La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

miércoles, 5 de diciembre de 2007

La estimulación precoz qué es

Los antiguos, y los no tan antiguos, ya de niños, trabajaban o leían buenos libros, participaban del mundo de sus mayores mucho más de lo que participan hoy. Muy pronto iban a talleres donde podían mediante la participación activa, aprender un oficio.
Hoy eso no existe, y si existe, a lo sumo se trata de un hogar o centro escolar excecpional.
Cuando se habla de estimulación precoz, hay que tener en cuenta que se trata de técnicas que se desarrollaron hace unas décadas para niños con alguna discapacidad congénita. Pero en la actualidad, los padres aplican la estimulación precoz para "estimular" a niños que son normales, que en principio no muestran taras orgánicas, más que nada porque no las tienen. Y así algunos, muchos, optan por centros infantiles en los que se apremia a los niños a hacer cosas desde el nacimiento cuando psiconeurológicamente no están aun preparados para ello, o les aplican "masajes" para estimular su percepción o disposición para el contacto, cuando el niño no lo requiere ni lo anda buscando. También están las técnicas de aprendizaje enciclopedísticas (Glenn Doman) por las que por medio de tarjetas se induce a niños de medio año a memorizar tablas de clasificación de plantas, o las escuelas Suzuki de música, y otras que no siguen este concreto método, en las que, gracias a la mediación de madres y padres, se obliga al niño a seguir un ritmo de aprendizaje imposible, impersonal, poco gratificante y tedioso para su edad. En estas escuelas de música, la clase tiene una duración mínima. La tarea del profesor es la de iniciar a los padres en la enseñanza de la música instrumental y luego en la lectura de partituras para que las implementen en el hogar. Suelen ser algo más caras de lo normal y los padres se dan perfectamente cuenta de que no se puede perder el tiempo. Así es que se usan incentivos: regalos, como caramelos o pegatinas, conciertos, y una exhaustiva tabla "de comparativas" en la carrera contra los compañeritos que estudian y se aplican más. Se les imbuye de un amor descontrolado por la música aunque en casa jamás nadie haya tocado el piano, o se haya realmente sentado a escuchar a Lizt o a Bach o disfrutado con honestidad de una sesión de música en vivo.
Los padres quieren ver a sus hijos, bailar y cantar, y leer libros como quien no puede dedicarse a otra cosa; quieren ver en sus hijos pequeños geniecillos, sensibles, cultivados, competitivos y a la vez, sociables, no competitivos. Es decir, que sean por obra de un artificio lo que quizás hubieren sido por naturaleza, pero que ya no lo serán jamás como no sea que se rebelen ante semejante invasión de su intimidad y desarrollo natural mediante algún síntoma (enuresis nocturna, falta de concentración, hiperactividad, abulia), o rabieta... que rápidamente serán clasificados como síndrome atencional, etc.
Cuando se habla de estimulación temprana, por consiguiente, hay que saber que una cosa es la aplicación de una técnica para niños que padecen una discapacidad, y otra, la estimulación que un padre o una madre dan de modo natural, por mucho que pueda ser "pensada" y no únicamente espontánea. No está prohibido pensar, no está prohibido seleccionar una actividad o un material.
Pero no vale de nada enchufarle cascos al bebé para que escuche Mozart si los padres no disfrutan con Mozart y prefieren el rock and roll o la música pop, o nunca, ellos mismos, son capaces de sentir una melodía o de cantar. No vale de nada un masaje si éste se da mecánicamente, sin atender a las emociones del niño, o si quien lo da siente poco placer en esta actividad. En este sentido se habla de haptonomía, que, igualmente es una ciencia o técnica que se aplica pero teniendo en cuenta estos básicos principios de naturalidad, y, fundamentalmente, de intuición "psicotáctil", y sensibilidad.
En algunas escuelas se apunta al desarrollo de la psicomotricidad. Un niño sin discapacidad, por ejemplo, puede gatear. Algunos padres envían a sus niños normales a centros o clases para el desarrollo de la psicomotricidad pero luego en el parque o en la casa, no los dejan gatear, los llevan a todos los sitios en coche, no les llevan a caminar por el barrio, o a deambular en los supermercados de su mano...
En estos centros se disponen circuitos de actividad y se obliga al niño a seguir el circuito no respetando su derecho a la libertad de investigar o de movilizarse como mejor le guste. El circuito está pensado para niños con una discapacidad sensorial o de algún tipo, que necesitan de una guía.
Los padres deben buscar en sí mismos lo que quieren dar a sus niños o lo que en verdad están capacitados para dar, y en eso se basa una estimulación natural y eficaz, y que comienza antes incluso de la fecundación, en el imaginario de los futuros padres. El resto, compromete para siempre el deseo, la inteligencia y la felicidad del niño. Son barrotes y bastones que el niño normal no requiere, y por tanto carecen de legitimidad como método para que se lance a andar.

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Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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