La experiencia analítica desde el punto de vista del analizando. Profilaxis. Etica y psicoanálisis. Psicología y poder. Terapias adictivas. La sociedad psicologizada. Mala praxis. Una denuncia
anaclisis [anaclisis] f. (Fisiol. hum.) Decúbito, especialmente el supino. (Estar acostado hacia arriba.) aná ἀνά (gr. ‘hacia arriba’, ‘por completo’, ‘de nuevo’, ‘por partes’) + klī‑ κλῑ‑ (gr. ‘inclinarse, tumbarse’; κρεβάτι, κλίνη ‘lecho’) + ‑sis (gr.) [Leng. base: gr. Antiguo.
En gr. anáklisis ἀνάκλισις con el mismo significado desde Hipócrates, s. V a.C., reintroducido] // En psiquiatría, dependencia emocional, inclinación hacia el ser de quien se depende o que domina, en particular la primera relación objetal que establece el niño, caracterizada por la completa dependencia de éste respecto de su madre.
“–Si yo lo inquieto tanto mejor. Desde el punto de vista del público, lo que yo considero como más deseable, es lanzar un grito de alarma y que tenga, en el terreno científico, una significación muy precisa: que sea un llamado, una exigencia primera concerniente a la formación del analista.” J. Lacan

jueves, 29 de noviembre de 2007

¿Por qué falla el Psicoanálisis? Una opinión

1) ¿Que es el psicoanalisis?

Según Freud, el psicoanálisis es:

1. Un método de investigación.
2. Una forma de tratamiento.
3. Una teoría.

El método de investigación consiste en la asociación libre y la interpretación, aplicados a fenómenos como los olvidos, fallidos, sueños y síntomas. La persona debe decir todo lo que se le ocurra, y la interpretación del analista intenta descubrir un significado oculto que habría sido la causa de ese fenómeno. La forma de tratamiento consiste en aplicar el método interpretativo para descubrir los motivos inconscientes, en base al supuesto de que la interpretación correcta tiene efectos benéficos sobre el paciente.

La forma de tratamiento consiste en aplicar el método interpretativo para descubrir los motivos inconscientes, en base al supuesto de que la interpretación correcta tiene efectos benéficos sobre el paciente.

La teoría está compuesta por diversos conceptos e hipótesis. El principal es el concepto de “inconsciente freudiano” y el mecanismo de represión y retorno de lo reprimido: es la hipótesis de que ciertos pensamientos son expulsados de la conciencia (represión), y pasan al inconsciente, pero siguen produciendo efectos en forma simbólica (retorno de lo reprimido) en fenómenos como los sueños, fallidos y síntomas. Se postula que el método interpretativo recorre el camino inverso (del retorno simbólico al motivo inconsciente que lo causó). Otros conceptos psicoanalíticos son el complejo de edipo, la envidia del pene, las fases de la sexualidad (oral, anal, fálica y genital), las instancias psíquicas (yo ello y superyó), las pulsiones.


2. Fallas en el método interpretativo, (ver Grünbaum, Edelson, Van Rillaer, Wittgenstein, Bouveresse).

1. El problema de no considerar las hipótesis rivales. El analista no suele percibir los conceptos freudianos como conjeturas sino como hechos innegables, pero en realidad son hipótesis, y es necesario comparar sus méritos con los de las hipótesis rivales. La evidencia apoya una hipótesis sólo si permite eliminar las hipótesis rivales que tengan igual o mayor plausibilidad (Grünbaum).

2. Crear significados no es descubrir causas. Wittgenstein propone el siguiente contraejemplo: si tiro objetos sobre la mesa y hago asociaciones, también voy a encontrar interpretaciones coherentes, pero no serán las causas de la ubicación de cada objeto. Descubrir causas requiere un testeo en donde se manipulen sistemáticamente los eventos. El método interpretativo no hace tal manipulación sino que genera significados nuevos y los supone causales. La interpretación se basa en relaciones semánticas o fonéticas, y es tan versátil que permite encontrar siempre casos confirmatorios.

3. El problema del sesgo confirmatorio. Se tiende a prestar más atención a los datos favorables a las propias creencias, y a ignorar los datos contrarios. El analista descarta las asociaciones contrarias a su teoría como “resistencias”, e induce asociaciones consistentes con su teoría mediante preguntas tendenciosas. Gracias al sesgo confirmatorio, cada autor confirma sus propios prejuicios teóricos: la sexualidad y la muerte en Freud, los anhelos de espiritualidad en Jung, las fantasías de pechos y penes en Melanie Klein, los juegos de palabras en Lacan.

4. El problema de la sugestión. La sugestión es la influencia del analista sobre el paciente, mediante preguntas tendenciosas y gestos de aprobación o desaprobación. ¿Cómo sabemos si el analista hace interpretaciones correctas o si sólo persuade exitosamente a su paciente con interpretaciones erróneas? Aún si el paciente se convence, la interpretación puede ser incorrecta, y aún siendo incorrecta, puede tener efectos. Dado que los estudios de caso no controlan este problema, el psicoanálisis aún no ha demostrado ser más que una sugestión.


3. Fallas en la teoría, (ver Eysenck, Holmes, Kihlstrom, Van Rillaer, Erwin, Cioffi).

1. Problema de la pretensión de verdad en ausencia de evidencia. Las revisiones de estudios (Eysenck, Erwin, Rachman y Wilson, Van Rillaer, Holmes) muestran que no hay evidencias a favor de ninguna de las hipótesis específicamente freudianas. Hay teorías psicoanalíticas más recientes, pero tampoco hay evidencia a favor de ellas.

2. Inconsciente freudiano y represión. No hay evidencia a favor de estos conceptos, fundamentales para la teoría psicoanalítica. Sí hay evidencia de conductas que la persona no detecta y de causas que la persona ignora. La autoobservación tiene límites, y usualmente se desconocen los factores que controlan la conducta. El concepto de inconsciente que recibe apoyo empírico no es el freudiano, sino el que corresponde a otras teorías no psicoanalíticas.

3. Complejo de Edipo, y conceptos relacionados, como la sexualidad, la muerte, la castración y la envidia del pene. En principio, Freud definió al Complejo de Edipo como el deseo sexual hacia el progenitor del sexo opuesto, y el deseo de muerte del progenitor del mismo sexo (percibido como un rival). Su período central ocurriría entre los 3 y 5 años. Freud lo consideraba universal, y en base a este concepto intentaba explicar el origen de la moral, las neurosis y las características de género, entre otras cosas.

a. Ausencia de evidencia. Para formular la tesis del Edipo, Freud no observó a los niños, sino que especuló a partir de los recuerdos de los pacientes adultos, cuando una metodología de observación directa es preferible a la especulación en base a recuerdos. La evidencia de la psicología infantil muestra que pueden existir diversos grados de afecto y rivalidad, pero normalmente no existen ni deseos sexuales ni deseos de muerte. El aprendizaje moral es un proceso de socialización gradual que no sólo incluye a los padres sino también a los pares y a la comunidad. La socialización de género proviene del trato diferente que se asigna a niños y niñas, que promueve ciertas conductas esperadas según el sexo. Las tesis freudianas de la inferioridad moral de la mujer y de la envidia del pene no son más que el reflejo de la ideología sexista de su época.

b. Falacia de ambigüedad: Las hipótesis tienen una doble existencia, hay un sentido literal para hacer afirmaciones rotundas y llamativas, y un sentido amplio y metafórico que evita la refutación. El complejo de Edipo en sentido literal es un deseo incestuoso y un deseo de muerte, mientras que en sentido amplio es un conjunto de conceptos, tales como amor, odio, celos y rivalidad, que permiten describir cualquier relación humana, o también se lo define como una estructura triangular entre el niño, el objeto de deseo y el portador de la ley. El falo designa al pene, o a todo aquello que se desea (por eso, cualquier deseo puede confirmar la amenaza de castración o la envidia del pene). La homosexualidad es el deseo sexual en sentido estricto, o cualquier relación amistosa entre individuos del mismo sexo. Siempre puede decirse que “el psicoanálisis es otra cosa”.

c. Apelación a lo latente. Es la estrategia de considerar que si un hecho parece contradecir la teoría, en realidad “encubre” otro hecho más profundo que la apoya. Freud interpreta las pesadillas donde muere un ser querido (aparentemente contrarias a su teoría) como la satisfacción de un deseo inconsciente de que esa persona fallezca, o como un autocastigo por otro deseo inconsciente. Cuando Juanito muestra afecto al padre y hostilidad a la madre, Freud interpreta su afecto al padre como formación reactiva a la hostilidad inconsciente, y la hostilidad a la madre como defensa para ocultar su deseo sexual. Cuando un niño sueña con la muerte de su padre, Freud interpreta un deseo de muerte, y cuando sueña con la muerte de la madre interpreta un autocastigo por desear la muerte del padre. Si bien la teoría puede ser falsable en principio, en la práctica es infalsable debido a este mecanismo.

d. Pseudoexplicaciones: el analista pretende explicar una conducta dándole un nuevo nombre. Por ejemplo, no hay otra evidencia de un superyó débil o fuerte que sus mismos efectos. En una explicación científica, en cambio, se relacionan dos o más observaciones independientes. Las instancias psíquicas (yo, ello, superyó) y el Edipo en su sentido amplio son sólo metáforas, no se trata de teorías explicativas sino de formas de describir, pero su apariencia lleva a no investigar las causas reales.


4. Fallas en la justificación del tratamiento, (Ref. Grünbaum, Van Rillaer, Eysenck).

1. Problemas de la observación clínica (Grünbaum). La observación clínica no constituye evidencia probatoria, porque no permite eliminar las hipótesis rivales. Un caso confirmatorio no es una evidencia: un curandero también podría mencionar muchas experiencias confirmatorias, pero esas experiencias podrían ser explicadas mediante hipótesis rivales. Lo mismo ocurre con las experiencias confirmatorias que encuentra un analista. ¿Cómo sabemos si el tratamiento es mejor o peor que su ausencia, o que un tratamiento alternativo? Sabemos que las mejorías pueden explicarse por el paso del tiempo, por el efecto placebo, o por factores inespecíficos como la empatía o la atención. ¿Cómo sabemos que, si hay alguna mejoría, es a causa del tratamiento, y no debido al mero paso del tiempo, o al efecto placebo? ¿Cómo sabemos si la mejoría es temporaria o duradera? ¿Cómo sabemos si la evaluación de la mejoría es correcta o está sesgada? No hay estudios rigurosos de porcentajes de éxitos y fracasos del psicoanálisis, en relación a tratamientos alternativos y a la ausencia de tratamiento.

2. Los resultados de Freud no apoyan la eficacia. Cuando existen datos posteriores, esos datos indican que los pacientes conservaron sus síntomas (Emmy von N, Dora, hombre de los Lobos).

3. Apelación a la resistencia. Es un subtipo de falacia ad hominem. Si el paciente no acepta la interpretación, el analista lo considera una resistencia, y a menudo le asigna valor confirmatorio. Los analistas utilizan la misma estrategia para desechar las críticas, acusando a la exigencia de evidencia controlada (pensamiento crítico) como “la forma moderna de la resistencia”. En “Resistencias al Psicoanálisis” (1925) Freud desestima las objeciones al considerarlas causadas por una hostilidad latente hacia el psicoanálisis.

4. El problema de las remisiones espontáneas: Eysenck calculó que 2/3 de pacientes tienen mejoría espontánea después de 2 años. En cálculos posteriores, se considera que esa proporción puede variar según el tipo de trastorno y la presencia de factores no específicos (ayuda por parte de un médico, profesor, cura, etc.). Este problema es aún más grave considerando la extensa duración de los tratamientos psicoanalíticos.

5. Desinterés por los resultados. Los analistas suelen desestimar la remoción del síntoma en busca de un supuesto cambio profundo, pero no hay evidencia de que logren ni una cosa ni la otra. Los tratamientos son largos y costosos, y no hay razones para considerarlos preferibles a otros tratamientos que sí poseen evidencia de resultados.

6. Sesgo confirmatorio en la evaluación de resultados: el analista tiende a considerar que si el paciente mejora es gracias a la teoría, y si no mejora es por sus resistencias. Cuando Freud (en 1937) enumera posibles explicaciones de los fracasos, sólo toma en cuenta variables del paciente (necesidad de castigo, fuerza de los traumas, fijación libidinal), y en ningún momento evalúa la posibilidad de fallas en el tratamiento. La hipótesis rival obvia, que el psicoanálisis no ha eliminado, es que los fracasos se deben a rasgos del tratamiento (la dependencia respecto al analista, las fallas del método interpretativo), y que las mejorías pueden explicarse por factores ajenos al tratamiento (remisión espontánea, efecto placebo, factores inespecíficos). En esos casos de mejoría, el paciente y el analista pueden caer en la falacia cum hoc, que consiste en atribuir las mejorías al tratamiento, sólo porque ocurren en forma simultánea.


5. ¿Por que a pesar de esas fallas tiene tanta difusión?

En la Argentina, muchos consideran sinónimos los términos “psicoanalista” y “psicólogo”. Aún hoy, la Universidad de Buenos Aires es hegemónicamente psicoanalítica. En EEUU, un 40% de terapeutas sigue utilizando la interpretación de sueños.

1. Desconocimiento de hipótesis rivales. El psicoanálisis se sostiene gracias a la falta de información del público respecto a la psicología científica. En la Universidad de Buenos Aires, se escatima la formación en otras teorías rivales.

2. Divulgación atractiva. Los estudios de caso pueden leerse como una búsqueda detectivesca para develar las profundidades de la mente. Del mismo modo que ocurre en otras pseudociencias, un testimonio anecdótico suele ser más persuasivo que un estudio estadístico. La fascinación por revelar sentidos ocultos es uno de los rasgos que comparte con muchas otras prácticas interpretativas (astrología, oniromancia, lectura de la borra del té).

3. Culto a la persona (Freud, Lacan). Ocurre cuando la adhesión se basa más en la confianza en el proponente que en la evaluación de los méritos de la tesis. Un fenómeno llamativo es la aceptación de una tesis antes de su comprensión (como suele ocurrir con frases de Lacan que no tienen interpretación consensuada, como la de que “el inconsciente se estructura como un lenguaje”). El culto a la persona se manifiesta en falacias de autoridad, y se refuerza por ciertos mitos históricos (el mito del precursor original y el mito del mártir de la verdad).

4. El mismo sistema de creencias contiene falacias que logran inmunizarlo de las críticas. Ya vimos algunos ejemplos: apelación a lo latente, apelación a las resistencias, falacias de ambigüedad, falacias de autoridad. Otros casos son las falacias ad hominem (”para criticar hay haberse analizado”, ”exigir evidencia es ser positivista”), falacias non sequitur (“la hostilidad de tanta gente demuestra que es cierto”, “la duración del tratamiento demuestra que es más profundo”), la reversión de la carga de la prueba (“son los críticos los que deben demostrar la falsedad de la teoría y la ineficacia del tratamiento”).

5. En resumen, en el psicoanálisis lo valioso no es nuevo y lo nuevo no es valioso. Lo propiamente psicoanalítico carece de valor científico. Si la razón es, como dice Russell, el intento de averiguar la verdad en lugar del intento de probar que lo que deseamos es cierto, entonces las fallas del psicoanálisis son ejemplos de fallas en la racionalidad. Esta es una cuestión incluso más básica que la cuestión de la cientificidad: ¿hay buenas razones para adoptar el psicoanálisis como método de investigación, como tratamiento o como teoría?

por Gerardo Primero
www.comportamental.com

8 comentarios:

  1. Este pobrísimo "intento de crítica al psicoanálisis" (ver una refutación de este panfleto propagandístico en http://gacetaepicuro.blogspot.com/2009/11/por-que-fallan-los-que-critican-al.html) demuestra la acción obsesiva y constante de personas creyentes que dedican sus vidas intentando desacreditar a personas ateas que dedicaron sus vidas a intentar ayudar a los seres humanos.

    Justamente Freud fué el que ubicó a la religión en el marco de las neurosis obsesivas, y fue él justamente el que nos enseño que el Ello (término usado por Freud para indicar el inconsciente) es donde reside la religión, ya que es la parte de nuestras mentes que no cuestiona, no crece. Solamente reacciona fuera de todo límite moral y ético, al igual que las religiones.

    Es por este motivo que para los creyentes FREUD ES PELIGROSO y hay que atacarlo de todas partes para que no sigan perdiendo fieles.

    El Ello (por satisfacer el así-llamado "Principio del Placer") puja por mantener todo constante para asegurar la supervivencia del individuo (mediante la reducción de tensiones/incomodidades/angustias). El Yo y el Superyo se ocupan de intentar romper con esa mediocridad y llegar a más. Son los que permiten el desarrollo intelectual, mientras que el Ello simplemente busca el placer.

    Pero parece que el Sr. Primero ignora estos preceptos básicos de la psicología Freudiana, o OPTA convenientemente por ignorarlos (Y POR ENDE DESINFORMA AL PÚBLICO EN GENERAL DE MANERA PREPOTENTE Y DESHONESTA).

    Es claro que en el discurso del Sr. Primero se enmascara una oscuridad ideológica tendenciosa y latente (Todo lo que dice huele a Popper y basura católica asociada). Al interactuar con su "escrito" siento que estoy interactuando con un clérigo enmascarado de "supuesto ateo" o miembro de alguna facción de la iglesia que está intentando des-informar al público en general. Fundamento esta opinión con la observación (curiosísima) que el panfleto del Sr. Primero puede ser muy fácilmente encontrado en más sitios de internet de los que tengo dedos para contar.

    Esperemos que el lector tenga la avideza de leer al Sr. Primero con tanta agudeza y crítica como éste intenta aplicar sobre Freud.

    Asimismo advierto al lector que este pobre intento de desinformarlo está cercanamente relacionado al Servicio Evangélico de Información que es a donde el panfleto tendencioso del Sr. Primero pertenece (Y SI NO ME CREE, VEA http://www.sedin.org/propesp/X0164_Po.htm).

    Luego, cuando el lector desee limpiar su mente de tanta basofia, tergiversación, y mentira por omisión, lo invito a leer http://gacetaepicuro.blogspot.com e investigar de manera amplia e IMPARCIAL sobre Freud y su obra.

    Atte,

    EPICURO

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  2. Me alegro, Spartacus, que alguien reaccione por primera vez a algo de lo publicado en mi blog. No sé las razones del Sr. primero. Tampoco profundicé en sus motivaciones. En lo que respecta a mí, no soy especialmente creyente, pero vamos, tampoco ateo, como no lo sería Freud si en lugar de rendir culto a su "profecías" se hubiese ido con cuidado de que sus alumnos, colegas, pacientes, y seguidores, se anduvieran con igual cudiado de no montar por su cuenta una religión en torno a ellas antes de enfermarse o suicidarse. Le recomieno lea el libro La teoría como ficción de Maud mannoni, dicipulá de Lacan, nada sospechosa de ser una de las cólitas a cualquier religión de las que Ud. refiere.
    El pscioanálisis ha fallado porque me han cagado la vida con sus interpretaciones estúpidas quienes creían que decían cosas increíblemente certeras. Pero de ello me di cuenta tarde, ¿sabe? Cuando la cosa comnzó a involucrar la existencia de mi hija... De Freud recojo lo del inconciente. Que lo tenemos, ¿qué duda cabe, si los mismos psicoanalistas parece que no pueden desembarazarse de sus propios impulsos -asesinos- ellloicos? Y poco más. Ésa s mi exoperiencia. No sé cuánto años se psicoanañizó, Ud. Spartacus, pero juraría que NO muchos. Pero ha leído la teoría, ¿no? De esos hay muchos.

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  3. Estimado Sr.:

    Créame que comprendo profundamente su frustración con el psicoanálisis. Pero NO cometa el error de descartarlo por culpa de terapistas incompetentes.
    Le sugiero que se enriquecerá fuertemente investigando al psicoanálisis por su cuenta.

    Mas allá de todo eso, lamentablemente el psicoanálisis justamente tiene eso de decirnos cosas que quizá no nos gusten oír. Está en nosotros tener el valor de oírlas, analizarlas, e intentar ver su veracidad (si la hay).

    Rechazar los resultados de una terapia psicoanalítica simplemente porque un terapeuta nos dijo algo que no nos gustó no es una actitud que conlleve a la mejoría psicológica del individuo.

    Atte,

    Spartacus

    PD: En cuanto a Mannoni: Ud., Sr, verá que hay una campaña mundial de desinformación en torno al psicoanálisis. Lo que ud. notará curiosamente cuando comienze a investigar de DONDE viene dicha campaña, es que todas las fuentes se reducen (principalmente) a una: Popper... Un católico disfrazado de racionalista, que lamentablemente inventó la "Teoría" de la Falsabilidad, que sirvió para alimentar a miles de fanáticos en su desesperación por desacreditar a Freud.

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  4. Estimado Spartacus, no es mi intención desacreditar al psicoanálisis. No se preocupe usted por Popper, no es mi problema en este momento. Maud Mannoni es una de las más reputadas psicoanalistas lacanianas de Italia... Me he psicoanalizado 20 años, he escuchado todo lo que nadie quiere oír y más también. Y también me lo he leído TODO. Sí, puedo achacar el infeliz decurso de mi terapia a la falta de ética de mis psicoanalistas (marido y mujer, diez años con una, diez años con el otro), pero me temo que el debate está servido desde los tiempos de Ferenczi. Lea mi nota sobre Ferenczi en la columna de la derecha, lea el Diario Clínico de Ferenczi de 1932... era un prodigio y fue varias veces nombrado presidente de la Asociación... Estamos a tiempo de evitar que otros analistas saqueen a sus pacientes. Emocional y materialmente. No es por motivos religiosos que me quejo. Aunque a Freud un poco de compasión y empatía por los "simple mortales" no le hubiera venido nada mal.

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  5. Estimado Sr.:

    Si a Freud le hubiera faltado compasión y empatía no hubiera dedicado su vida a investigar formas de ayudar y mejorar a la humanidad.

    Si hace 20 años que pasa por terapistas varios y ha leído todo lo habido y por haber, entonces le sugiero que considere seriamente que usted está en un estado de negación, rechaza todo tipo de profundización terapéutica y jamás podrá ser "tratado" hasta que supere su miedo a descubrir cosas sobre sí mismo que le disgusten.

    El psicoanálisis nunca pretendión ni pretende decirle a ud. lo que ud. "quiere oír".

    Le sugiero se ponga en contacto immediatamente con la Asociación Psicoanalítica de Nueva York y eleve sus quejas.

    Asimismo le ruego considere que quizá usted necesite OTRO tipo de tratamiento, y no POR ESO significa que el psicoanálisis es un fraude, SOLAMENTE SIGNIFICA QUE NO HA SERVIDO PARA USTED.

    Siento que su actitud destructora hacia el psicoanálisis es algo nihilista y dudo que sea lógico ni racional, que si ud., por ejemplo, compró una moto cuando necesitaba un auto, y prende fuego la moto porque no le sirve.

    Déjela que otro la use ;)

    S

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  6. Usted me larga interpretaciones. ¡Lo ínco que me faltaba! Lea, Spartacus, psicoanalíceseuna veintena de años, y después hablamos.

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  7. Estimado Sr.:

    No interpreto gratuitamente, simplemente por tener una mente científica me veo en la "obligación" de considerar todas las posibilidades, incluso que ud. tenga una mala predisposición a aceptar cosas sobre si mismo que puedan no gustarle.
    Tampoco niego la posibilidad de que el psicoanálisis quizá a usted no le sirva como método. Pero no por eso descartaría el tratamiento completamente. Sería falaz de mi parte y poco honesto.

    Le recomiendo visite http://gacetaepicuro.blogspot.com

    Allí encontrará un artículo que se llama "Porqué fallan los que critican al psicoanálisis" con ciertos cuestionamientos e ideas que quizá le ayuden a aclarar el panorama.

    Créame su rabia es perfectamente comprensible y le extiendo mi empatía y preocupación.

    Atte,

    -S

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  8. Gracias Spartacus por su comprensión. Quisiera solo aclararle que si lee TODO (y no solo lo que le conviene o le viene en gana, para ser algo más objetivo) lo que hay colgado en mi página empezando por el tributo a Sandor Ferenczi (columna de la derecha), entenderá que no descarto en sí el psicoanálisis sino solo, como el doctor, algunos de sus principios y presupuestos tal y como se los entiende desde la ortodoxia. Esos principios y presupuestos han llevado a la desesperación a muchos, y a algunos, sencillamente al suicidio. Lea la llamada de atención que hace lacan (debajo de la cabecera del blog) acerca de la formación de los psicoanalistas. Creo que lleva razón.
    Por otro lado me parece evidente que este tipo de terapia, durante dos decenios completos, fuera para mí una cosa prejudicial sumamente. Cualquier terapia que dure más de uno o dos años es perjudicial y poco recomendable.
    Un saludo. Y siga leyendo.

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Marcel Proust

... Entre los intervalos de los instrumentos musicales, cuando la mar estaba muy llena, se oía, continuo y ligado, el resbalar del agua de una ola que envolvía los trazos del violín en sus volutas de cristal y parecía lanzar su espuma por encima de los ecos intermitentes de una música submarina. Yo me impacientaba porque no me habían traído aun las cosas para empezar a vestirme. Daban las doce, y Francisca aparecía. Y durante varios meses seguidos, en ese Balbec que tanto codicié, porque me lo imaginaba batido por las tempestades y perdido entre brumas, hizo un tiempo tan seguro y tan brillante que cuando venía a descorrer las cortinas nunca me vi defraudado en mi esperanza de encontrar ese mismo lienzo de sol pegado al rincón de la pared de afuera y de un inmutable color, que impresionaba, más aun que por ser signo del estío, por su colorido melancólico, cual el de un esmalte inerte y ficticio. Y mientras que Francisca iba quitando los alfileres de las impostas, arrancaba telas y descorría cortinas, el día de verano que descubría ella parecía tan muerto, tan inmemorial como una momia suntuosa y milenaria que nuestra vieja criada despojaba cuidadosamente de toda su lencería antes de mostrarla embalsamada en su túnica de oro. ... Marcel Proust


R.D. Laing

--- Knots (Nudos) R.D. Laing (extracto) People can act very strange. At least ... I think they act very strange. And maybe other people think that I am the one who’s acting very strange. Do you know the feeling? Effective comunication is difficult to construct. There are some many knots in human understanding ... Can you unite these ones? There must be something the matter with him because he would not be acting as he does unless there was therefore he is acting as he is because there is something the matter with him. He does not think there is anything the matter with him because one of the things that is the matter with him is that he does not think that there is anything the matter with him therefore we have to help him to realize that the fact that he does not think that there is anythingthe matter with him is one of the things that is the matter with him. There is something I don’t know that I am suposed to know. I don’t know what it is I don’t know,and yet I am suposed to know,and I feel I look stupidif I seem both not to know it and not to know what it is I don´t know. Therefore I pretend I know it. This is nerve-ranking since I don’t know what I must pretend to know. Therefore I pretend to know everything. I feel you know what I am supposed to know. But you can’t tell me what it is. Because you don’t know that I don’t know what it is. You may know what I don’t know, but not that I don’t know it, and I can’t tell you. So you will have to tell me everything. Absurd, isn’t it? But very real as well. I’m sure you have had similar experiences. What can we do to better our communications? How can we avoid to feel bad? How can we avoid that other persons feel bad? if ( "true" == "false" )... R D Laing

Ronald Laing, the radical psychiatrist, psychoanalyst and psychotherapist who profoundly altered our understanding of mental illness, was the founder of just one organisation - the Philadelphia Association.

Born in Glasgow in 1927 R D Laing studied medicine at the University of Glasgow and went on to become a psychiatrist. His first experiment in changing the way people designated the mentally ill took place at Glasgow’s Gartnavel Hospital where he and colleagues radically altered the treatment regime in a long-term women's ward.

Laing moved to London to work at the Tavistock Clinic and trained as a psychoanalyst at the Institute of Psychoanalysis. Laing had for many years been engaged with continental philosophy and in a series of books published in the course of the 1960s he sought to develop what he called ‘an existential-phenomenological foundation for a science of persons’ and sought to set out a description of the experience of those labelled schizophrenic. Such people, Laing argued, suffered from ontological insecurity, a lack of faith in their own and others' reality which led them to create false self systems to fend off psychological and emotional catastrophe. Laing wanted to make madness and the process of going mad comprehensible, and to a great many people, including many of those afflicted, he did so convincingly. The discourse of the 'mad', he showed, if listened to in the right spirit could make a sense of its own. This was to be the line of thought that Laing would pursue for many years in The Divided Self (1960), Self and Others (1961), Sanity, Madness and the Family (1964) and The Politics of Experience (1967). (After this his writings became more diffuse, sometimes arguably self indulgent, but still capable of great insight). (Leer+)


Explicando a Laing

... Como libro pionero en su consideración de la esquizofrenia, y también por su carácter revolucionario y sus afirmaciones heterodoxas (pese a basarse completamente en análisis clínicos y emplear Esterson y Laing un lenguaje cuidadosamente clínico y objetivo, una tendencia no siempre presente en otros libros de Laing, como The Politics of Experience, de 1967 o Knots, de 1970). Sanity, Madness and the Family fue un libro polémico que recibió numerosas críticas. La primera y más obvia - y algo de lo que Esterson y Laing eran conscientes tras su publicación - es que, como apuntamos previamente, no se publicaron los datos del grupo de control formado por familias no esquizofrenogénicas, donde las interacciones y comunicación no estuvieran basadas enel uso de dobles vínculos y comunicaciones de doble sentido. Pese a que un grupo de control es absolutamente imprescindible para un estudio científico serio, el tiempo ha jugado a favor de las afirmaciones de Laing y Esterson en su obra, puesto que en investigaciones empíricas recientes sobre la influencia del factor familiar en la esquizofrenia, como las de Nevid, Rathus y Greene, se ha demostrado el papel fundamental de la familia en el desarrollo de una personalidad independiente.Objetividad y estilo que se repetirían en el estudio sobre comunicación y patología conjunto con Phillipson y Lee en 1966, Interpersonal Perception, un análisis de los modos de comunicación en parejas.(ontológicamente segura, diría Laing) o el recurso, por presión familiar, a defensas esquizofrenogénicas.La publicación de este libro tuvo, sin embargo, consecuencias más a largo plazo, y no sólo dentro del contexto médico, para la carrera y reputación de Laing. Algunas críticas no bien documentadas llegaron a afirmar que Laing se oponía al concepto mismo de familia, y que lo consideraba una célula de organización social enferma que aliena y destruye al individuo. A esta percepción errónea de las afirmaciones de Laing no ayudó, precisamente, su estrecha relación con David Cooper, pensador radical en lo tocante a la familia (suyos son libros con títulos tan reveladores como The Death of the Family (1971) o The Language of Madness (1978) , en los que la familia se compara a una granja donde los adolescentes son cebados como cochinillos para luego ser“sacrificados” al dios de la cruel y homogeneizadora sociedad). Así, a raíz de la publicación casi simultánea de estas obras de Cooper (que Laing consideraba radicales ya en ese momento), se identificó a Laing con las ideas extremadamente violentas y revolucionarias de su colega. La misión que Cooper se impuso en sus publicaciones eraincitar a la revolución y a la destrucción de la organización social tradicional, cargando las tintas en la familia, como origen de los males sociales, incluso en individuos aparentemente sanos y adaptados. En la obra conjunta de Laing y Cooper, Reason and Violence (1964), las partes escritas por Laing nunca son tan radicales en sus planteamientos como las de su colega, que se aproxima en ocasiones al marxismo puromás que a la práctica psiquiátrica. Así, se ha criticado a Laing por culpar a los padres de los pacientes esquizofrénicos de la aparición de síntomas en sus hijos, sin embargo, su intención en este libro con Esterson, y en otras obras posteriores, no era rechazar y demonizar la familia en sí, sino mostrar cómo la locura no es algo que surjaespontáneamente del paciente mismo, sino, más bien, como el resultado de un mecanismo de presión social. Las familias de este estudio son familias disfuncionales (lo que no significa que todas lo sean), que producen en el individuo que es tratado por locura una serie de condiciones patológicas (llamados síntomas esquizofrénicos), queno son sino una expresión patológica de la disfunción de toda la familia. Tampoco negó Laing que los esquizofrénicos tuvieran problemas para operar en su vida diaria; Laing reconoce la dura y traumática experiencia de la locura, si bien disiente en la interpretación más “clásica” de los orígenes de ésta, y prefiere buscarlos en el ámbito de la interexperiencia, es decir, en el campo de los intercambios sociales. La locura tienesu origen no en trastornos dentro de uno mismo, sino que surge de la relación entre personas (véanse Laing y Esterson 1964; y Laing, H. Phillipson y A.R. Lee 1966). ... Méndez García, Carmen (2004)



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