, cuando elaboramos un duelo. Ésa es mi experiencia y si no me equivoco también la de F. Doltó. Françoise Doltó comparte poco con otros psiconalistas, pero mantiene la existencia del complejo de Edipo. El complejo de Edipo (o de Electra) son producto de una mala acogida del niño y fundada por la actitud de los padres uno respecto del otro (rivalidad, envidia, celos) en cuanto a su papel en relación al hijo. El niño no nace ni se fecunda con complejo edípico. Es una construcción que los padres y solo los padres engendran tal y como mantienen Ferenczi y Kohut tras una correcta lectura del librillo de Sófocles. Pero una vez superadas estas a veces peligrosas confusiones producto del querer perpetuarse psicólogos y psicoanalistas a costa del niño o del paciente, o por "no salirse" peligrosamente de la ortodoxia, ¿en qué se diferencian Bowlby, Doltó, Winnicott, Ferenczi... y Tobucci? ¿Y en qué se diferencian Piaget y Vygotsky?
Mucho antes de leer a Vygotsky, yo había leído a Piaget y NUNCA se me ocurrió que éste no contemplara incluso aunque no lo expusiera los aspectos interactivos y socioculturales, la zona de desarrollo próximo en la que se produce el aprendizaje del niño. No sé hasta ahora si es que YO leía mal a Piaget y recomponía a mi manera su teoría, o si mi lectura era lo suficientemente exacta como para que estos detalles no se me perdieran o se me aparecieran como implícitos en el conjunto de la teoría piagetiana. Lo que es evidente es que el niño, independientemente de los factores contextuales, por mucha ayuda que reciba de los adultos, de los expertos o de su grupo de iguales, aprenderá únicamente aquello que pueda acomodarse a lo que ya ha asimilado.
De manera que nuevamente me pregunto, ¿qué hay de nuevo? ¿Realmente leen los libros los que dicen que leen libros? ¿Estamos realmente tan ciegos que lo que debiera hacerse evidente a a cualquiera porque está delante de su nariz, no se torna evidente?
¿No es evidente que atestadas las calles de automóviles, es imposible que salga un niño solo a la calle? ¿Y no es evidente que si el niño va a todos los sitios en coche no aprende a conocer lo que es su habitat y que por consiguiente no podrá ser independiente? Los padres podemos ir con él a todas partes y aun así, si realmente nos lo proponemos, podemos brindarle todas las oportunidades para que aprenda a conducirse autónomamente. Podemos enseñarle las reglas de la ciudad en la que vive. Podemos impulsarlo a que hable sin temor con los vecinos, con el panadero, con el charcutero, con otros niños.
La ciudad y la locura social no dan lugar a que el niño se pasee libremente, no hasta alcanzada cierta edad.
Dice muy bien Tobucci que el jovencito que coge la moto sin lugar a dudas se va a estrellar porque no tiene ni idea de dónde está. Doltó dice: no debemos proteger a nuestros hijos al punto de no comprarle una moto si nos lo pide y está a nuestro alcance. El niño debe responsabilizarse de los riesgos que corre. ¿Estos autores se contradicen? No. Un jovencito podrá no matarse en su moto siempre y cuando haya aprendido a caminar y antes a gatear, y a conocer su ciudad. Y podrá no matarse con la moto si la ciudad se reestructura de manera tal que no haya necesidad de ir a ningún sitio ni con moto ni con coche.
El problema medioambiental al que nos enfrentamos es lo suficientemente alarmante como para que nos decidamos a poner el freno al disparate en las calles en las que el peatón no es nadie.
Pero los verdaderos responsables no quieren escuchar.

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Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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