La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

martes, 20 de noviembre de 2007

Psicología y poder en Michael Foucault /4

LA MEDICALIZACIÓN Y LA (PSICO)PATOLOGIZACIÓN
Otras cuestiones conexas al biopoder son, por una parte, el paso que hemos dado en muy poco tiempo desde la 2ª Guerra Mundial hasta aquí, del derecho a la salud al imperativo de salud, a la obligatoriedad moral de estar sano, joven, guapo..., con lo que llega a una especie de demanda absoluta e infinita (de la salud absoluta como bien máximo) a un sistema sanitario que es por definición finita, y esto crea una problemática.
Otra cuestión conexa es el de la progresiva medicalización (patologización). El que vivamos en sociedades de normalización lleva a una medicalización. Esto quiere decir que cualquier problemática social, cualquier diferencia, es enunciada en términos médicos, en términos de patología (los psi inventan nuevas patologías que poder curar). Asistimos a una patologización absoluta, reducido a una psicopatologización; y esto es a lo que nos dedicaremos a continuación, haciendo una genealogía por una parte de la medicina mental, que no es eterna (no siempre han existido el enfermo mental y el médico), en paralelo con la genealogía del anormal, que tampoco es eterna, para ver como ha ido progresando esa extensión de la psicopatologización, y cual es el encargo de la Psicología (médico, psi) en esta sociedad de normalización.

DEL ALIENADO AL ANORMAL
Vamos a empezar por esa doble genealogía del anormal y el nacimiento de la medicina mental. No es casual el acabamiento de la gran Filosofía Clásica y la aparición de la medicina mental. El enfermo mental no ha existido siempre, del mismo modo que no ha existido siempre el médico encargado de curar esa enfermedad mental. ¿Locos?, quizás han existido siempre, pero antes del S. XVIII la locura no era considerada una enfermedad, sino una forma de error, de estar equivocado, y los locos no eran obligatoriamente internados. El loco se entregaba a sus quimeras, pero estas quimeras eran como otras tantas ilusiones (por ej. el enamorado idealiza a su pareja). Al loco se le intentaba hacer salir de sus errores, pero mediante el contacto con la naturaleza, el teatro...

Pero a principios del S. XIX tiene lugar dos grandes rupturas, por una parte el loco es obligatoriamente internado en un lugar de reclusión exclusivo para los locos, un asilo de alienados. La segunda ruptura es que la locura ya no se percibe como error del juicio, sino en relación a la conducta normal (perturbación del actuar, querer, decidir). Hay un cambio del eje verdad-error-conciencia (conciencia de una realidad que se percibe erróneamente), al eje de la voluntad-pasión-libertad. De ello que el manicomio sea ante todo permitir descubrir cuál es la verdad de la enfermedad mental, y para ello hay que aislarla de todo lo que la puede ocultar o potenciar, esto es, separarla del resto de la vida para que este resto no la contamine, para crear una situación ideal en la que se pueda aislar la verdad de la locura. Pero además el asilo de alienados permite confrontar dos voluntades, la voluntad enferma, desordenada, pervertida, con la voluntad ordenada y recta del médico. Esquirol (uno de los primeros alienistas), dice: "Hay que subyugar el carácter entero de los enfermos, vencer sus pretensiones, domar sus arrebatos, romper su orgullo". En esta cita no hay nada que remita al juicio erróneo del loco, sino que se habla de carácter, de pretensiones, de arrebatos, de orgullo, esto es, estamos en el eje inmoral, el eje de la voluntad torcida, la voluntad desordenada, y no en el eje del error. El hospital, por lo tanto, será un lugar de clasificación de las especies de la locura, pero también es un lugar de doma de una voluntad por otra. El gran médico alienista es aquel que no solamente sabe la verdad de la locura, sino que también es el que es capaz de someterla, el dueño de la locura. Entonces, ¿cómo es posible que esa forma de dominación sea legítima?; lo es porque está recubierta de un saber, por el conocimiento científico que pretende compartir con el químico o con el biólogo. Es el predominio de la medicina mental organicista, que desde principios del S. XIX es el gran foco de atracción para la medicina mental. Desde que toda alteración psíquica se reduce a una enfermedad puramente orgánica, la legitimación es absoluta, porque la legitimación que quiere la medicina actual plenamente asentada, por fin será compartida con la medicina mental. Por ejemplo, si actualmente el cóctel farmacológico es legítimo, es porque están sobre la base de que actúan sobre una enfermedad, y que esta enfermedad está definida por los mismos parámetros que la enfermedad orgánica. Entonces la legitimación que tiene la medicina se transmite a la medicina mental.

Tanto la figura del enfermo mental, como la de su médico alienista (luego psiquiatra), son muy recientes, al igual que la figura del anormal. El anormal aparece esporádicamente en el S. XVIII, pero es a finales del S. XIX cuando cuaja definitivamente.
Foucault ha rastreado los gérmenes que están en acción en esta figura del anormal (aunque esta figura es muy reciente, no ha aparecido de la noche a la mañana). La figura del anormal se gesta con la fusión de tres figuras previas:

1ª- El monstruo. Noción de origen jurídico, que se remonta a la Edad Media. Se extendió de la ley social (monstruo como aquél que causa problemas a las leyes sociales) a la ley natural (monstruo como aquél que es mitad hombre y mitad animal, o más tarde el hermafrodita. Lo que preocupa del monstruo es la conmoción que provoca en el ámbito jurídico (leyes matrimoniales, bautismo, leyes sucesorias,... ¿con quién tiene que casarse un hermafrodita?) Esa preocupación pronto se extiende a la ley natural. En la figura moderna del anormal hay algo del monstruo, en el sentido en que sigue siendo una excepción de la naturaleza, alguien que contraviene las normas naturales, y/o una infracción del derecho. Se entremezcla lo que es biológico natural y lo que es jurídico social. Actualmente hay una herencia de esta figura, ya que seguimos hablando en términos de monstruosidades, y seguimos calificando a determinados actos de monstruosos. Cuando un juez pregunta si un individuo es peligroso se están saliendo del ámbito jurídico, y se está uniendo implícitamente dos términos completamente distintos, el de la infracción a la ley y enfermedad, es decir, se están mezclando los dos ámbitos, el de la monstruosidad natural y lo estrictamente jurídico, retomando el equívoco del monstruo medieval.

2ª- El individuo a corregir. Es coetáneo de la sociedad disciplinaria (sobre todo S. XVIII), y aplicado a los colegios, el ejército, las familias... Ese poder disciplinario dirigido al cuerpo máquina, implica que hay individuos que no se dejan fácilmente disciplinar, que se resisten a ser educados, corregidos. Son los incorregibles, con el nacimiento de las instituciones de corrección.

3ª- El onanista. Niño o adolescente masturbador, que ocupa un lugar central a partir del S. XVIII, y solamente explicable por la nueva posición que ocupa el niño en la familia, y por la importancia concebida a partir de ahora al cuerpo y a la salud. El onanismo antes también preocupaba, pero era cosa de la pastoral cristiana, del onanismo como pecado. Mientras que aquí no se trata del onanismo como pecado, sino de la preocupación por parte de ese biopoder, de esa regulación de la salud de las poblaciones, es decir, con una importancia política y no ya en el registro del pecado. Esto es lo novedoso a partir del S. XVIII, que el onanismo se convierte en objeto del biopoder, con campañas dirigidas a los niños y adolescentes de las familias ricas (y también a los padres como culpables). Ésa es otra distinción de Foucault respecto de un marxismo tradicional, que ha considerado que el poder se ejerce más sobre las clases dominadas, cuando en realidad ciertas formas de poder se ejercen más sobre las clases dominantes. Se empieza a perfilar una nueva relación padres/hijos:
- Intensificación de las relaciones padres/hijos, movimiento centrípeto de las familias.
- Reinversión de las obligaciones: ahora son los padres los cargados de obligaciones hacia los hijos.
- La salud como ley fundamental de las familias.
- Distribución de la familia en torno al cuerpo infantil.
- Organización de una relación física inmediata, de cuerpo a cuerpo, entre padres e hijos (nudo de deseo y poder).
- Control médico exterior, que reglamenta tales relaciones.

Así se ha formado nuestra pequeña familia actual. La preocupación por la sexualidad infantil, por el onanismo, fue uno de los procedimientos para construir ese nuevo dispositivo de familia nuclear restringida volcada sobre el cuerpo infantil.
En resumen, el anormal es una figura nueva, pero no sale de la nada sino que proviene de una especie de fusión entre la excepción jurídico-natural del monstruo, el incorregible del correccional, y el niño onanista o perverso.

LA EXTENSIÓN DE LA PSICOPATOLOGIZACION
Vamos ahora a conectar el nacimiento de la medicina mental al que nos hemos referido antes, con lo que es nuestro hoy. Primero veremos ese consumo generalizado de mercancías, bienes, servicios psi, hasta llegar a la existencia de terapias para los que presuntamente no necesitan terapia, porque en función del juego normal-anormal, son los precisamente normales (terapia para normales).

En cuanto al consumo generalizado de mercancías psi, ya he dicho que la medicina mental al nacer como alienismo, separó al loco de otras categorías en las que al principio estaba incluido. El loco formaba parte de ese lote de deshecho, que se encerraba indiferenciadamente en el hospital general, vagabundos, criminales, pobres...
Lo que hizo la medicina mental fue separar al loco de esas categorías y adjudicarle un espacio, una terminología y un código propio. Al parecer, dando un salto de casi dos siglos, estamos ahora en el camino de vuelta, pero no porque el loco vuelva a confundirse con todos los demás, sino que estamos en el punto en el que el enfermo es no solamente el loco, sino también desde el niño, con problemas de aprendizaje, como el homosexual, tanto el violador como el impotente; o dicho de otra manera, después de haber separado cuidadosamente los reinos profesionales, el loco para el médico alienista y el delincuente para el policía o el juez, los psi se los anexiona. Ese avance imparable ha seguido las siguientes líneas de difusión:
Una 1ª línea es lo que se puede llamar la psiquiatrización de la diferencia, por esto se estaban fuera de la jurisdicción de los psi delincuentes, psicópatas, toxicómanos, alcohólicos, retrasados escolares... Es la lectura de cualquier desviación en términos de psicopatologización.
Una 2ª línea ha sido la prevención. Ha ocupado un lugar preferente la infancia como lugar en donde prevenir el conflicto.
La 3ª línea es la generalización mercantil del consumo de mercancías y servicios psi. Esto es, no ya el lugar de tratamiento de la locura que es el manicomio, que está absolutamente desprestigiado, sino esa proliferación de terapias (terapia familiar, consejo sexológico, la modificación de conducta, la bioenergía, el análisis transaccional, el psicoanálisis...), es decir, la riqueza del mercado con toda la segmentación que corresponde a un mercado que se precie.

Vamos a ampliar un poco cada línea:
En primer lugar la psiquiatrización de la diferencia, hace que poblaciones que no eran competencia del ámbito psi, poco a poco hayan sido incorporadas al ámbito psi. Vamos a señalar solamente las primeras figuras en ser anexionadas. La figura del delincuente, que en principio es una figura del ámbito penal, y la figura del alcohólico seguida muy de cerca por la figura del toxicómano. Se puede añadir también la figura de los trastornos alimentarios.
El delincuente tiene una "carrera" en donde se enfrenta con tres grandes aparatos: la policía, la justicia y la cárcel. Cada uno de esos tres aparatos pesados, se encuentran hoy medicalizado, psicologizado. Por ejemplo Psicólogos, Sociólogos y Psiquiatras han colaborado tanto para mejorar las relaciones entre la policía y la comunidad, como para el reciclaje de los agentes policiales. En 2º lugar, la utilización policial de diversas técnicas psi, y en último lugar la colaboración sobre el terreno entre los policías y los asistentes sociales. El psicólogo ha ayudado a la policía a lavar su imagen, a desterrar la imagen del policía brutal, franquista y/o racista.

En cuanto el sistema judicial, lo que se ha impuesto es el tratamiento individualizado del delincuente, sobre todo del delincuente juvenil. El acento se desplaza del delito cometido al control de la conducta cotidiana, de los motivos del sujeto, de la reputación que tiene, de tal manera que aún cuando no hay delito, hay otras actividades que no son delictivas (vagabundeo, promiscuidad sexual, ebriedad...), pero que se convierten en sospechosas. Entonces el juez se convierte en médico, consejero, educador, sin dejar de ser juez, y además nace una nueva categoría que no deja de ser desde el ámbito jurídico una monstruosidad, que es la de predelincuente, ya que desde el punto de vista jurídico el predelincuente no existe: se ha delinquido o no se ha delinquido. Sin embargo mediante esta psicologización, psicopatologización, disciplinarización, individualización del caso que lo hace no ya sospechoso de que alguna vez será sospechoso de un delito, sino que es predelincente (no importa si estuvo donde se robó, sino si sufrió un edipo fuerte, su padre es drogadicto...), no ha delinquido pero todos esperamos fervientemente que lo haga, y efectivamente lo hará.
El correccional se convierte en centro de acogida, al mismo tiempo se aplican al delincuente categorías psi o una psiquiatrización del delito (delincuente anormal, psicópata sexual...).
Por último dentro de la justicia, la sustitución de la sentencia por la llamada sentencia indeterminada, esto es, en un ámbito estrictamente penal se supone que a cada delito le corresponde una pena, según este nuevo sistema la sentencia queda en suspenso, el juez no sentencia, sino que el delincuente anormal, psicópata, enfermo..., es internado en unas instituciones especiales que son mixtas, de lugar de encierro, y de lugar terapéutico, y donde solamente se le soltará hasta que se modifique la conducta patológica que se le achaca. Esto tiene grandes consecuencias, como que nunca se sabe cuando va a terminar esa condena, y sobretodo que la condena se tiñe de tratamiento.
En la cárcel hay una asimilación cada vez más del preso al enfermo, se hace desde terapia de grupo a meditación trascendental, sin que esté ausente la psicocirugía, y se hace sobretodo modificación de conducta (maquilla el castigo como refuerzo negativo, la celda de castigo es terapia de aislamiento).

En la figura del toxicómano solo decir que la droga se construye, que en los años 20 había tantos o más toxicómanos que hoy, solamente que no lo eran porque la heroína, la morfina y la cocaína no estaban definidas como drogas. La definición de un producto como droga es una definición social y coincide en el tiempo con su represión, una represión que oscila entre un polo médico y un polo penal. Podemos definirnos en uno de los dos polos, aplicar directamente la ley, o mezclarlo con el polo médico. En cuanto al tratamiento se trata de patologización, terapia, enfermedad, enfermos que hay que curar. Las comunidades terapéuticas han reinventado el viejo modelo del tratamiento moral (es de finales S. XVIII, ppio. S. XIX), que es el mito rural, del ascetismo, del trabajo, vida en contacto con la naturaleza..., y por el otro polo, el polo químico, que de lo que se trata es de calmar el mono, de borrar los síntomas (Tb. mata, en el 73 fueron más los muertos por metadona que por heroína), pero tiene la ventaja de que vigila, de que suprime el síndrome, controla la violencia y la criminalidad, sustituyendo la dependencia del camello por la dependencia respecto del médico (que es un camello mucho más respetable).

La segunda línea de penetración de esta psicopatologización es la prevención, la atención preferente a la infancia. La infancia es el blanco privilegiado de la psicopatologización. La red más apretada de procedimientos, de tutela y de enderezamiento de conductas, es la que se ha ejercido en torno al niño, y sobre todo porque hay un espacio privilegiado para detectar y medicalizar las anomalías, que es la escuela. Desde el momento en que la escuela se ha convertido en obligatoria, quiere decir que hay una institución por la que obligatoriamente pasa toda la población en su conjunto, y además en unas edades adecuadas. Por lo tanto la escuela se ha convertido en ese espacio privilegiado para detectar, y en su caso medicalizar cualquier anomalía (por ej. no ver la televisión, carencia del "espíritu de la Navidad"). Este poder que se vuelca por el bien y la felicidad (ya no es el policía armado), que detecta anomalías y que pretende curarlas, hace que todo el armazón crítico que usamos para luchar contra los poderes "tradicionales" se nos venga abajo (¿es mejor comprarle un televisor al niño para que no lo consideren anormal?) Todo lo que suponga una inadaptación escolar será diagnosticado como carencia, enfermedad, disfunción individual, y por lo tanto remitido a técnicas médico-psicológicas, y/o médico-químicas. La escuela se ha convertido así en el centro de observación y de selección, donde se normaliza (se aplica la norma y se compara con ella), donde se separa lo normal de lo patológico, creándose además un personal cada vez más especializado en el tratamiento de los anormales escolares. Los tratamientos que se llevan la palma son la quimicoterapia y la modificación de conducta. Además de todo esto se ha expandido el negocio de la educación de los padres, para prevenir el paso al acto patológico de sus hijos.

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Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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