La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

martes, 4 de diciembre de 2007

Hoy empieza todo, Bertrand Tavernier

Pedagogía de lo imposible (ver video Ça Commence Aujourd'hui, 1998, VO)

Ca Commence Aujourd'hui 1998 - France - Drame - 1h57 Réalisation : Bertrand Tavernier Avec Philippe Torreton (Daniel Lefebvre), Maria Pitarresi (Valeria), Nadia Kaci (Samia Damouni), Véronique Ataly (Mme Lienard), Nathalie Bécue (Cathy)...


No se puede salvar el mundo a cada rato.
Ni siquiera un mundo reducido, como la barriada más pobre de un pueblo francés. Hoy empieza todo así lo demuestra. De hecho, en ocasiones tampoco puede salvarse a la propia familia. Ni Superman lo pudo.


La cumbre del cine social tiene nombre: Hoy empieza todo. Su dramatismo, la trama y su desarrollo la colocan más allá de las modas a las que se agarran este tipo de películas. Y por si fuera poco, su crítica golpea con dureza, sin medias tintas ni banderas, contra una situación perpetuada con gran descaro.

En 1999, Bertrand Tavernier denunció un despropósito estatal que se descubre en la escuela, entre sus actores y recursos. A pesar de los años, su acusación sigue en pie: durante noventa minutos frenéticos pone en entredicho un sistema educativo plagado de carencias. De hecho, es curioso cómo el título original, Ça commence aujourd'hui—cuya traducción literal sería Esto comienza hoy—, induce a creer que realmente el director quiso decir que Esto no se acabará nunca.


EL HÉROE Y LA TRAGEDIA
Esta historia la protagoniza Daniel Lefebre (Philippe Torreton), un director de colegio que cumple con gran pesar sus obligaciones como funcionario. Entre estas destaca su labor como profesor en una clase de educación infantil donde se enfrenta a diario con los problemas familiares de sus alumnos. Por desgracia, su puesto no le convierte en monarca del reino y su labor, en teoría, no va más allá de educar y llamar la atención a las familias despreocupadas.

Sin embargo, la situación de estas familias está clara: no tienen medios ni ganas. Muchos son padres que sufren depresiones perpetuas a causa de un vacío existencial y económico que toca fondo. La desesperanza de esta gente se transforma en hastío, alcoholismo y siestas a jornada completa. Por eso todos los años hay alumnos con grandes dificultades de adaptación y signos evidentes de dejadez o incluso violencia.

Estas circunstancias afectan profundamente a Daniel, quien lleva sobre su conciencia el pasotismo del gobierno local y la falta de lapiceros en las aulas. Como no hay recursos y la alcaldía ni sabe ni contesta, Daniel atiende por su cuenta la mayoría de problemas que le rodean. Así, su vida se convierte en una carrera de obstáculos sin opción a llegar primero, y lo que es peor: con la sospecha de que ni hay meta ni tampoco remedio para el asunto que lleva entre manos.


LA ESCUELA Y LOS SERVICIOS SOCIALES
Hoy empieza todo retrata con crudeza esta situación y pone sobre la mesa un par de asuntos delicados. Por un lado, la precariedad de los servicios sociales y por otro, la dificultad para cumplir los preceptos del gobierno en cuanto a educación.

En el caso de la película, el protagonista está harto de la asistencia social porque su exigua plantilla cubre una gran masa de población. De ahí que no se trate de coger el tique de turno y sentarse a esperar en la cola: la ayuda puede tardar años en llegar y eso desborda a familias con pocas expectativas de sobrevivir. Sí, de sobrevivir, porque no se trata de que reciban asesoramiento para que sean grandes papás. Lo suyo es que olviden sus frustraciones y saquen la voluntad necesaria para apoyar a sus hijos.

Otro tema son los principios que se deben acatar por ley. En concreto la igualdad de oportunidades y la obligatoriedad de la enseñanza. El caso del igualitarismo es fácil de discutir porque requiere una estructura docente infalible e imposible: ningún engranaje —docentes, medios, recursos— puede fallar para socializar a cada muchacho sin discriminaciones. Por suerte, a pesar de la cultura dominante y el currículo escolar de casi dos décadas, el ser humano se resiste —a duras penas o sin saberlo— a ser un miembro absolutamente integrado e idéntico a los demás.

Por último, la obligatoriedad de la enseñanza es un asunto parejo al anterior aunque más peliagudo. Tavernier no cuestiona el derecho de los chiquillos a saber leer, escribir, jugar, pintar, y a quedar resguardados mientras sus padres andan ocupados. De lo que sí discrepa es del potencial del colegio para ayudarles a conseguir un buen estatus social. En el caso de Hoy empieza todo, Daniel exige a los padres que traigan a sus hijos a la escuela para que no acaben como ellos. Él sabe que se equivoca, que los niños no saldrán triunfadores de sus aulas, pero al menos tendrán tiempo de soñar entre tantas dificultades.

Revista Teína
Óscar Soler P.
oscar_teina@yahoo.es

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Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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