La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

lunes, 19 de noviembre de 2007

Psicología y poder en Michael Foucault /2

EL PANOPTICO: VERLO TODO. LA SOCIEDAD DISCIPLINARIA
El panóptico es un invento de Bentham que tiene como objetivo intentar crear un medio que sirve para hacerse dueño de todo lo que puede suceder a un cierto número de hombres, de modo que se consiga disponer de todo ello y se pudiera producir el control de todas sus acciones, conexiones y de todas las circunstancias de la vida, sin que nada pudiera contrariar el efecto que de pretende. No se puede dudar, dice Bentham, que un instrumento de estas características sería un instrumento que los gobiernos podrían aplicar a lo que les interesara. Pues esto es lo que ha inventado Bentham y no es más que una estructura arquitectónica, con una torre central con vigilantes que lo ven todo, que puede ser tanto una cárcel, una fábrica o una escuela. Pero lo más interesante es que el panóptico resume como idea que se materializa en las sociedades disciplinarias y que es la composición que combina la disciplina y la vigilancia, el control de la visibilidad, donde todo está expuesto a la mirada. Esta visibilidad del guardián de la torre se queda en nada comparada con la omnivisibilidad que están consiguiendo las ciencias humanas. Frente a la mirada del clínico la mirada del guardián central de la torre, sé que bastante corta, ya termina en lo que sus ojos le ponen delante y nada más. Pero el panóptico responde a un deseo de toda visibilidad, ideal de transparencia donde no se oculta nada, se ve todo y de la manera más económica desde todos los puntos de vista. Desde esta óptica podemos entender a las sociedades modernas como sociedades panópticas, en el sentido de que ponen por delante la visibilidad, es decir cada cual es visto, pero no ve. Lo característico del panóptico es que el loco, el niño, el trabajador, el enfermo, la mirada del poder se ejerce continuamente sobre él. Se convierten solo en objetos de información, pero nunca en sujetos de comunicación. Son objetos que dirigiendo pertinentemente la mirada hacia ellos, producen información. El panóptico es garantía de orden ya que evita allí donde se extiende la rebelión, ya que se es controlado, por lo que en la cárcel no hay manera de fuga, en la escuela no hay posibilidad de copia o jaleo, no hay contagio en el hospital, ni distracción y relación en el taller manufacturero. Pero su fundamental aportación es que induce el "detenido" la generalización de un estado permanente de visibilidad -donde se es visto pero no se ve- que garantiza automáticamente el orden, es una interiorización del miedo y el control. Aunque realmente no se esté siendo observado.

Lo que tratan las sociedades panópticas es garantizar el orden de la manera más económica posible, y de la manera segura; aunque la vigilancia sea discontinua el efecto es permanente y se generaliza incluso cuando no se está ejerciendo el poder. Teniendo esa vigilancia, además el fin de proteger la seguridad ciudadana.

El poder panóptico -el que intenta penetrarlo todo, verlo todo- es tan perfecto que se hace innecesario su ejercicio continuo, no necesitamos ningún capataz que nos esté pegando para que obedezcamos. El poder a partir de aquí es invisible e inverificable. Aquí es donde se va produciendo la gran disociación profunda entre el ver y ser visto, que está al servicio de la dominación: del lado del poder se ve pero nunca se es visto, del lado de los dominados siempre se es visto, sin ver jamás. Por tanto el poder se convierte en una máquina, se automatiza y se individualiza, ya que no importa quién está en la torre del panóptico, ni tampoco importa cuáles sean sus intenciones o motivos, lo importante es el régimen de visibilidad. Es lo mismo que sea un sádico que le gusta hacer sufrir, vigilar y castigar, que sea un filántropo que quiera el bien de la humanidad a través del conocimiento, etc. Todo cumplen la función de la generación del principio panóptico, produciendo efectos homogéneos de poder. Es una máquina que genera saber, tanto para enseñar a leer con técnicas pedagógicas o formas de curación por medicamentos tras la creación de situaciones experimentales, controlables y comparables. Es un gran edifico de poder de vigilancia y que es al mismo tiempo un laboratorio donde se gesta un saber. Pero lo que nos interesa del panóptico no como edificios construidos, sino como diagrama ideal, como representación imaginaria de todo un mecanismo de poder, de una tecnología política propias de las sociedades disciplinarias sobre el modelo de la peste. Es un esquema que lo que hace es distribuir a los cuerpos en un espacio, diferenciar a los individuos y organizar los canales y los instrumentos de poder. Es un sistema muy económico, efectivo, y que tiene una gran importancia. Transformador en el orden político, ya que algo tan simple produce y consigue casi una total optimización del control. Además es polivalente ya que se puede aplicar tanto para aumentar la producción, modificar conductas, reformar la moral, aliviar las cargas públicas, preservar la salud, difundir la instrucción, aumentar la capacidad productiva en todos los ámbitos. Éste es el modelo que se ha difundido en el cuerpo social. Este modelo (panóptico) programa el funcionamiento básico de la sociedad atravesada y penetrada de mecanismos disciplinarios.

Frente al castigo o la tortura de la época clásica, la tecnología disciplinaria es el resultado de varios procesos, la inversión funcional de las disciplinas, ya que el castigo en la edad clásica se daba de una manera negativa; en el caso de las disciplinas lo que se hace es una acción positiva (hacen algo), aumentando la productividad del individuo, haciéndolos dóciles, obedientes, cuanto más útiles, mejor; no se trata de impedir sino de construir a cada uno de los sujetos. Se trata de aumentar la rentabilidad del individuo en el trabajo, en el espacio de ocio, y por generalización en la cama, con los modelos de capital relacional que tenemos cada uno que explotar. Frente al castigo, la prohibición, la limitación, medieval, proliferan las técnicas a las que llamaremos disciplinarias para fabricar individuos útiles.

Otra característica es la conjunción de mecanismos disciplinarios, la transferibilidad de estos mecanismos que pasan de unos ámbitos a otros. La necesidad de extender la vigilancia y el control desde instituciones hacia fuera de ella, a otros ámbitos como de la escuela a los padres o de los pacientes de un hospital a la población.

Las disciplinas no deben identificarse con una institución o un aparato, sino con un tipo de poder, una física del poder, una modalidad en el ejercicio del poder, una tecnología de poder. Por tanto una sociedad disciplinaria no es una sociedad con cien aparatos de poder, sino una sociedad lanzada a una generalización del principio panóptico, donde todo se pueda ver, que todo sea visible, donde se sepa todo. Que se sea tanto más visible cuanto más dominado, es decir se vigila, se genera mas saber sobre el niño, el loco, la mujer, etc. Una sociedad disciplinaria no es una "que ande con el látigo en la mano", mal van las disciplinas si el látigo es la solución.

La gran excusa con la que se justifica todo esto es la seguridad pero sobre todo por su propio bien ("la sociedad somos todos", por el bien ciudadano, etc.). El control ejercido desde la (sobre)protección.

La vigilancia llega a los cuerpos con el perfil psicológico, los tests el caso médico, la higiene, la dieta, etc. Pero sobretodo no es que el individuo de nuestras sociedades esté "con plena autonomía y esencia" y llegue el "coco", el poder y lo mutile o castre. Lo que sucede, sucede más bien por medio de minúsculas invenciones técnicas, tácticas y estrategias disciplinarias del poder que nos construyen, la identidad, todo lo que somos. Gracias de las invenciones técnicas han logrado que aumenten las fuerzas útiles y a la vez que disminuya el poder necesario para lograrlo. Lo que quiere decir, con el menor gasto, reducir la fuerza política del cuerpo, como una sujetación que imposibilite generar contrapoder para enfrentarse a otros poderes.

En la sociedad actual la nueva mecánica del poder se apoya más en los cuerpos y sobre lo que éstos hacen, más que sobre la tierra y lo que se extrae de ella, como era el caso de la sociedad feudal. De los cuerpos se extrae más que riqueza y bienes, tiempo y trabajo. El poder se ejerce por la vigilancia y no por la forma discontinua como se hacía en la edad media por glebas o impuestos, cuando llegaban los emisarios del monarca o el señor de vez en cuando.

Más que un soberano el poder disciplinario es una cuadricularum muy compacta de coacciones materiales, donde no se trata de agotar las fuerzas, sino de hacerlas en todos los campos más rentables. Ese tipo de poder, el poder disciplinario, es el gran invento de la sociedad burguesa; ha sido un instrumento fundamental en la constitución-articulación del capitalismo. Podemos entonces definir entre un derecho de muerte y un poder sobre la vida; el derecho de muerte está ligado a la monarquía absoluta o más globalmente a la soberanía de carácter medieval y luego de carácter absolutista, el soberano dispone de la vida de sus súbditos, por lo tanto mientras duró la sociedad feudal, la problemática de la soberanía cubría la mecánica general del poder. ¿Cuáles son los límites de soberano?, ¿hasta qué punto tiene el soberano poder sobre la vida de sus súbditos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



Temas

Lo más importante de este blog son tu experiencia, tus comentarios Your feedback






Form View Counter
ecoestadistica.com